Creo que estoy enfadada.
Creo que estoy empezando a enfadarme por no ser suficiente, por fijarme en otras personas, por que te fijes en otras personas, por sentir celos aunque no lo admita, por no ser capaz de querer como es debido y por no dejar que me quieran, por no saber llevar las relaciones, por aceptar que no me acepten y por no intentar que aceptarme sea algo imprescindible.
Estoy empezando a cabrearme con el mundo, conmigo, contigo y con todos los demás . Empiezo a no aguantar las falsedades, la hipocresía y las falsas intenciones, los quiero y no puedo, los puedo y lo hago aunque no quiera.
Pierdo hilo del texto y viajo por mi mente, pero el mensaje es simple: empiezo a despertar, aunque sé que no va a durar mucho, que de un momento a otro caeré de nuevo de rodillas ante ti y empezaré a llorar, porque estaré frustada, porque no sabré seguir, porque no se a donde ir.
Miles de sentimientos, pensamientos y emociones recorren mi cuerpo y mente estos dias, a cada cual mas raro, mas impensable, mas loco, en lo que a mi interior se refiere. Miles de ideas pasan por mi cabeza, destinos, futuros, inciertos. No eres tú, soy yo, y nunca ésta frase tuvo mas razón que ahora. Si digo que estoy loca es porque es cierto, no necesito un papel firmado que lo corrobore, yo misma sé ser autocrita y sé decir cuando algo estoy haciendo bien y cuando estoy haciendo mal. No puedo parar.
Tirada en la cama pienso, reflexiono, me discuto y riño. Peleo, me contradigo. Mis ojos se cierran y pienso en ti. Pero también en mi. En mi vida, en mi pasado, en todo lo que he sido y soy, en todo lo que he hecho y hago, y descubro que es cierto que el ser humano tropieza dos veces con la misma piedra y me cuestiono qué haceis vosotros chocando siempre conmigo.
El pensamiento vuelve a mi. Sé cuál es. Los que me conocen saben cuál es. Los que lean, intuirán de qué sentimiento hablo. El pensamiento, los actos, la sensación. La repetición de un tiempo que quién sabe si valió la pena. Aquí estoy pensando en droga, en desaparecer, en evaporarme, en llevarte a ti conmigo. En no volver, en no volver a vernos, o no volver a separarnos.
Y es que mi vida siempre ha sido asi y lo será, un debate siempre al filo, entre la espada y la pared. Dos opciones. Matarte o morir.
martes, 26 de julio de 2016
sábado, 23 de julio de 2016
Quiero.
¿Que qué quiero ahora?
Ahora quiero un café caliente, salido de esa infernal máquina que tienes que hace tanto ruido. Quiero la taza rota, a la que le falta el asa, que ya te daré a ti la que te gusta, de las pequeñitas nuevas. Quiero una cuchara fea, pero que siempre busco en tu cajón. Quiero abrir el bote de azúcar, porque nunca me ha gustado echarlo como se debería, me gusta medir las cucharadas. Quiero irme a tu salón, o a tu habitación, no importa. Quiero quejarme del tiempo, del calor, o de la cara que tienes, no importa. Quiero liarme un cigarro y fumarlo en la ventana, tirar la ceniza a la calle y tener cuidado de que no le caiga a nadie en la cabeza. Quiero sentarme, acurrucada y sentir que no estoy tan sola como pienso. Quiero que te quejes, y que te quejes mucho y de muchos. Quiero pasar más de media hora intentando decidir qué película ver, para quedarme dormida al final y tu también. Quiero una de esas siestas en las que soñamos el uno con el otro aún cuando estamos durmiendo juntos. Quiero salir de tu casa y correr porque mi autobús se va. Quiero montarme en él, medio ahogada pero satisfecha por mi carrera, y pensar en ti todo el camino.
Quiero eso y mucho más, pero sobre todas las cosas, quiero quererte sin miedos ni complejos, quiero no estar escribiendo ésto sino haciéndolo, quiero que todo ésto haya sido una mala pesadilla. Quiero despertarme en tu cama, que sea por la mañana y mirarte mientras sigues aún dormido, sin saber muy bien qué hacer, si dormirme, despertarte o esperar.
lunes, 18 de julio de 2016
Te quiero.
Te quiero, pero no funciona. Querer nunca es suficiente. Y menos quererte en la forma en que yo lo hago.
Soy esclava y presa, de mis propios sentimientos, y en consecuencia no soy yo. Soy mas tu que yo. Soy, de hecho, mas nadie que otra cosa. Y no puedo evitar preguntarme ¿es esto lo que se supone que debe hacer el amor?
El amor no soluciona las cosas. La mayoría del tiempo solo las empeora, hace que pienses, digas, actúes diferente y eso hace que todo parezca raro, a veces falso, a veces simplemente indiferente. Es algo que aprendí hace tiempo, el amor siempre hará daño, no importa en qué forma, es el precio a pagar por ciertos privilegios en ocasiones demasiado caros para lo que prometían ser. Pero no debemos culpar a nadie mas que a nosotros mismos por aceptarlo, por pagar el precio de unas expectativas demasiado altas.
A veces quisiera saber cuántos momentos en mi vida he desperdiciado a causa del amor y cuántos buenos he sabido aprovechar, para hacer balance, para poder decidir hasta cuándo vale la pena jugar y cuando hay que rendirse en éste maldito juego, pero a quién quiero engañar, todos sabemos que soy una maldita adicta.
domingo, 17 de julio de 2016
¿Qué estás mirando?
La historia está en mi cabeza, está implícita en la foto, pero no está en las palabras.
No, no está en las letras, ni en los puntos, ni en los espacios.
Está en sus ojos, vacíos y rotos. Está en su espalda, desnuda. Está en su boca, cerrada.
Está en el aire flotando, calando a quien se atreve a contemplarla, llegando hasta los huesos de quienes no intentan comprenderla pero lo hacen.
Algo ha debido pasar, algo que duele y decepciona, algo que entristece y desilusiona, algo que es capaz de dejarla sin palabras, pero no sin gestos.
Es inútil que yo intente contároslo, tendréis que averiguarlo vosotros mismos. Ella os lo contará si sois capaces de aguantarle la mirada.
¿Qué haces aún aquí que no te has marchado ya?
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