Ese aura tétrica la inundó por completo. Sintió como la cremallera de su alma estaba siendo abierta lentamente, alumbrando poco a poco aquella estancia, pero sólo dentro de su mente. En su pecho, sintió un alivio sólo comparable a la sensación de libertad que experimenta un preso al ser liberado de sus grilletes.
El frío aire invernal se colaba por la ventana, llegando hasta su piel y despejando su mente y sus sentidos hasta hacerla sentir más ligera y en armonía consigo misma y su alrededor. La noche empezaba a caer y los últimos grillos del verano pasado comenzaban a cantar, haciéndola viajar a mitad del campo, haciéndola imaginar cosas que no veía, como la imagen aquella de su amiga la luna.
Sus compañeros de clase, ajenos a todo lo que pasaba por aquella pequeña y revoltosa mente, seguían inmersos en una serie de banales conversaciones. Ella, sin embargo, era incapaz de salir del lugar al que había llegado. La oscuridad la había abrazado de nuevo, entrando en ella y tomando el control de su ser, completándolo. Su mente bullía en ideas, sueños, historias, sensaciones, recuerdos, futuros, pasados, sonidos, imágenes, letras, olores... haciéndola sentir como a punto de estallar.
Hasta ahora no había sido capaz de recordar lo que significaba llevar su larga melena negra y sus ojos azules. Hasta ahora no había logrado recordar lo que significaba su ser y a dónde pertenecía. Acababa de recordar el motivo de su existencia.
De repente, la luz blanca apareció.
Para ella la luz blanca revelaba secretos, imperfecciones y defectos...Y eso no era lo suyo. Ella era experta en el arte de esconder, de mentir, de disimular y de pasar desapercibido, de camuflarse en las sombras y de mezclarse entre sus compañeros sin llamar la atención, con su mejor sonrisa falsa.
Oh cuánta tristeza albergó su ser al descubrir que aquella luz había marchitado su interior, que la oscuridad debía abandonarla de nuevo para dejarla a su suerte en aquel mundo blanco.
Oh que terrible suerte tuvieron sus compañeros, al no percatarse de que en realidad ella quería verlos muertos a todos.
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