viernes, 20 de junio de 2014

martes, 17 de junio de 2014

Quieta.

Me vengo a refugiar al último sitio que me queda, donde no llega el viento ni la luz del sol, donde no hay claridad, sólo mi oscuro corazón. Quiero escapar, quiero huir de la realidad, no quiero ver mas allá de estas tristes paredes, roídas, quemadas... destruidas. Pues aunque es frágil este lugar, no me queda nada más.

"Nuestra canción" suena, aunque hace ya un buen tiempo que dejó de serlo. Tal vez nunca lo fue. He sido capaz de oírla sin llorar, eso es un avance... ¿o tal vez un error? Yo ya no sé lo que está bien o lo que está mal... Tal vez sólo sea yo, que estoy defectuosa de fábrica.


Quiero atarme con cadenas, quiero coserme la boca, quiero sacarme los ojos y quiero quemarme las manos. Que no pueda ver ni hablar, que no pueda oír, ni respirar. Quiero encerrarme, pues necesito límites, pero no sé donde están.


No sé como hacer para que todo eso no llegue a mi. No sé que hacer para no llorar. Para no pegarme. Para no desear ser otra persona.


Tal vez irme, empezar de cero, en otro parte, en otro lugar, donde nadie me conozca, pero la historia volvería a empezar. 


Quiero ser libre, respirar hondo, sentir el aire limpio dentro de mis pulmones. Quiero sentirme bien, que el sol acaricie mi piel y mi pelo se revuelva con el aire rebelde. No quiero estar cansada, no quiero sentirme así. Todo pesa, todo duele, todo me hace daño, todo me pincha. 


Ya no estoy enfadada contigo. Estoy triste. Otra vez. Otra vez. Otra vez. Otra vez. Como siempre, vuelvo a estar sola en mi habitación, pensando que lo mejor es que te olvide... necesito deshacerme de ti. Ya no sé de qué forma hacer que las cosas vayan bien. Ya no puedo mas. Cada día queda menos de quienes fuimos... 


Quiero que me recuerdes linda, que me recuerdes loca, pero no de esta manera. Quiero que me recuerdes apasionada, soñadora, altruista, cariñosa... Quiero que me recuerdes como no soy, por que es como quiero ser.



Me duele...

Que alguien me salve por favor. 
Por favor...

¿Acaso alguien puede? ¿Se puede esperar que alguien me salve? 

El problema soy yo, por favor, entiéndelo. Huye de mi, no me dejes hacer lo que quiera, yo no me controlo, no sé que hago, no puedo evitarlo... Que alguien me encierre, por favor... 



domingo, 15 de junio de 2014

Solas.

Tu pelo castaño cae por tus hombros alcanzando tu fino pecho. Tu linda sonrisa asoma entre mechones de pelo rebeldes que cubren tu cara. Tus ojos me miran fijamente, cálidos como la primavera. Tu oscura piel contrasta con el frío blanco de las sábanas. Tu sola presencia ilumina la habitación llenándola de ese desparpajo que te caracteriza.

Te quejas de mi horrible corte de pelo mientras te ríes 
descaradamente. 

Me siento ofendida, pero te lo perdonaré esta vez, sólo esta vez. 

Me paso la mano por la nuca, mi corte de pelo es realmente horrible. Camino por el suelo desordenado, y me siento en el rincón, rodeada de sábanas y cojines. Recuerdo cuando hacía esto cuando era pequeña, me encantaba tirar todo al suelo, convertirlo en cama y acampar. Cabizbaja, espero. Tu me miras desde la cama, y me sonríes. Te acercas a mi, y me tiendes la mano. Estas hermosa con esa camiseta. 

La agarro decidida, y al intentar incorporarme te tiras encima mía, envuelta en risas. Me susurras algo en el oído, y sonrío. Me abrazas y te acomodas. Tienes ganas de dormir, estás cansada.


Noto como respiras apaciblemente y sueñas, tal vez con el final del cuento que nunca llegaste a escuchar.


 El cuento de una noche en la que dormiste conmigo.