Abrí los ojos y me vi sentada en mi habitación, el reggae seguía sonando, pero ahora sonaba mucho mas lejano, aún cuando el altavoz seguía estando cerca mía. Vi a una chica reflejada en la pantalla de mi portátil. Tenía el pelo corto y le faltaba un pendiente aunque parecía haber compensado su falta con otro en la oreja izquierda. Me miraba fijamente con unos ojos hundidos en cansancio y que gritaban desesperadamente pidiendo ayuda. Tenían un cierto brillo de alegría que parecía provenir de la sorpresa de observar mi propia imagen. Extrañada la observé, se parecía a mi, muchísimo, pero no la reconocía, no me reconocía. Me sentía fuertemente ligada a ella, sabía que teníamos algo que nos conectaba, pero no acertaba a adivinar qué. No sabía que debía hacer, ¿Hablar? ¿Moverme? ¿Sonreír? Entonces descubrí que si me acercaba a la pantalla, ella lo hacía. Si me tocaba el pelo, ella me imitaba, pero no era posible, ¡no era yo!
Pasó un rato y ambas se limitaban a mirarse sin llegar a comprender que estaba pasando, se movían, se observaban, pero no se atrevían a hacer nada. Una, estaba confusa, pero la otra, deseaba con toda su alma poder comunicarse con su observadora, había esperado ese momento muchísimo tiempo y ahora... ¡no pasaba nada!. Estaba decepcionada con ella, o consigo misma, o con quien quiera que fuese aquella que la miraba a través de la pantalla como si fuese un bicho raro. Sus ojos empezaron a llenarse de lágrimas, estaba frustrada, había abierto los ojos porque aquella extraña la había visto y la había perturbado y ahora no se dignaba a ayudarla... ¿Qué cojones le pasaba a esa loca? Se la veía más cansada aún, mas aburrida, y sobretodo mas decepcionada. Su aspecto volvió a ser el de alguien que sólo mira al horizonte, sin mas razón que estar. Levanto su brazo, y se despidió. Cerró sus ojos, se concentró, dejó caer una lágrima por su mejilla, y sonriendo, comenzó a bailar lentamente.
Durante un buen tiempo nos miramos, pero yo era incapaz de reaccionar, no tenía ni idea de que hacer, veía como sus ojos se tornaban cada vez mas tristes y desesperados, pero no tenía manera de saber que ocurría. ¿Era yo la del reflejo? Era lo único que podía pensar mientras la miraba sin más... Pero entonces, ella decidió que no tenía sentido seguir con ese juego, imagino que ya había tenido suficiente, yo no era capaz de ayudarla... Y volvió a ser ella misma, cerró sus ojos, se despidió de mi, y comenzó a bailar, dejándome allí, sin poder respirar.
Durante un buen tiempo nos miramos, pero yo era incapaz de reaccionar, no tenía ni idea de que hacer, veía como sus ojos se tornaban cada vez mas tristes y desesperados, pero no tenía manera de saber que ocurría. ¿Era yo la del reflejo? Era lo único que podía pensar mientras la miraba sin más... Pero entonces, ella decidió que no tenía sentido seguir con ese juego, imagino que ya había tenido suficiente, yo no era capaz de ayudarla... Y volvió a ser ella misma, cerró sus ojos, se despidió de mi, y comenzó a bailar, dejándome allí, sin poder respirar.




