Nos empeñamos en ajustar a las personas a determinados esquemas pre-diseñados por nosotros mismos sin darnos cuenta de que no hay nada estable ni rígido en este mundo. Las cosas no son cuadriculadas, no están ordenadas, no es blanco o negro por siempre, sino que puede cambiar. Todo a mi modo de ver está formado por curvas, lineas onduladas y flexibles, caras cóncavas que ocultan caras convexas de otro lado, movimiento y fluidez.
Nos empeñamos en ver solo una cara de la moneda, sin darnos cuenta siquiera de que a lo que llamamos cara podría no serlo siquiera. No somos capaces, o no queremos ver, o simplemente no nos permitimos admitir, que las cosas cambian, que salen a relucir otras cualidades que habíamos omitido o tachado de nuestra percepción porque no se ajustaba a lo que queríamos tener.
A veces pienso que deberíamos ser mas anchos de mira y no dejarnos engañar por un truco tan simple. Deberíamos pararnos a pensar y evaluar todas las posibilidades antes de descartarlas y así, deberíamos ir haciéndonos a la idea de cualquier cosa, por minúscula que fuese, A veces, no está de más ponerse en lo peor, y asumirlo, aunque solo sea un poco, e interiormente, para que cuando llegue el momento, no nos destroce brutalmente.


