De repente te das cuenta en un instante, en un bostezo, en mitad de clase, de que tu vida no es de color de rosa, de que tu sonrisa no es ni la mitad de real de lo que aparenta ser, que no eres ni por asomo todo lo feliz que intentas aparentar.
Todo sucede, en un instante, en un suspiro, las conexiones de tu mente dan de pronto un chispazo, un cortocircuito. Y en cambio, sabes que le quieres, y que esa felicidad es real, independientemente de cualquier otra.