miércoles, 31 de diciembre de 2014

Yo.

Ha vuelto a pasar, ella estaba ahí bailando, aún escuchando la misma canción, y me miraba fijamente, con esos ojos negros, y hundidos y llenos de ojeras. 

Y lloramos. 


martes, 30 de diciembre de 2014

Un momento a solas.

Qué me dirías si te dijera que hoy no quiero ver el sol, que prefiero ver tus ojos hasta el amanecer que no veré.

Qué 
me dirías si te dijese que hoy no quiero oir el mundo, que prefiero oir tu risa hasta que me quede sorda.

Qué me dirias si te dijese que hoy no quiero hablar, que quiero que me escuches el corazón y dejar que él lo diga todo.


Que me dirías si te dijese que hoy no quiero sentir el viento ni la brisa, sino tus manos arrancándome la camisa.


Que tal si ahora te digo, que hoy te siento hasta en el ombligo.


lunes, 29 de diciembre de 2014

"F.

Cómo explicarte que el mundo no está hecho para mi, que mi mente va mas rápido de lo que yo quisiera y crea historias que no existen sólo con el fin de autoconvencerse a sí misma que de debe haber un lugar en el mundo por minúsculo que sea en el que pueda estar tranquilamente. Pero yo sé que no es asi, que en realidad no existe.

Cómo explicarte que la única vez que sentí felicidad fue en aquel instante en el que soñaba con un futuro prometedor, como mujer y marido que habían deseado estar juntos desde los 13 años.

Cómo explicarte que mi vacío se ha ido agrandando a medida que todos y cada uno de los sueños en los que creía y confiaba fueron cayendo poco a poco como piezas de dominó perfectamente colocadas para que ni una, ni una sola, fallase al caer sin derribar la siguiente. 

Cómo explicarte que yo ya no creo en las cosas, ni en la vida. O tal vez si, pero como algo demasiado fugaz, lleno de idas y venidas, en las que no hay tiempo de sentir, no hay tiempo de disfrutar, ni de llorar de verdad. 

Que estamos todos muertos, chiquillo, que no vale la pena pararse a preguntarse por qué. Aunque duela. Se trata de sobrevivir, y ya está. 

Aquel que diga que es feliz, miente, es imposible, llámame pesimista, sé que lo estás pensando, pero es cierto. Siempre hay algo, una mancha en el objetivo que te estropea la foto, aunque no quieras. O llámame simplemente egoísta y envidiosa por no poder entender que la gente sea feliz con tan poco. O llámame exigente. 

Sea como sea... aún siendo feliz, acabará. Llámame dramática, pero es lo único que la vida me ha enseñado hasta ahora. De los sueños te despiertas, a veces mas apaciblemente, otras con una ostia en la cara, pero lo haces. De las personas te separas, a veces con una discusión, otras con el mejor polvo de tu vida. De las ilusiones te cansas, descubres que el mago lleva siempre un As bajo la manga y te cansas de esperar que las cosas cambien, para nada. De los trabajos te hartas, acabas haciendo eso que no te llena, sólo por que aquello que lo hacía se esfumó cuando te despertaste del primer sueño. 

Tal vez esto si que sea una mamaostiez, pero, ¿Y lo que mola que te respondan asi a una pregunta? Quiero decir, bah, déjalo. 

Está bien, no diré que no seré feliz nunca, dejémoslo mejor en que simplemente no espero serlo. Confío en que simplemente desapareceré como un cigarro, y dejaré en los demás algo de mi, aunque sólo sea un olor, o un regusto en los labios.Y a la tumba me llevaré conmigo el olor y el regusto de muchos otros, cuantos pueda que puedan enseñarme a ser un poco mejor persona en esta estúpida vida que tengo que vivir. 

Aunque sea inútil, yo lo quiero intentar.

viernes, 5 de diciembre de 2014

Have a cigar

Hoy me levanté con el pie izquierdo y un plato en el suelo. Y unas ganas horribles de darte unos buenos buenos días, de estos que me gustarían tanto. La persiana estaría subida iluminando tu cara, dándole esos tonos azulados de las mañanas en que piensas que sera un buen día para pasárselo contigo metida en la cama. Tu pelo revuelto y las sabanas reliadas entre tu cuerpo y el mio. Mi cara tendría como elemento principal unas ojeras dignas de Johnny Depp en una peli de Tim Burton, acompañadas de una sonrisa cálida que contrastaría con la fría mañana que se ha presentado. Tus ojos cerrados me incitarían a besarlos suavemente y a dedicarle una caricia a tu cara mientras imagino las historias que sueñas, y pienso en los sueños que imaginas cuando estas despierto. Con esfuerzo apartaría las sabanas para acercarme a la mesa, estratégicamente colocada cerca de la cama, para alcanzar el pitillo que dejé liado la noche anterior. Y lo encendería mientras disfruto de esa primera calada que llega a la punta del dedo gordo del pie. "Have a cigar". Y te acercaría el humo a la cara. Pondría la canción, muy bajita, muy suave, como la piel de mis costillas cuando acabo de salir de la ducha. Poco a poco y tras mirarte y sonreír, empezaría a besar tu cara, y tu cuello y tus orejas calentitas, mientras tu, te quejas y sonríes al saber que soy yo y no otra quien te desvela de tu sueño esta mañana para seguir haciéndote soñar. Y otra calada. Y otra vez el humo saliendo de mis labios, para acariciarte la piel y dejar su aroma en tu pelo. Y otra vez tus quejidos, esta vez mas parecidos a suaves gemidos, que acaban devolviéndome un beso, un pico, casi un roce de tus labios con los míos. Aun no has abierto los ojos, pero sé que me encantará que lo hagas, y te alegrarás de verme. Será como oír la nana de Serj Tankian, una bocanada de tranquilidad, complicidad, amor incondicional, como el de un padre, a pesar de todo. 



miércoles, 22 de octubre de 2014

Inocencia Interrumpida

[...]


-Soy ambivalente. De hecho es mi nueva palabra favorita.

+¿Sabes qué significa ambivalencia?

-Me da igual.

+Siendo tu palabra favorita tendrías que saberlo.

-¡Significa que me da igual, eso significa!

+Todo lo contrario, Susana. Ambivalencia sugiere fuertes sentimientos contrapuestos. 
El prefijo, como en “ambidiestro”, significa “dos”. Y el resto, en latín, significa “vigor”. 
La palabra sugiere que te debates entre dos líneas de acción opuestas.

-¿Me quedo o me marcho?¿Estoy cuerda o estoy loca? Eso no son líneas de acción.
+Pueden serlo pequeña, para algunos.

-Entonces, me he equivocado de palabra.

+No. Yo creo que es perfecta. Quis ic locus, quae regio, quae mundi plaga. Qué mundo es éste, qué reino, qué playas de qué mundos. Te estás enfrentando a una pregunta muy importante, Susana, la elección de tu vida.  ¿Hasta dónde consentirás tus defectos? ¿Cuáles son tus defectos? ¿Son defectos? Si los asumes, ¿te condenarás a un hospital de por vida? 
Grandes preguntas, grandes decisiones. No me sorprende que ante ellos muestres indiferencia.


[...]



domingo, 19 de octubre de 2014

Sed.

Cuando vuelves a sentarte delante de la pantalla en blanco, y dejas que tus manos se muevan a través de las teclas sin decirles nada, asumes el riesgo de que salgan cosas que no quieres que salgan, o tal vez, que no salga nada, sólo una mirada pérdida al infinito que busca encontrar la perfecta simbiosis con el texto, con las lágrimas, con los pensamientos. 

El odio y la tristeza, viejos amigos, tal vez los únicos para mi en realidad. ¿Cuánto tiempo desde la última vez? No termino de recordar cuando fue que me sentí así, No sé entender por qué me siento así de nuevo. Y no sé si me gusta o lo odio. Ambivalencia es lo único que puede definirlo.


A veces simplemente siento, como ahora, que este es mi estado natural, en el que debería hibernar, y otras que es esto de lo que debo escapar. Y nunca sé que hacer. Echo de menos cosas que en el momento odiaba, y sé que estoy odiando esto y en un futuro lo extrañaré. Y solo puedo preguntarme ¿Por qué soy así? ¿Qué me pasa? Tal vez todo empiece, por que las cosas empiezan, y no me gusta empezar... pero tampoco acabar. 


Hay momentos en los que noto que me consumo, algo empieza a aprisionarme y hace fuerza contra mi pecho, como intentando hundirme en la cama. Entonces empiezo a marearme y todo a mi alrededor se vuelve insignificante. 


Cada vez me cuesta mas entrar en contacto conmigo misma, llevo mucho tiempo viviendo en el mundo superficial. Los deja vu los esquivo, no son tan profundos, la conexión de la linea temporal es cada vez mas difusa o inexistente. Los saltos en el tiempo han dejado de producirse, mis manos siempre son mis manos, o incluso dejo de preguntarme por ellas. ¿Cuándo me volví tan conformista? Hasta que hay algo que me acaba trayendo de vuelta aquí, aunque no es tan fuerte. Quiero patadas en el pecho, y no las consigo. Necesito dolor y no lo encuentro. 


Estoy triste. Hacía tiempo que no lo decía. No sé si por que no lo sentía o simplemente por que me engañaba para no sentir. 


Cuando se te va la inspiración o la dejas ir porque crees que eres repetitiva. Cuando te das cuenta de que realmente lo eres, y que tu vida es solo una montaña rusa. Cuando no dejas acercarse a los demás a ti porque ya sabes con seguridad lo que va a pasar. Cuando eres yo. 


Ese momento en el que crees que podrías escribirlo todo pero tu mente va tan rápido que tus dedos no pueden alcanzarla... así me siento ahora cuando cierro los ojos, Miles de historias, como las que solía escribir, pasan por mi mente, durante un segundo. Todas esas historias que sólo salen de mi, cuando estoy mal. Todo lo relacionado con la melancolía, las drogas, y mis mundos ficticios que tanto me gustan... todo ello en mi cabeza, sin poder salir. Es un desperdicio. 


Dicen que esas personas suelen tener facilidades en temas de arte, música y pintura. 


jueves, 9 de octubre de 2014

Terror.

Ese aura tétrica la inundó por completo. Sintió como la cremallera de su alma estaba siendo abierta lentamente, alumbrando poco a poco aquella estancia, pero sólo dentro de su mente. En su pecho, sintió un alivio sólo comparable a la sensación de libertad que experimenta un preso al ser liberado de sus grilletes.

El frío aire invernal se colaba por la ventana, llegando hasta su piel y despejando su mente y sus sentidos hasta hacerla sentir más ligera y en armonía consigo misma y su alrededor. La noche empezaba a caer y los últimos grillos del verano pasado comenzaban a cantar, haciéndola viajar a mitad del campo, haciéndola imaginar cosas que no veía, como la imagen aquella de su amiga la luna.


Sus compañeros de clase, ajenos a todo lo que pasaba por aquella pequeña y revoltosa mente, seguían inmersos en una serie de banales conversaciones. Ella, sin embargo, era incapaz de salir del lugar al que había llegado. La oscuridad la había abrazado de nuevo, entrando en ella y tomando el control de su ser, completándolo. Su mente bullía en ideas, sueños, historias, sensaciones, recuerdos, futuros, pasados, sonidos, imágenes, letras, olores... haciéndola sentir como a punto de estallar. 


Hasta ahora no había sido capaz de recordar lo que significaba llevar su larga melena negra y sus ojos azules. Hasta ahora no había logrado recordar lo que significaba su ser y a dónde pertenecía. Acababa de recordar el motivo de su existencia. 


De repente, la luz blanca apareció. 


Para ella la luz blanca revelaba secretos, imperfecciones y defectos...Y eso no era lo suyo. Ella era experta en el arte de esconder, de mentir, de disimular y de pasar desapercibido, de camuflarse en las sombras y de mezclarse entre sus compañeros sin llamar la atención, con su mejor sonrisa falsa. 


Oh cuánta tristeza albergó su ser al descubrir que aquella luz había marchitado su interior, que la oscuridad debía abandonarla de nuevo para dejarla a su suerte en aquel mundo blanco. 


Oh que terrible suerte tuvieron sus compañeros, al no percatarse de que en realidad ella quería verlos muertos a todos. 



domingo, 21 de septiembre de 2014

Luz.

Hay un hueco en ella por el que respira la luz y se escapan canciones que huelen a sol y lluvia, a viento azotando contra las ramas de los arboles y pájaros cantando. Allí, en aquella profunda cueva escondida tras sus costillas es donde reside el más cálido de los sentimientos que existen, aquel que guarda con más recelo y cuidado: Su felicidad. Se dice, que si te acercas lo suficiente para poder observar a través del hueco, se puede ver un amplio prado de hierba verde y cielo azul intenso, adornado por la figura de una chica de pelo negro parada junto a un enorme árbol que se mueve al son del viento. Hay quien dice, que aquella imagen es capaz de quemarte y dejarte ciego. 



viernes, 15 de agosto de 2014

Zutto.

¡Yay! ¿Dónde estaré? ¿A qué piedra fui a esconderme que aún no he conseguido encontrarme? Alguien debería decirle a esa niña que ya ha ganado al juego del escondite, que puede salir. Lo cierto es que la echo de menos. Tan feliz... y ahora, tan rota... Solo recordarla me hace llorar. Vuelve por favor, me rindo. Has ganado. Tengo tantas ganas de abrazarte tan fuerte, de decirte que todo irá bien, que no te pierdas. Tantas ganas de darte ese beso en la frente que nadie supo darte a tiempo. Ese poco de afecto que te faltó, alguno que sintieses real. Tengo tantas ganas de acunarte y arroparte, de contarte ese cuento maravilloso que nunca llegaste a escuchar. Quisiera ahora mas que nunca dormir contigo, juntas, para que no te sientas sola, nunca mas. Para no sentirme sola. Cepillar tu pelo largo, plancharlo como solías hacerlo tu. Mirarte y decirte lo guapa que estás, y animarte a comerte el mundo, despacio, sin prisas. 

Canta, pequeña, y que las estrellas te escuchen, deja que la luna te acompañe, y guíate por ella. Sueña, enana, sueña. Hazlo por que tal vez un día no puedas hacerlo mas. Sal y píntate los ojos, negros, tan negros como a ti te gusta. Viste la ropa que quieras, ese cinturón de pinchos, aquella pulsera robada. Hazlo y quiérete. Deja de comer si quieres... Pero hazlo. Sal de tu escondite, si aún sigues viva, por que ahora mismo, te necesito. Te extraño. Te añoro. Te pienso. Te recuerdo. Y lo hago feliz. Te recuerdo feliz. ¿Lo eras? 


¿Qué tal un baile? Te gustaría eso, lo sé, por que soy tu. Todas esas coreos que te mirabas, joder, te encantan. Esos ojos rasgados, hubieras dado lo que fuera por tenerlos. Te sentías especial, mucho tiempo atrás. Eras distinta, siempre lo has sido cariño, pero no dejes que eso te hunda. No es malo ser diferente. Te encantaba. Tu mundo, tu burbuja, tus cosas. Sólo me necesitabas para decirte que eso estaba bien. Está bien. "Dulce pequeña, estaré contigo, estarás bien, yo les alejaré de ti, no dejare que te destruyan". Es lo que debí haber hecho, pero no lo hice. Te escupieron y enterraron. Y aún no saliste de allí. 


Pero tendrás que hacerlo algún día, pequeña guerrera. Yo saldré adelante por ti mientras tanto. Tiñendo de carmín la hierba de esta hermosa colina. Despejándote el camino de bestias. Con la cara pintada, el pelo al viendo y un par de dagas, haré por ti que mi cara sienta el calor de la sangre salpicando de mis enemigos. No habrá ni uno en pie para cuando quieras salir de detrás del árbol. Y te pido que no te asuste por lo que vayas a ver, por que no es mas que un acto de amor, hacia ti, inocente niña. Todo sea por preservar tu inocencia, tu vestido blanco, tu pelo negro. 


Las palabras se me quedan pequeñas para seguir hablándote. Lo que siento es tan inexplicable... los sentimientos que provocan en mi estas canciones... Recuerdo ese día, ibas en el autobús, de vuelta a casa de una excursión. Ibas triste, muy triste, las cosas no habían salido como tu querías, ese chico no te había besado.. joder que estúpida eras... Y en cambio, tras ese sentimiento, sigo encontrando algo de alegría y melancolía, algo cálido. Porque así me recuerdo cuando escucho esto. Cálida. Ahora no soy mas que hielo, oscuridad y demonios. Aunque tu, también tuvieses los tuyos, esos que aún no se han ido. Pero no pienso en esa época... te extraño antes, y te extraño entonces. 


Quiero que sepas que yo también le extraño, incluso ahora. Pero se hará mas llevadero, yo te abrazaré cuando le pienses, y cuando le llores, que lo harás, pero mas por ti que por él. Él es feliz, tendrás que serlo tu también... Te harás fuerte, pero no quiero que seas como yo, no tan fría, necesito tu calor. Necesito ese sueño, y esa ilusión al descubrir una nueva canción, si, de esas que no escucha nadie, de esas que sabes que sólo entiendes tu.


Tal vez nunca llegues a escuchar todo esto, pero te lo susurro con el corazón, por si algún día llegases a oírlo. 


Te quiero Noelia. 



jueves, 24 de julio de 2014

¿Capaz o incapaz?

Felicidad en estado puro, brutal, natural, volcánico, que gozada, era lo mejor del mundo... Mejor que la droga, mejor que la heroína, mejor que la coca, chutes, porros, hachís, rallas, petas, hierba, marihuana, cannabis, canutos, anfetas, tripis, ácidos, lsd ,éxtasis... Mejor que el sexo, que una felación, que un 69, que una orgía, una paja, el sexo tántrico, el kamasutra, las bolas chinas. . . Mejor que la nocilla y los batidos de plátano... Mejor que la trilogía de George Lucas, que la serie completa de los Teleñecos, que el fin del Milenium... Mejor que los andares de Ally Mcbeal, Marilyn, la Pitufina, Lara Croft, Naomi Campbell y el lunar de Cindy Crawford... Mejor que la libertad. . . Mejor que la vida.

-Quiéreme si te atreves.


Duele.

Paralizada al borde del llanto pienso en tu nombre. Acorralada en mitad de mi cuarto me falta el aire. Prisionera de mi propia mente empiezo a marearme y creo encontrarte. Sumida en mis demonios quiero olvidarte. Sorda de un oído, imagino escucharte. 

Duele leerte, mas, no puedo quejarme pues fui yo quien inspiró esas letras. Duele recordarte, pero fui yo quien decidió marcharse. Duele leerme, mas, no puedo evitar soñarte.


No paro de pensarte, y de odiarme.



domingo, 20 de julio de 2014

Fotógrafa.



Últimamente, estoy más fotógrafa que de costumbre. Y es que en soledad, salen las mejores fotos.




















Un cigarrillo es lo que necesito. La historia de un cigarrillo, que va muriendo, lentamente.








Y de una flor, que crece salvaje un jardín descuidado.





















La historia, de aquellos sueños rotos, que quedan grabados en la piel.



La historia de un atardecer triste y solitario, que espera la llegada de la noche, para quedar oculto.


sábado, 19 de julio de 2014

Resquicios.

¿No lo sientes? ¿No ves que el mundo se tambalea y tiembla cada vez que ocurre? ¿No entiendes que la grieta se abre y todos estamos en peligro? ¿Que los fantasmas son mas fuertes y se quedan a escasos centímetros de salir? ¿No ves que casi pueden alcanzarme? Siento su frio tacto, cerca de mi piel...

Cada vez me siento más inútil por no poder pararlo, por no controlarlo. Y es que me haces sentir tan débil que duele. Y es que abres la puerta de mi infierno y lo dejas todo salir, inconsciente del daño que podrías causar. Lo siento, pero soy mas fuerte sin ti. Puedo aguantar la puerta sola. Puedo luchar mejor contra ellos cuando tu no estás, porque tu les permites alcanzarme. Tu abres ese hueco, y haces que se hagan fuertes.

Gritan, a todas horas, pero si no estás, no les oigo. 

Mientras tanto, ella está en un precipicio. Con su vestido blanco, y su pelo negro, largo, impecable. Todo es negro a su alrededor y desde fuera, se oye el murmullo de sus demonios gritando dentro de su cabeza. Ella siente que su cuerpo es demasiado pequeño, para todo lo que encierra y piensa que tal vez, si lo dejase caer al precipicio... 

  -"Me haces sentir débil. Me haces sentir débil. Me haces sentir débil."

Aquello que es luz me ciega, y todo lo que me ciega es malo. Sin luz, no puedo moverme de la oscuridad, pero así ellos tampoco pueden encontrarme. ¿Qué hacer cuando los demonios me persiguen de esta forma? Quedarme quieta en mitad de la habitación, sorda, tal vez sea la mejor opción. 


Toma mi mano, siéntelo, esa brecha, ese resplandor que me hace ser vista. Ese aura de felicidad amarga que les llama. ¿Soy la única que lo ve?


 -"No, no, no, no."


Cierra los ojos, sus manos están frías, el abismo sigue bajo sus pies. Su tez se torna gris, sus ojos pierden calor, su pelo, ahora encrespado, ondea mecido por una suave brisa. Alguien está allí, frente a ella, al otro lado del precipicio, lejos, pero lo suficientemente cerca para divisarles a ellos. Miles de demonios, monstruos, fantasmas, recuerdos, ilusiones, sueños rotos... todos tras aquella silueta, mirándola fijamente a los ojos, sedientos de sangre. Las voces en su cabeza aumentan, gritan. Ella grita. La silueta grita. 


Caos.


Vete, es lo único que puedo pensar, y es que tu no lo comprendes, pero necesito que te alejes de mi. Porque si te quedas, jamás podré vencer, porque no podré luchar contra ti.


domingo, 6 de julio de 2014

Federchueca.

La habitación se encontraba mas ordenada que de costumbre, algo que no era habitual. La luz de la mesilla de noche, encendida, mirando hacia la pared y apuntando directamente al suelo, para hacer de la luz algo mas tenue. El ambiente del cuarto era el de una película psicodélica, el papel, la luz, los colores, la cama deshecha, los dibujos, los sueños que de allí emanaban. Pink Floyd sonaba de fondo: The Wall.

Un pequeño gato negro dormía tranquilamente en un rincón de aquella habitación, como si debiese estar ahí. 


Al entrar, todo estaba en calma, una escalofriante calma. Podía sentirse la tranquilidad, respirarse. Era esa sensación de entrar, en la nube de alguien, en ese lugar al que sabes que se va a perderse del mundo y de sus pensamientos, ese lugar especial en el que las preocupaciones desaparecen, solo por un instante... 


Imagino que así debía sentirse ella.  


Al entrar la vi. Una chica morena de pelo largo. Se hallaba tumbada en la cama, bocabajo. Parecía dormir tranquilamente. Vestía una camiseta blanca, de una talla considerablemente mayor a la que solía gastar, y unas braguitas bastante infantiles para la que parecía su edad. Me acerqué a observarla y lo vi. 


Sonreía. Como quien lo hace después de mucho tiempo. Quién sabe si tal vez, por las pastillas.


viernes, 20 de junio de 2014

martes, 17 de junio de 2014

Quieta.

Me vengo a refugiar al último sitio que me queda, donde no llega el viento ni la luz del sol, donde no hay claridad, sólo mi oscuro corazón. Quiero escapar, quiero huir de la realidad, no quiero ver mas allá de estas tristes paredes, roídas, quemadas... destruidas. Pues aunque es frágil este lugar, no me queda nada más.

"Nuestra canción" suena, aunque hace ya un buen tiempo que dejó de serlo. Tal vez nunca lo fue. He sido capaz de oírla sin llorar, eso es un avance... ¿o tal vez un error? Yo ya no sé lo que está bien o lo que está mal... Tal vez sólo sea yo, que estoy defectuosa de fábrica.


Quiero atarme con cadenas, quiero coserme la boca, quiero sacarme los ojos y quiero quemarme las manos. Que no pueda ver ni hablar, que no pueda oír, ni respirar. Quiero encerrarme, pues necesito límites, pero no sé donde están.


No sé como hacer para que todo eso no llegue a mi. No sé que hacer para no llorar. Para no pegarme. Para no desear ser otra persona.


Tal vez irme, empezar de cero, en otro parte, en otro lugar, donde nadie me conozca, pero la historia volvería a empezar. 


Quiero ser libre, respirar hondo, sentir el aire limpio dentro de mis pulmones. Quiero sentirme bien, que el sol acaricie mi piel y mi pelo se revuelva con el aire rebelde. No quiero estar cansada, no quiero sentirme así. Todo pesa, todo duele, todo me hace daño, todo me pincha. 


Ya no estoy enfadada contigo. Estoy triste. Otra vez. Otra vez. Otra vez. Otra vez. Como siempre, vuelvo a estar sola en mi habitación, pensando que lo mejor es que te olvide... necesito deshacerme de ti. Ya no sé de qué forma hacer que las cosas vayan bien. Ya no puedo mas. Cada día queda menos de quienes fuimos... 


Quiero que me recuerdes linda, que me recuerdes loca, pero no de esta manera. Quiero que me recuerdes apasionada, soñadora, altruista, cariñosa... Quiero que me recuerdes como no soy, por que es como quiero ser.



Me duele...

Que alguien me salve por favor. 
Por favor...

¿Acaso alguien puede? ¿Se puede esperar que alguien me salve? 

El problema soy yo, por favor, entiéndelo. Huye de mi, no me dejes hacer lo que quiera, yo no me controlo, no sé que hago, no puedo evitarlo... Que alguien me encierre, por favor... 



domingo, 15 de junio de 2014

Solas.

Tu pelo castaño cae por tus hombros alcanzando tu fino pecho. Tu linda sonrisa asoma entre mechones de pelo rebeldes que cubren tu cara. Tus ojos me miran fijamente, cálidos como la primavera. Tu oscura piel contrasta con el frío blanco de las sábanas. Tu sola presencia ilumina la habitación llenándola de ese desparpajo que te caracteriza.

Te quejas de mi horrible corte de pelo mientras te ríes 
descaradamente. 

Me siento ofendida, pero te lo perdonaré esta vez, sólo esta vez. 

Me paso la mano por la nuca, mi corte de pelo es realmente horrible. Camino por el suelo desordenado, y me siento en el rincón, rodeada de sábanas y cojines. Recuerdo cuando hacía esto cuando era pequeña, me encantaba tirar todo al suelo, convertirlo en cama y acampar. Cabizbaja, espero. Tu me miras desde la cama, y me sonríes. Te acercas a mi, y me tiendes la mano. Estas hermosa con esa camiseta. 

La agarro decidida, y al intentar incorporarme te tiras encima mía, envuelta en risas. Me susurras algo en el oído, y sonrío. Me abrazas y te acomodas. Tienes ganas de dormir, estás cansada.


Noto como respiras apaciblemente y sueñas, tal vez con el final del cuento que nunca llegaste a escuchar.


 El cuento de una noche en la que dormiste conmigo. 



viernes, 16 de mayo de 2014

2 semanas

No puedo sostenerte la mirada, no puedo mirarte a la cara desde hace mucho tiempo, tal vez nunca... pero no es por que haya ocurrido algo horrible, es por que yo soy horrible. Las cosas que hago, las cosas que pienso, las cosas que digo, las cosas que siento... Hacen daño. Te hacen daño, y duele. Me hacen daño. 

Me hago daño y no es algo físico, es algo peor, es un sentimiento negro que me corroe por dentro, que quema, y que cada día que pasa va ennegreciendo mi interior, hasta que no quede ningún hueco rosa. Cada vez que me miro al espejo, sólo veo reflejado todo aquello que no quiero ser, todo aquello que intento negar, que exijo a los demás por que no puedo encontrar en mi. Todo lo que veo son un par de ojos tristes. 


Que no son tuyos ni míos, que no son de nadie. Si supieras, si pudieras leer mi mente, si tuvieras acceso a cada rincón de mi, saldrías huyendo, me tendrías asco, y odio, el mismo que me tengo yo a mi misma. Promesas rotas, palabras incumplidas, mentiras, engaños... no sabes nada de mi, no me conoces en absoluto, ni tu ni nadie... por que escondo demasiadas cosas, por que llevo demasiado dentro, por que en mi espalda casi no caben mas nudos, por que en realidad, todo lo que dicen por ahí de mi, es verdad.


¿Cómo quieres entonces que te mire a la cara? ¿Acaso lo merezco? Si lo hiciese, lloraría, si lo hiciese pensaría en tus sentimientos, si lo hiciese me daría cuenta, de todo lo que ya sé y no quiero admitir, por que a la que mas miento es a mi, a quien no puedo mentir. Puta, zorra, buscona, fácil, guarra... al fin y al cabo, es así. Mentirosa, falsa, egoísta, manipuladora, hipócrita, controladora... al fin y al cabo, es así. 


No podría describir, cuán culpable, asquerosa y rastrera me siento en estos momentos. No sabría decir, cómo de triste estoy. No sabría explicar lo poco que soy, tanto que no merezco amor de nadie, y créeme que duele ser yo. Buscar desesperadamente algo que sabes que no te mereces, para despreciarlo cuando lo encuentras y ser incapaz de corresponder...


Me siento como cuando tenía 15 años, volvía a casa con el corazón ahogado en lágrimas, escuchaba a My Chemical Romance y lloraba eternamente por mi, por lo poco que quedaba de mi... Siempre he sido horrible, siempre he hecho sufrir, siempre he hecho lo que he querido sin tener en cuenta los sentimientos de los demás, y no pienses que estoy loca si admito que pienso que el Confi tenía razón. Mentirosa y puta.  Mentirosa y puta. Mentirosa y puta. Mentirosa y puta... 


Desagradecida, eso es lo que soy, alguien que no puede valorar lo que hacen por ella, por que siempre encuentra el fallo, lo que está mal, pero que no tiene el valor de admitir que ella es la peor de todos, la mas egoísta, la mas mentirosa, la mas manipuladora... Una egocéntrica que piensa que todo gira alrededor de ella, cuando no es mas que una piedra en la carretera. 


No puedo sonreír, ahora mismo no. Me siento tan hundida como cada vez que le veía. Pero él ya no está, ya no puede hacerme ver todos mis fallos, ahora sólo yo soy capaz de hacerlo, y yo no me lo escupo a la cara, pero lo tengo encima, igual o más encima que si me los escupiese él, al menos, tenía a quien culpar...Pero ahora... ahora qué. Si yo misma lo pienso.... como para que no lo piensen los demás...


Lo siento por mentir, lo siento por tratarte así, lo siento por ser yo, lo siento por que me tuvieras que encontrar, lo siento por enamorarme de ti, lo siento por no dejarte vivir, lo siento por todo. Lo siento por que me tuvieras que ver.



jueves, 15 de mayo de 2014

2:22

A veces siento que mi cuerpo no es mi cuerpo, que no soy mas que mi mente, y que estoy encerrada en mi cabeza, observando a través de unos ojos que no son míos, usando un cuerpo que no me pertenece. ¿Acaso son estas mis manos? Al menos parece que las controlo. Suelo perder la noción de donde estoy, de quien soy, de qué pienso. La mayoría del tiempo solo "estoy", sin estar, hasta que me paro a pensar, quien soy, donde estoy, qué pienso. Entonces es cuando me doy cuenta de que soy persona, tengo cuerpo, estoy en un lugar, manteniendo una conversación, con otra persona, que tiene cuerpo, que está en el mismo lugar. Pero no es hasta que me paro a mirar a la otra persona, que pienso en que es persona, entidad pensante, y en ebullición de sentimientos y emociones, y no es hasta que les hago daño, que me doy cuenta de que sienten. ¿Hacéis las cosas pensando en cómo puede afectarle a la otra persona? Yo sinceramente, a veces hablo sin pensar, es como que mi cabeza está tan atareada en ordenar mis emociones, mis pensamientos, dentro de mi, y aislándome de los demás, que es incapaz de procesar los sentimientos o emociones que podría experimentar la otra persona. Mis comentarios, mis palabras, caen como un jarro de agua fría sobre los demás. Sus comentarios caen en saco roto cuando van dirigidos hacia mi. Pero no siempre es así. Puedo llegar a ser manipuladora, fría, algo calculadora, y sé exactamente, que decir o como actuar, para hacer sentir a la otra persona, pero en ese caso, ni siquiera pienso en las consecuencias. De hacerlo, me quedo paralizada, pensando, sobre mí misma, y soy incapaz de actuar, puesto que soy capaz de predecir los daños que causaría y tendría que pensar, en como actuar para librarme de ellos. Otra vez, calculando. Y no es que me guste, lo odio. El pasado me atormenta y el futuro me asusta, me angustia, me paso la mayor parte de mi presente pensando en el futuro, intentando atarlo, dejarlo claro, pero es imposible. ¿Pero cómo quiero atar el futuro, si no quiero manipular? Quien me dice ami... que todo lo que hago, no es más que para engañarme a mi misma, y a los demás. Por que en sí, ni siquiera me puedo fiar de mi, en mi cabeza todo son monólogos, que parecen venidos de otra persona distinta a mi, que me hace dudar de mi misma. Me pregunta, ¿Por qué haces esto? ¿Qué quieres conseguir con tus palabras? ¿Acaso estás segura de que sientes eso, y no lo dices sólo para quedar bien? ¿Quién te dice a ti, que no estás escribiendo esto, que debería estar en otro sitio, que no lo estás haciendo sólo para ir de victima por la calle? Noelia, o lo que quiera que seas, o como te llames... estás midiendo tus palabras, esto ya no sale de tu corazón, no es mas que un dictado que alguien te susurra al oído, y que ni siquiera eres capaz de dejar de escribir... por que confías en mi, o por que no sabes en quien confiar. 

Estoy sentada en mi cuarto, con el ordenador enfrente, otra vez vuelve a pasar, pierdo la noción de lo que escribo, según mi concentración soy alguien distinta, o lo siento asi. Estoy asustada. No sé si esto lo escribo de verdad, o si me lo están dictando, o si sólo estoy imaginando la carta de alguien que se siente asi y que quiere demostrar a los demás que está loca. Ya no sé lo que hago por que quiero, ni lo que hago por aparentar. Os juro que no sé cual es la intención de mis palabras y me asusta, por qué realmente, no sé quien las escribe... Yo... mi cabeza... alguien dentro de ella... no lo sé. Si miro al rededor veo mi cuarto, tengo otras cosas en las que pensar, desconecto de mi interior, son como mundos distintos, cada sitio, cada situación, cada punto en el que fijo la mirada, evoca en mí miles de pensamientos, que me hacen ser distinta, sentirme distinta, tener o no contacto conmigo misma. A la lejanía ni recuerdo que tengo cuerpo. A lo cercano, puedo ver mis manos, mi pelo, mis kilos de más, mis defectos... En mi interior, veo odio, egoísmo, depresión, contradicción, confusión, ganas de estallar, ganas de arrancarme la piel a tiras, ganas de cortarme el pelo y no verlo nunca mas... 


No sé como he llegado hasta aquí, he perdido el hilo de la conversación, me hablan y me preguntan sobre qué soy, y ni siquiera yo lo sé. Quien soy... quienes somos... ¿existe realmente un quienes? ¿Es sólo un juego enfermizo al que me gusta jugar, solo para sentirme especial? ¿Para reírme? ¿Para intentar ocultarme tras varias máscaras? Pero quien soy yo realmente... cual de ellas, ¿Todas? ¿Ninguna? 


Socorro.



jueves, 8 de mayo de 2014

Una vez mas, el miedo.

Una vez mas el miedo, la ansiedad, o como lo quieras llamar no me deja actuar, no sé de qué modo he comenzado a escribir, pero al menos estoy haciendo algo. Los dibujos por hacer se amontonan en mi escritorio, como pequeñas piezas musicales sin componer, como pequeños pedazos de algo roto sin montar. Me miran, sin ojos, como recriminándome el no estar haciéndolos. Flyleaf suena de fondo y, justo tras leer aquellas notas, el recuerdo de aquellos días aparece en mi cabeza. Hace un año ya desde que en aquella tarde de río aquello comenzara a atormentarme, algo incluso mayor que la culpabilidad que arrastraba desde hacía años. Aquel día, mi mente giró tan deprisa que descolocó mi mundo. Yo no era yo. El tiempo no era el tiempo. El espacio no era el espacio. Y yo, no podía creerlo.

Es increíble como pasa el tiempo, o cómo no pasa, pero más increíble es ver, como yo no avanzo, y me quedo atrás. Como siempre. Aquí estoy, pensando en qué cojones hacer el día que quede con él. Mañana, ¿tal vez? ¿No es eso demasiado pronto? ¿No es en realidad ya demasiado tarde?

Aquellas conversaciones de antaño no se repiten, aquella sensación ya no existe en mi, ahora solo soy alguien sentada frente a su ordenador, con la vista perdida, sin saber que escribe, que se deja llevar por la ansiedad que le provoca el trabajo por hacer, el paso del tiempo. Ahora no puedo más que mentirte, decirte que todo va bien, que estoy haciendo trabajos, que el examen espero aprobarlo y que con suerte en septiembre podré hacer algo con mi vida.

Pero nada mas alejado de la realidad, seré alguien igual de inútil que siempre. Alguien que ya no es capaz de sentir, que se hunde, que tiene el barro hasta la garganta y que empieza a tragarlo.

¿Crees que es bonito contarle eso? Me odio por aquella carta. Me odio. Siento que le obligué a llamarme como lo hace ahora, siento que le hice sentir culpable o responsable de mi, pero realmente no es así, no lo es, y creo que sentirme así es de ser egocéntrica… al fin y al cabo, yo no importo, ¿no? Yo no controlo la impresión que causo a los demás. No soy tan importante. No soy el centro del mundo. Pero entonces ¿Por qué cojones todo el mundo me hace pensar eso, joder? ¿Por qué todos me enaltecéis para luego daros cuenta de que yo tenía razón y que no valgo nada? ¿Por qué tras decirme que me amabas, que era tu vida, que era lo más importante… llegas y me dices que soy una egocéntrica y que no todo gira alrededor de mí? ¿Por qué entonces todos tus amigos me odian? ¿Qué les cuentas de mi? Deja los putos colchones, y si dices que eres así de suicida de por sí, díselo a tus amigos. No. Tú simplemente les dejas que piensen que es culpa mía, por que soy una zorra y una puta, no haces nada para defenderme, pero luego quieres que crea que soy una egocéntrica y que no es culpa mía… Aclárate.

Quisiera fumar. Quisiera repetir aquel incidente, hace un año. Quisiera volver a salir de mí, pasarlo mal, y descubrir lo que puede llegar a imaginar mi cabeza. Me gustaría volverme loca, así al menos todo tendría una explicación, todo sería culpa de mi mente, que es odiosa y enfermiza.

A veces me pregunto si habrá alguien más en el mundo que se sienta como yo, que haya pasado algo parecido. Me gustaría saber como afrontarían otras personas las etapas de mi vida por las que he pasado. Si soy normal, o si realmente todo me ha afectado demasiado. 


Me gustaría encontrar a alguien con el que encerrarme en una habitación, en ropa cómoda, con música de fondo, un colchón y un par de cervezas. Alguien con quien realmente me sintiese a gusto plenamente, con el que no haya tapujos, ni celos, ni rencores, ni odio, ni decepción. Alguien a quien pueda besar y hacer el amor, sintiéndolo plenamente, disfrutando, gimiendo, y sin que eso nos ate. Pero creo que pido demasiado. Cada día esa persona se me antoja más lejana, se me antoja un producto de mi imaginación que nunca se hará realidad. Por que, ¿acaso existe realmente el amor? Ese que nos venden en las películas y en los cuentos de hadas, ese que dicen que dura para toda la vida… 

jueves, 10 de abril de 2014

A ti.

Me pides que piense, cuando yo lo que quiero es no pensar.

Me pides que te mire, y no sabes que mis ojos ya no pueden ver.

Me pides que sienta, cuando mi corazón ya dejó de latir.

Me pides claridad, pero con luz no se puede dormir.


Y no es que no te aprecie, o no sienta nada por ti, es que me aterra sentir. Es que si hay que decidirse a atravesar el río, mira, yo mejor me quedo aquí. ¿Acaso no está mal y es engañar, el decir o prometer algo que no te acaba de llenar?

No es fácil para mi escribir, estando sola en mi habitación, realmente no sé muy bien que decir. La música está sonando, y yo buscando consuelo en ella. La luz pequeña está encendida, apuntando hacia otro lado, iluminando sólo lo imprescindible, que no deslumbre, que sólo la tinta sobre el papel me deje ver.


¿Has escuchado alguna vez la bso de Mr. Nobody? Realmente creo que deberías... Yo tal vez nunca llegue a componer algo así, pero me gustaría. Es tan triste, es una guitarra que suena tan rota, tan solitaria... Es en realidad un llanto, un quejido. Es la historia de alguien perdido en el espacio y en el tiempo. Es la voz de alguien que no se reconoce en el espejo. No es mas que la triste historia inventada en la mente de un niño de nueve años.


Porque... ¿Podemos en realidad decir que somos algo mas que nuestra propia invención? ¿Que somos algo mas que el producto de nuestra propia mente? Una simple representación, intentando ser alguien que no somos, intentando sentir cosas que no sentimos, intentando pensar cosas que no pensamos... 


Tu piensas de mi que soy rara, confusa, ambigua, ambivalente (casualmente una de mis palabras favoritas), tonta, y probablemente muchas cosas mas... y yo realmente no te lo puedo negar ¿Qué hago? Si solo se huir y esconderme, si solo sé tener miedo, si lo único que hago es callar y aguantar, si lo único que quiero es correr y dejaros a todos atrás ¿Es mucho pedir que no le pueda gustar a los demás? Si yo estoy bien observando, no necesito participar. Mi burbuja es en realidad mi hogar, es donde estoy feliz, arropada por mis sueños, por mis deseos, por mis miedos... por mis estúpidos miedos, por mis recuerdos, por las canciones... ¿Tan malo es no querer actuar? Si yo lo que quiero es que los demás vuelen en libertad. Está bien, si solo sé observar.


¿Qué puedo decir? Que quiero una dosis de heroína que me deje muerta aunque sólo sea por unas horas. Que quiero una patada en el pecho, ese dolor. Que quiero, o mejor dicho necesito darme un respiro a mi misma. Que las cosas van demasiado deprisa para mi, cuando en un principio ni siquiera se suponía que iban a ir. ¿Cómo cojones he llegado hasta aquí? Quiero salir. ¿Como conseguir que el agobio no se apodere de mi? 


Y como siempre aquí mi hallo, entre la espada y la pared, por que como ya dije antaño, esta situación no para de repetirse una y otra vez. Y sé que esto probablemente no haya servido de nada, que tal vez lo mejor sea mirar por nuestra salud mental. Pero también se que la culpa fue mía, por no querer volar. 


martes, 1 de abril de 2014

Hot Chocolate


Tenía 22 años e iba muy colocada. Acababa de salir de un concierto en el que miles de tíos habían intentado meter la mano por debajo de mi falda y otros tantos habían estado intentando tocarme las tetas. A mi realmente no me importaba, estaba tan drogada que ni siquiera los sentía. Poco me importaba como me trataban los demás. Cada sábado iba allí, me drogaba y me abandonaba a aquellos tíos que parecían disfrutar y reírse de mi.


Me senté en el la escalera de entrada al local, me coloqué las medias y cerré los ojos. La cabeza me daba vueltas, y la música taponaba mis oídos. Lentamente volví a abrir los ojos y miré a mi alrededor. Esa sensación de calor y cosquilleo estaba invadiendo mi cuerpo otra vez, como cada sábado. Necesitaba encontrar una victima dispuesta a venir conmigo.


Sentados cerca de mi, había dos chicos fumando que me miraban continuamente, y cotilleaban entre sí. Eran guapos, me gustaban, rondaban mi edad y creo haberlos visto por aquí mas de una vez.Siempre iban juntos, tanto, que parecían hermanos, y eso me daba mucho morbo.


Me acerqué a ellos con la excusa de pedir fuego. Me saqué un cigarro del escote y me lo puse en los labios sin dejar de mirarles a los ojos. Ellos, me miraban de arriba a abajo y me desnudaban con la mirada. Yo lo sabía y eso me gustaba. Me senté a su lado, e inhalé profundamente. El humo acarició mis pulmones y mi piel se erizó mientras cerraba los ojos. Uno de ellos me agarró por la cintura y comenzó a hablar de algo, no se muy bien qué. Sinceramente, no me apetecía escucharle. Seguí fumando mientras su mano se deslizaba por mi espalda y por mis costillas. El otro chico, de pelo mas largo se levanto y se sentó a mi derecha. Me puso la mano en la pierna y me preguntó mi nombre. Yo, intentando jugar, aparté su mano, me moví un poco, inhalé de nuevo, y mientras salia el humo contesté: Laura. Sonreí y me acerqué a su cuello, empecé a besarle y le agarré del pelo. Él me cogió el muslo mientras por detrás, su amigo me acariciaba la espalda.


Levanté la vista un momento y descubrí que un chico me miraba. Estaba alejado, y oculto entre las sombras, apoyado en la pared, encendiéndose un cigarro. Podía distinguirle y sabía perfectamente que no me quitaba ojo de encima.


Era guapo, delgado, alto, rubio e imagino que no tendría mas de 23 años. Tenía cara de niño y unos ojos azules que brillaban intensamente en la oscuridad, a la luz del mechero. Una especie de sonrisa mezclada con celos se posaba en su boca. No paraba de mirarme, y eso me excitaba.


Volví la cabeza y susurré cerca del oído del chico de mi izquierda: ¿cuál es tu nombre? A lo que me contestó: Marco. Acto seguido y casi sin dejar que terminase de pronunciarlo, me acerqué a su boca y le besé. El tacto de sus labios era áspero y seco y sabía a tabaco. Su lengua era suave y sabía recorrer cada hueco de mi boca. Con la mano empecé a acariciarle el pelo. Era seco, rizado y lo suficientemente largo para poder agarrarme a él.


Mientras tanto, el otro chico se acercó a mi oído, y me susurró: encantado de conocerte Laura, ya conoces a mi hermano Marco, y yo soy Rubén. Comenzó a deslizar sus manos por mi muslo y por mi espalda, mientras yo recorría la boca y el cuello de Marco, que empezaba a acercarse a mi pecho. Me sentía deseada, muy deseada y ese cosquilleo en el estómago iba en aumento. Mi piel se erizaba con cada gesto, con cada beso y cada caricia, ambos eran diferentes y se complementaban a la perfección. Los labios de Rubén eran suaves y juguetones y su pelo largo era increíble, aunque no estaba bien peinado, no importaba. 


Allí acorralada me sentía bien, disfrutaba, podría dar rienda suelta a ese deseo que me consumía por dentro. No me importaba que me utilizasen, me gustaba, no era mas que una simple puta que buscaba divertirse un rato, no había nada de malo, mis bragas estaban húmedas y yo sólo quería mas y mas, pero había algo que no dejaba de darme vueltas en la cabeza. Aquel chico. Ese chico rubio, ¿Por qué me miraba? ¿Le gustaba? ¿Estaría disfrutando él también?


Volví la vista hacia el lugar, y lo encontré igual, apurando su cigarro y sin dejarme de mirar. Yo me sentí mas excitada aún y comencé a jugar con los dos hermanos, pero sin apartar la vista de él. Me pareció divertido a la par que morboso. Era la primera vez que lo hacía, pero me gustaba. De pronto, la expresión de su cara cambió y lentamente tiró la colilla al suelo y dio media vuelta para marcharse. Por un momento me desilusioné, pensé que también lo estaba disfrutando, pero visto lo visto parecía que solo se estaba riendo de mi. Durante un rato intenté apartar su imagen de mi mente, pero se había grabado a fuego. Pronto no pude dejar de pensar en él. ¿Por qué se había ido? Tenía que averiguarlo. Sabía que aunque había estado intentando engañarme a mi misma, había visto un atisbo de tristeza en su mirada cuando se marchaba y eso me preocupaba.


Decidí acabar con el juego, me levanté de golpe, y salí a correr tras el chico misterioso dejando allí a Marco y Rubén, que empezaron a gritarme de todo. Al parecer, no les había sentado muy bien, que después del numerito les dejase allí tirados, empalmados. Corrí todo lo que pude y doblé la esquina del edificio para ir a la parte trasera. Cuando llegué lo encontré allí, con dos cigarros en la mano, mirando en mi dirección. Debió encontrar divertida mi cara de velocidad y de sorpresa, por que soltó una carcajada en cuanto me vio.


- Parece que no has tardado mucho en venir, no me equivocaba, estaba seguro de que vendrías. ¿No vas a coger el cigarro? (dijo mientras me tendía uno de los cigarros)


+ Claro, gracias. Pero... ¿por qué me estabas esperando aquí? (cogí también el mechero y encendí mi cigarro)


- Por que sabría que vendrías.


+... (no supe muy bien que decir, me resultaba absurdo, ¿acaso estaba intentando burlarse de mi?)


-Venga tonta, no pongas esa cara. Llámalo corazonada, ¿vale? Llevo observándote desde que vienes por aquí. Cada sábado, te colocas y dejas que todos esos tíos te mangoneen. ¿No te duele? ¿No ves que así solo conseguirás que todos te vean como un objeto de usar y tirar?


+¿Y a ti que te importa? No me conoces, ni siquiera sabes mi nombre. Sólo paso un buen rato con esos tipos y nada más. Ellos son solo victimas de mis deseos, y juego con ellos a mi antojo. Sé como manejar a un hombre. 


-¿De verdad piensas eso? ¿No ves que los que te manejan son ellos? ¿Por qué sino has venido corriendo hasta aquí? A mi no has podido manejarme, ¿verdad? Saber manejar una polla no te convierte en una experta en hombres, Laura. 


+¡¿Cómo sabes mi nombre?! ¿Quien eres tu para hablarme así? ¡He venido por que... por que no me gustaban esos tíos, nada mas! No tiene nada que ver contigo...


-Todo el mundo aquí sabe tu nombre. Ya saben quien eres. Y si no estás aquí por mi, entonces me marcho.


+¡No! No te vayas... Quiero saber tu nombre


-Dani, me llamo Dani. (dijo mientras daba media vuelta para marcharse)


En ese momento le agarré del brazo y le detuve. No quería que se fuese, realmente no quería, tenia algo, no sé que, que me incitaba a estar con el, a querer conocerlo, me generaba muchísima curiosidad. Sentía algo distinto a lo que solía sentir por los demás.


-Así que, ¿no tenía nada que ver conmigo no? Ya veo... (dijo mientras soltaba una sonrisa picarona)


La cara se me puso roja y por un momento me sentí muy tonta, demasiado. El cuerpo se me encogió y agaché la cabeza, sitiendome muy rara. Me abracé a mi misma, intentando protegerme del frío que de repente había entrado en mi cuerpo. Dani me miró, se rió y me ofreció su mano. Acerqué la mía no muy decidida y la posé sobre la palma de su mano. El se encargó de agarrarla con fuerza, haciéndome sentir segura.


Me guió por la parte trasera del edificio, y salimos a un callejón que conducía a la calle principal donde se suponía que estaba aparcado su coche. Me abrió la puerta y me ofreció una manta que guardaba detrás para que pudiese taparme un poco y no pasar tanto frío. Se sentó en el lugar del conductor y después de asegurarse cuatro veces de que estaba bien y de que me gustaba la cadena de música que sonaba, me llevó hasta su apartamento, donde me preparó una taza de chocolate caliente.


Era un lugar pequeño pero bastante acogedor, lleno de discos de música. Tal vez todo estaba un poco desordenado, pero ese desorden cotidiano que te hace sentir cómoda. La cocina era pequeña y la cama compartía espacio con el salón, de modo que se podía ver la tele desde la cama sin mucho esfuerzo.


Me senté con cuidado en el borde, sosteniendo fuertemente la taza, con miedo de hacer algo que pudiera molestar a Dani. Me sentía rara a la par que cómoda en aquel sitio. Algo me decía que podía fiarme de aquel chico, pero aún no sabia por qué.  Dani empezó a liarse lo que parecía un canuto, mientras me miraba allí indefensa y se reía. Yo, no sé que tenia tanta gracia, pero en el fondo, no me molestaba. Le veía confiado y empecé a preguntarle por qué me había traído hasta su apartamento. 


- Como ya te dije, llevo meses observándote, pero nunca te habías percatado de ello, siempre andaba con cuidado de que no me vieras, pero hoy ya no pude mas, y me coloqué precisamente en ese lugar para llamar tu atención. Quería salvarte de una vez de las manos de esos tíos que no te merecen. Dirás que no te conozco, pero sé de ti lo suficiente como para asegurarte de que vale mucho mas de lo que te haces valer allí


+ ¿De verdad has visto todo lo que hacía con ellos?


- Desgraciadamente si, excepto cuando te ibas con ellos a alguna parte, tampoco iba a seguirte hasta donde quiera que fueras... 


Eso realmente me dolió, pensar que había visto todo cuanto hacía con esos tíos, me hacía sentir mal, y al parecer Dani se dio cuenta. Se acercó lentamente a la cama con el canuto en la boca, y me pidió que se lo encendiera. Me dijo que no pasaba nada mientras soltaba el humo cerca de mi cuello, como acariciándome lentamente.


-Todo eso ya ha pasado Laura, estoy contento de tenerte aquí, aunque eres libre de irte. Necesitaba al menos, por un rato, sacarte de aquello, me gustaría mostrarte que hay cosas mejores en el mundo, y que te estás perdiendo. Quería por un momento traerte aquí, y tratarte como te mereces.


Aquellas palabras resonaron en mi cabeza un buen rato hasta que me pasó aquel mágico cigarro. Entonces, empezamos a fundirnos con el humo, con las caladas, con las palabras que salían de la boca de cada uno. Dani era paciente, divertido, ingenioso, inteligente, simpático, amable, y sobretodo muy cariñoso. No paraba de hacerme reír como una tonta, me hacía olvidarme de cómo había llegado hasta allí, me hacía olvidar todos los sábados en los que me perdí por ahí sin saber a donde ir. Sabía tocarme como no lo hacían los otros. En sus gestos había algo mas que puro placer físico, pareciera que toda su alma se pusiese en pie de un salto con cada lunar que encontraba en el camino de mi piel, y no eran pocos. 


Casi sin darme cuenta había acabado recostada en la cama, siendo acariciada de arriba a abajo por su mano y su mirada. Casi sin darme cuenta había sido desnudada por sus palabras. Casi sin darme cuenta estaba a escasos centímetros de su cara, mordiéndome el labio, conteniendo las ganas de besarle. Casi sin darme cuenta tenía su pecho sobre el mio, y sentía su peso oprimiéndome. Casi sin darme cuenta, su sonrisa se fundió con la mía y tras ello nuestros labios, y progresivamente nuestras lenguas, nuestros pensamientos, nuestras emociones... 


Ese beso fue para mí como una dosis realidad chutada en vena, no sabía como ningún otro, no se sentía como ningún otro, no tenía nada que ver. Iba cargado de pasión, de deseo, de alegría, de cariño, de afecto, de amor... Iba cargado de él.


Poco a poco nos fuimos acomodando, el ambiente se fue soltando y pudimos ser nosotros mismos. Le notaba respirando nerviosamente, con la emoción de un niño que abre su regalo en navidad. Le sentía disfrutando de cada poro de mi piel mientras yo me dejaba acariciar por todas partes y gemía con timidez. Sus manos suaves se paseaban por mi pecho lenta y pausadamente, como queriendo memorizarlo. Su boca mordía cada centímetro de piel que encontraba a su paso mientras se dirigía hacia mis caderas. Mientras tanto yo me dejaba llevar, acariciaba su pelo, como queriendo recordarlo eternamente, y arqueaba mi espalda a cada bocado que recibía de su boca. 


La noche se me antojaba eterna. Quería disfrutar de él plenamente, quería, por encima de todo, que él disfrutara de mi. Era la primera persona que me hacía sentir de tal manera. Y sólo acababa de empezar.


Dani, entre mordisco y mordisco, se había situado entre mis piernas y me miraba divertido. Sabía que no podía hacer nada contra él, no podía controlarlo, él tenia el poder aquella noche y yo sólo podía dejarme hacer. Comenzó a lamerme lentamente, haciendo que cada vez fuera mas difícil para mi controlarme. Me agarraba de las sabanas, me mordía los labios, me retorcía... mientras tanto él simplemente seguía disfrutando de mi. Cuando creyó oportuno, volvió a colocarse encima mía, a escasos centímetros de mi oído y me susurró: "Me encantas". En aquel momento, mi corazón dio un vuelco, no pude contenerme mas... le abracé con todas mis fuerzas y comencé a llorar. 


No sé si esa era la respuesta que esperaba, pero no pareció importarle. Me ayudo a incorporarme un poco en la cama, y sin dejar de mirarme tiernamente, limpió de mis mejillas mis lágrimas y me dijo: "Quiero hacer el amor contigo esta noche" Y sin dejar de mirarme a los ojos se acercó y entró dentro de mi. En ese instante, cerró los ojos y me agarró con fuerza. Yo gemí y me abracé a el. Era la sensación mas hermosa del universo, ni el canuto mas fuerte, ni la mejor droga de todas podría compararse a lo que yo sentí. 


Hicimos el amor toda la noche, despacio, disfrutando de cada sacudida, de cada movimiento y de cada suspiro. Hicimos el amor, a sabiendas de que no sabíamos nada del otro, pero a la vez conociéndonos cada vez mas a cada vaivén de caderas, a cada choque de sentimientos. Y nos fuimos amando poco a poco, con cada orgasmo, y nos fuimos mezclando, poco a poco, con cada latido de corazón compenetrado. 




domingo, 30 de marzo de 2014

Situaciones

Supongo que solo echo de menos los momentos, las situaciones, el aroma que se desprende de nuestra ropa, la sensación se sentirse deseada, que de uno u otro modo te hace sentir bien. La tensión, y el cosquilleo en el estómago, la risa tonta, el miedo, la timidez, las ganas, el hacerse la dura.

El sentir unas manos deslizándose por mi espalda para ir a parar mas abajo, unos ojos mirándote traviesos, sentir que te leen por dentro y no puedes hacer nada, aunque realmente nunca sepamos qué esta pensando la otra persona. El juego. Por que en realidad no es mas que eso, un simple juego en el que dos personas pasan un buen rato, que no es eterno. Nunca. Por mas que así se sienta. 


Tal vez sólo necesito de vez en cuando dejar el mundo pasar, mandarlo todo muy lejos y pensar: ¿A quién le importa que no sepamos bailar? Que más da... si al final todo se va a acabar. En realidad, ¿para qué sirve empezar? ¿Será por eso que ya no me quiero atar? Sólo quiero llegar al final, de esta improvisada historia que es mi vida, sin más, dejando a medias historias que contar, dejar a la mente imaginar. 


Por que si me paro a pensar, puede que sólo me pase el tiempo anhelando momentos eternos, que sé que no van a llegar, y si llegan, no durarán.


 A veces sólo quiero que me agarren y tiren de mi, que me hagan volar con los pies en la tierra, girar, que me dé un vuelco el corazón y me duela el pecho, de alegría. Correr, saltar, que el sol caliente mis mejillas y el viento me revolotee el pelo, que me agarren la mano y me digan: Noelia, el mundo es tuyo, ve a descubrirlo, allí lo tienes, es para ti y estaré contigo para explorarlo al detalle, no te soltaré y te sostendré cuando vayas a caer. Sólo quiero que me ilusionen, eternamente a instantes... Y sé que tal vez no lo comprendáis pero, esa sensación es... genial. Momentos eternos, ilusiones infinitas en instantes efímeros. A cada instante...


Puede que mi problema sea, que cambio a cada instante y no siempre es fácil complacerme, y me siento culpable por ello. Puede que simplemente sea demasiado exigente con los demás, y conmigo misma. Puede que solo sea igual de contradictoria que de mona y enana. Puede que, ni siquiera sepa lo que quiero. Hay quien me ofrece esa oportunidad y no soy capaz de aceptarla, pero...¿por qué?. Joder, quiero gritar. 


Quiero de una vez saber que es lo que necesito... o a quién. Quiero saber que habría pasado de haberte amado con gestos y no con palabras. Con la piel y no con el alma. Con mis manos, y no con mi pensamiento. ¿Acaso todo habría acabado igual? ¿Me habría consumido igualmente por la monotonía, la rutina y el aburrimiento? ¿Me habría sentido igual que lo hago siempre? Cansada de las mismas personas, de las mismas promesas, de los mismos gestos, de las mismas situaciones... Pero realmente, y aunque quiera engañarme, aunque provengan de otra persona sin descubrir, seguirán siendo las mismas promesas, los mismos gestos, las mismas situaciones, solo que con alguien que nos genera curiosidad. ¿Qué es lo que cambia entonces? 


Y empiezo a liarme, y a desvariar por que de mi mente nunca sacaré nada en claro, salvo que estoy loca, y que no se como remediarlo. Que hay momentos en los que decido desconectar, y cuando vuelvo a la realidad me encuentro en medio de una maraña de pensamientos de dos pares de narices, que no se por donde empezar a desliar, tal vez por que el verdadero nudo está mas adentro. Que necesito cambiar, pero el cambio me aterroriza. Que necesito moverme, pero me sabe mal dejar cosas atrás. Que no se si atarme o volar. Que no se si te quiero a ti, o sólo quiero la situación.

Nunca quise sentir, nunca quise que supieras que lo sentía. Nunca quise que sintieras, nunca quise saber que lo sentías. Soy débil, y no quiero que se note. No quiero que me usen, no quiero que se aprovechen. Prefiero dejarme, prefiero hacerme creer que la que jode soy yo, y que no estoy jodida...



martes, 4 de marzo de 2014

"Sólo estoy cansada"

Cansada de no ser nada, cansada de ser el pegote que va detrás, cansada de que la gente no me hable, cansada de ser la invisible, cansada de ser la que está ahí pero que no es importante, cansada de no saber llevar peso sobre mis hombros ante la gente, cansada de que no me miren, casada de no tener protagonismo. 

Cansada de desear ser invisible, cansada de desear no ser el centro de atención, cansada de querer pasar desapercibido, cansada de querer que la gente no me hable, cansada de intentar no se importante, cansada de querer dejar la responsabilidad a otros, cansada de querer que no me miren, cansada de desear no ser protagonista.


Cansada de ser yo, cansada de ser ambigua, cansada de no decidir, cansada de estar en el borde, cansada de dudar, cansada de contradecirme.


Cansada de respirar, cansada de llorar, cansada de reír, cansada de imaginar, cansada de soñar, cansada de vivir, cansada de desear, cansada de admirar, cansada de envidiar, cansada de observar, cansada de hablar, cansada de gritar sin ser escuchada, cansada de gritar en medio de un silencio, cansada de no pertenecer a la multitud, cansada de pertenecer a ella.


Cansada de verte reír, cansada de verte llorar, cansada de verte vivir, cansada de verte morir, cansada de oírte, cansada odiarte, cansada de amarte, cansada de perdonarte.


Cansada de follar, cansada de comer, cansada de tocar, cansada de dibujar, cansada de escribir, cansada de dormir, cansada de caminar, cansada de levantarme, cansada de decepcionar, cansada de olvidar, cansada de recordar, cansada de ser alguien, cansada de no ser nadie, cansada de huir, cansada de correr, cansada de tropezar, cansada de caer, cansada de creer, cansada de ilusionarme, cansada de romperme en mil pedazos.


Cansada de ser todo, cansada de ser importante, cansada de pasar al extremo, cansada de desmoronarme, cansada de drogarme, cansada de autolesionarme, cansada de recordarte, cansada de pensarte, cansada de motivarme, cansada de decepcionarme.



+¿Qué te ocurre?¿Pasa algo?
-Nada, sólo estoy cansada.