Últimamente, estoy más fotógrafa que de costumbre. Y es que en soledad, salen las mejores fotos.
Un cigarrillo es lo que necesito. La historia de un cigarrillo, que va muriendo, lentamente.
Y de una flor, que crece salvaje un jardín descuidado.

La historia, de aquellos sueños rotos, que quedan grabados en la piel.
La historia de un atardecer triste y solitario, que espera la llegada de la noche, para quedar oculto.





No hay comentarios:
Publicar un comentario