sábado, 30 de noviembre de 2013

Deus.

Volar, desaparecer, esfumarse y no volver. Humo y nada más. Negrura y oscuridad a mi alrededor, la gente me mira, pero ni siquiera les conozco, aunque creo que ellos saben mi nombre. Camino hasta el fondo, allí, junto a la piedra y tomo asiento. Las miradas cuchichean, las bocas observan con ansia. Mi cuerpo no pesa, pero el ambiente está pesado. Creo que ha sido un mal lugar éste donde he venido a parar. Mi mundo se ha acabado y mi alma ha quedado atrapada aquí. Eternamente, condenada a ser el centro de atención de gente sin corazón. A vagar para ser observada sin ser tocada. Para ser odiada sin razón. Aquí perecerá mi alma, cuando encuentre un motivo, que la empuje a marchar, mientras tanto espero, a que alguien aquí me aparte la vista, un instante de intimidad, es lo único con lo que puedo soñar, pero parece que Dios eligió este destino para mi, y no tengo otra opción que existir. No se cómo ha pasado, pero me he visto metida en este lío y ahora no puedo salir.

Una puerta encontré, al fondo de la nada, parecía abandonada pero la abrí. Susurraba una luz, que pasase por allí. Un gran ordenador encontré, y sentado tras él, estaba Dios, con cara de desafío. Me estaba esperando, lo sabía, pero aún no intuía ni el por qué. Me acerqué y grité pero mi voz no sonó y en un visto y no visto, me capturó. Me ví encerrada en una jaula sin escapatoria. En aquel instante todas aquellas almas que antes mi miraban me habían venido a ayudar. Una enorme batalla comenzó, y gracias a algunas almas fui capaz de escapar de mi prisión. ¿Que harás ahora dios? Te tenemos entre las cuerdas. ¿Que tú eres justicia? ¿Y qué clase de justicia recibí yo, que sin hacer nada me he visto atrapada en esta habitación? Aquí tendrás tu merecido, y sufrirás un horrible dolor, el de las almas heridas por tu odio, que aquí las encerró. Ahora llora, arrincónate y no luches, porque de esta no sales con vida ni a la de tres.

Mis ojos se tornaron rojos, y ni dos veces lo pensé, lo arrinconé y allí mismo le apuñalé. Nadie sabe de dónde salio el cuchillo, pero en su pecho se clavó. Era la mirada de terror en su rostro lo que me detuvo, y observé lo que acaba de ocurrir. Acababa de matar a Dios. Ahora las almas no me miraban, sólo estaban existiendo igual que yo. Al parecer era la elegida, pero yo ni siquiera lo sabía. Ellas habían estado esperándome durante mucho tiempo, y al fin obtuvieron recompensa. Su opresor había muerto y podrían descansar en paz. Sólo había que abrir la puerta, y al fin desaparecerían. Un espejo me trajeron y sin entender, lo miré, Pasé la mano por su superficie y algo se movió. La puerta estaba abierta y las almas una a una fueron dejándome, marchándose de la habitación. Cabizbajas salían, sin pronunciar ningún adiós. No entendía por qué, habían sido liberadas, ¿No lo deberían agradecer? La última de ellas se paró y me entregó, escrita en un papel una nota: Ahora tú, eres el nuevo Dios. Lo entendí y me estremecí. Nunca descansaría, hasta el día en que alguien, viniese y me matase, de la misma forma en que lo había hecho yo. Me arrodillé y lloré. Me miré y me odié. Y odié al bastardo que me había condenado. Sabía, que no sería capaz de condenar a nadie al calvario de quedar encerrado, sabía que sería el Dios eternamente y nunca descansaría. El muy cabrón, debía tenerme un odio terrible, sabía que no haría a nadie pasar por lo que yo... Maldito bastardo cabrón.

Ahora mi vida, se basa en la desesperación y el anhelo, por intentar conseguir lo que mas quiero y no puedo. Me paso el día delante del maldito ordenador, viendo a aquellos que aún viven, llevándome a aquellos que perecieron y gritándole al cielo, pido mi perdón. Pero allí  no responden. Aquello soy yo. Rogándome llegan con la mayor de la ilusión, pecadores y ladrones, pidiendo absolución. Pero a ellos ni agua. Mejor dejarlos torturándose, metidos en una prisión, en el mundo de los vivos, donde al menos les queda algo de esperanza, que al cumplir la condena, puedan ver la luz del sol. Y bailando, paso yo las horas, añorando su calor, y mi mente cada día mas fría, desea que le den la extremaunción. El mundo, a cada hora, es peor que la anterior. y no hay nada que yo pueda hacer para cambiarlo, y que así un Dios, no sea necesario. Cuando llegue ese día, lloraré de la emoción, al ver a mi alma partir, hacía un mundo que no es de Dios, hacia un mundo mejor, que es donde quiero estar yo. Para pertenecer a los muertos y empezar una revolución en la que el mundo sea nuestro y tiremos a la gente desde el balcón.



Primavera.

Me siento delante del ordenador e intento mirar al teclado, no quiero pensar y tampoco mirar la pantalla, quiero escribir, necesito soltarlo, pero no se como hacerlo. A cada palabra que escribo, revelo mis secretos, y no es lo que quiero, quiero haceros pensar y reflexionar con mis experiencias, sin tener que contarlas por que odio ser el tema de conversación de la gente, aunque ahora, sólo me queda eso... eso o encerrarme en casa a llorar. Lo cierto es que he vivido demasiadas experiencias desagradables, y todas ellas han conllevado una pérdida importante en mi vida y en mi personalidad, y créeme, no quiero que vuelva a ocurrir con nadie mas.

¿Alguien sabe cual es su sentido en la vida? ¿Qué papel juega? El mio, no sé cual será, pero es odioso. A veces siento demasiada responsabilidad en los hombros, otras simplemente cojo esa responsabilidad, esa carga, y  la tiro a la cuneta, y la dejo allí, esperando mis remordimientos... A veces creo que las personas esperan demasiado de mí ,que sólo soy una chica trastornada y que no puede ofrecerles nada, otras en cambio, siento que soy el soporte de ciertas personas que me necesitan más que a nada, siento que soy esa persona capaz de darles lo único que necesitan, y esas son las personas a las que, desgraciadamente, abandono. Son aquellas personas a las que mas les fallo, son las que me hacen sentir remordimientos de haber tirado toda la carga de mis hombros a la cuneta y no haber estado allí cuando mas me necesitaban. Esas personas son las únicas capaces de hacerme sufrir de corazón. Son las únicas personas por las que moriría si hiciese falta, pero a las que no soy capaz de dirigir mas de un par de palabras porque la admiración, devoción y amor que siento por ellas, no me lo permiten, aunque en otro tiempo las cosas no fueran así. 

No tenéis ni idea de cómo es sentirse así. No tenéis ni idea de lo que es ser yo... Sí hubiese una forma, de ser yo por 15 minutos, ¿La aceptaríais? Yo creo que no aguantaríais todo lo que hay dentro de esta cabeza, todos los pensamientos que esconde, os desbordarían. Y eso, cuando me encuentro bien, ojalá esos quince minutos no os tocaran en un mal momento...Ojalá esos quince minutos no fueran ahora, no querríais ni miraros en el espejo. Sentiríais demasiados sentimientos negativos, que creo, serian incluso malos para la salud. Aunque lo peor de todo a veces no es ser yo, sino todo lo contrario, no serlo. 

Lo que me pregunto es: qué necesito yo. Qué necesita la primavera, tan revoltosa. Tal vez solo un invierno que la calle por un tiempo, un otoño que la deje descansar, y un verano que la destroce a ratos. Por que así es ella: alocada, llena de vida, entusiasta, divertida, alegre... pero a lo largo del tiempo, va sufriendo cambios, que vienen y van, dejando paso a su personalidad, pero también acaparándola. Ella se vuelve fría, seca, callada, reservada, desafiante, silenciosa, amable, caliente, pícara, sofocante, agobiante, celosa... pero siempre seguirá siendo la primavera, aquella que anhelan todos, que es deseo y curiosidad, pero que a veces se camufla en odio y coraje, en frío. Aunque debemos reconocer que hay a quien le gusta el invierno. 

¿Y os habéis parado a pensar... qué es lo que acompaña a la primavera? ¿Qué cosas le hacen única? A mi parecer, el cantar de los pájaros. Ese sonido puede considerarse como su banda sonora, como la música que la acompaña siempre, y que es suya y de nadie más, por que la primavera, puede llegar a ser egoísta. ¿Y qué es a lo que mas teme? Esa pregunta, aún no sé contestarla, creo que tiene demasiados miedos como para coronar a un sólo miedo como el rey. La primavera es tan poderosa pero a la vez tan frágil, que vive aterrorizada por que puede ser dañada con el más mínimo gesto, puede perder sus flores, por que algún niño desconsiderado decida arrancárselas por que parece divertido, y ella, no podrá quejarse, simplemente, tendrá que sufrir y sacar fuerzas, para poder crear flores nuevas, y no perder la alegría.

¿Por qué será que abandonamos a las cosas si realmente no nos hemos cansado de ellas?Si realmente, cuando las recuperamos nos traen tan buenos recuerdos...¿por qué las dejamos ir? ¿Es que acaso somos mas felices recordando que haciendo cosas para recordar? En mi caso si, hay personas a las que prefiero seguir recordando por cómo eran, por que tengo un miedo horrible, de cambiar mi punto de vista sobre ellas, y soy mas feliz viviendo en mi subjetividad. Tengo miedo de volver a intentar, y eso me impide avanzar en muchos aspectos de mi vida, me hace estancarme. ¿No os pasa a vosotros? Sé que hago preguntas para nada, por que nadie me contestará, pero al menos me quedo mas tranquila lanzándolas al aire que guardándomelas para mi, aunque no me lleguen las respuestas, sé que quien lea esto, al menos, se parará a pensar por un segundo en qué punto de su vida se encuentra, qué cosas ha sido capaz de dejar en el olvido y cuales no han sido capaz de despegarse de su piel.

Seré sincera: me siento sola. Pero se trata de una soledad que nada ni nadie puede llenar, que se encuentra en el fondo de mí, una soledad de mí conmigo misma. No os empeñéis en intentar hacerme compañía o en decirme que tengo a mucha gente a mi alrededor, simplemente, me falto yo. Mis emociones, mis sentimientos, ellos son los que necesito de vuelta... necesito sentirme viva otra vez, necesito saber que siento a cada paso que doy, necesito dejar de hacer tonterías para "cambiar" o para que "algo cambie", debo dejar de cambiar mi aspecto físico sólo por que me aburra o por que a mi cabeza le dé por ahí para pensar en otra cosa... a veces solo pienso en algo por un segundo y luego se va. Debo dejar de hacer realidad "esos segundos", por que al final...acaban saliendo mal. Me siento sola, y me siento decepcionada de mí misma, del rumbo que ha tomado mi vida, de todas las decisiones que he hecho.


domingo, 17 de noviembre de 2013

Acampada en el sofá.

He llegado a casa y me he mirado en el espejo. Hoy tenía una mirada especial, un aire a despreocupación, a alegría, a llanto, a diversión, a locura, a inocencia... demasiadas cosas que hacía tiempo que no veía. He sonreído tontamente, me apetecía quedarme ahí mirando, viendo a una niña pequeña en esos ojos. En el fondo se veían cansado y medio caídos, incluso algo rojizos, pero nada tan importante como ese brillo especial que me atraía. Mi piel estaba pálida, muy suave, y contrastaba con el oscuro negro de mi cabello, que andaba un poco revoloteado. Mis mejillas sonrojadas y mis labios, mas bonitos que de costumbre, sonreían al espejo. El pijama rosa y verde nunca me había quedado tan bien como en aquel momento. Me alegré lo que había hecho. Me alegré de estar allí, delante de ese espejo, aún con mi boca destrozada, me veía bien. Me sentía guapa, y estaba sonriendo. Igual que ahora... 

Las cosas no son para nada como me había imaginado hace mucho tiempo atrás y mi vida ha dado muchísimas vueltas, pero cada día pienso mas que la vida, no está hecha para sufrir, sino para vivir y ya he malgastado demasiado tiempo. Quizá no siempre escoja la mejor manera de pasar el rato, pero al menos no estoy muerta. No... no estoy muerta...o eso creo. ¿Tú que crees?


Me gustaría dejarme llevar, mirando a la lejanía, me gustaría pasar toda la noche en mi cuarto, sin mas razón que estar. Estar simplemente, con la música sonando, y con mi ojos empañados. Simplemente, estar. Me gustaría en realidad, poder pasar la noche esperando algo, algo que no llegará, pero por lo que merece la pena estar, toda la noche, en vela. ¿Y si lo hago? ¿Y si le espero todas las noches? ¿Y si le espero una y mil vidas? Eterno dilema... 



Tengo frío, mucho frío, las manos congeladas, y el cuello engarrotado. Creo que estaría mejor durmiendo, pero no me apetece. Me quedo embobada con todo, y los ojos se me caen solos. He tenido un fin de semana bastante movidito y enriquecedor. Cómo diría él: "Y nos dijimos las verdades". Por que nada fue una tontería, por que no nos tomamos las cosas a la ligera. Por que yo, sigo teniendo un poquito de cordura, escondida, allá al fondo. Junto a sus recuerdos. Al fin fui capaz de soltarlo,te lo dije, no podía esconderlo mas. Ojalá te hubiera correspondido como te mereces.

El tiempo pasa, el frío sube por mi espalda. No sé que contarte... no sé por qué me lees, ni tampoco qué tengo de interesante. Pero aquí estoy, escribiendo... intentando impresionarte. Comiéndome la cabeza con qué decirte... Intentando no dormirme. 



martes, 12 de noviembre de 2013

Folio en blanco.

No me atrevía a entrar, era el sitio prohibido. No había nada que me lo impidiera excepto yo misma. Hoy esa puerta fue cruzada. En su interior, nada mas que unos pocos recuerdos de lo mucho que pasó. Una habitación desolada, y medio vacía que sólo portaba sus recuerdos. Al fondo un escritorio roído con un cajón descolgado y en su interior, un papel arrugado. No se encontraba allí pero sé que me miraba, podía notar su presencia por todas partes. Su aroma me inundaba. Su sonrisa se clavaba en lo más profundo de mi ser. Comencé a leer. Lo tenía en el olvido, pero en el fondo sé que nunca me olvidaré. Aquello, era lo mas hermoso que había leído en mucho tiempo. Estaba lleno de sentimientos, muy confusos y fugaces, incluso inciertos, pero allí estaban. Comencé a pasar la mirada por cada una de aquellas palabras, dejando que me alcanzasen. No tenía intención de abandonar ahora que había sido capaz de llegar hasta allí. El camino había sido difícil, sobretodo conmigo misma, pero estaba decidido, debía ser así, tenía que leer aquello. Su recuerdo se tornó doloroso, y con él mi propia imagen. Aquellas palabras significaban tanto y a la vez ya nada...me resultaban tan hirientes y a la vez tan hermosas que no podía contener las lágrimas. No podía reprimir todo aquello que brotaba de mi, era demasiado intenso. Me hubiera gustado que mi boca dijese la verdad en aquel maldito instante, joder que si lo habría deseado...mas que nada en este mundo. Seguí leyendo y poco a poco fui dejándome caer hasta quedar sentada en el suelo polvoriento. No me importaba que mis medias nuevas estuviesen ensuciándose, y tampoco me importó que lo hiciese mi falda. Nada importaba. Sólo esas palabras resonando en mi cabeza. Había sido buena idea abrir aquella puerta. Tantos recuerdos... Me sentía viva, sentí por un instante algo, no sabría decir qué fue exactamente, pero lo sentí. Lo sentí y volví a leer la carta. Una y otra vez. Una y otra vez. Durante toda la noche, no supe hacer otra cosa que no fuese leer aquel papel. Lo leí mil veces, y con cada una de ellas me gustaba mas. Me hubiese quedado toda una vida leyendo aquel maldito papel. Pero las cosas no pueden ser así. Una debe aprender a cerrar de nuevo las puertas, a desempolvarse la falda y las medias y seguir vagando por los pasillos abriendo puertas sin interés alguno, sólo por el simple motivo de matar el aburrimiento y las ganas, locas, de abrir de nuevo esa puerta, de coger aquel papel y hacerlo real, de coger las palabras, convertirlas en vida y sacarlas para dejar un folio en blanco. Un folio que pueda volver a albergar un sueño como aquel o mejor, y que pueda convertirse en realidad.


viernes, 8 de noviembre de 2013

Take me away.

Quiero que llegue ya el día, tengo demasiadas ganas. Ojalá que me guste. Ojalá que sea otra buena experiencia que contar. Da miedo, pero me da igual. Últimamente pienso demasiado en ello. Sólo quiero eso. Quiero desconectar, no quiero saber nada de nadie. No quiero seguir así, y parece que eso es lo único que hace que mi vida cambie y dé giros. O al menos eso espero. Necesito hacerlo, probarlo, sentirlo, abandonarme. Necesito que toda esta mierda pare, y al menos ese día espero que pare, o no, no sé que pasará. Pero estoy tan harta de todo.... estoy tan cansada de todo el mundo, que ya no sé que hacer con mi vida, y esa vía me parece tentadora. Mucho. ¿Cuánto más creéis que podré aguantar? 

Me gustaría estar sola toda la tarde en mi cuarto, simplemente escuchando música. Escuchándome a mi. ¿Sabéis la de tiempo que llevo sin poder hacer eso? Aunque creo que no lo hago por que me deprimiría demasiado, y la verdad es que eso tampoco es lo que quiero. Sólo quiero poner en orden toda mi cabeza. No sé que hacer, por que odio ser así. Odio como me trata la gente. Odio la impresión que les causo. Ojalá nada fuera así... y a veces me pregunto qué habría pasado si todo hubiera sido distinto, de otra manera. Qué habría pasado si hubiese elegido otro camino. Si le hubiera partido la cara antes. Si no lo hubiera conocido. Parece que aún estoy a tiempo, o al menos eso dice la gente, pero ellos no saben nada. Ellos no nos conocen. 


A veces pienso que la vida es una cadena de personas deseando estar con otras personas y que no pueden. ¿Por qué nos torturamos de esta manera? ¿Por qué la vida es tan puta? Nos llevamos la vida persiguiendo cosas que al final no tenemos, persiguiendo personas con las que al final no estaremos... y yo me pregunto... ¿Por qué? ¿Acaso Dios, o lo que quiera que sea, se divierte haciendo eso? Pues no estaría mal que parara. Ya estoy cansada de ver sufrir a gente por mi culpa, ya estoy cansada de que la gente no pueda separarse de mí a la vez que les hago daño. Ya estoy cansada del sufrimiento, tanto mio como ajeno. Ya estoy cansada de soñar contigo y no tenerte. De que sueñen conmigo y no me tengan. Esto no es sano para nadie.



Deseo perderme,quiero huir, quiero dejaros a todos aquí y marcharme lejos, sola. Os lo juro. Quiero estar sola. Quiero empezar una nueva vida, desde cero, aunque os eche de menos, eso no importa, al fin y al cabo una se acostumbra, y esta sensación no es nueva para mí, llevo muchos años sintiéndola en mi interior y ya forma parte de mi personalidad. Tal vez así todos podrían estar mejor... no creáis que lo digo ahora en este instante por que sí, ya hace demasiado tiempo que me lo planteo. Ya hace mucho desde el día en que me encerré en mi casa todo un fin de semana por que quería huir de todo. Por que quería dejaros. Por que pensaba que todos estaríamos mejor.

Me encantaría ser distinta, no llamar la atención, que de una forma u otra la gente no se fijase en mi, que no los tratase como los trato, que las cosas no fueran como son. En estos momentos es cuando más claro tengo que usaría la máquina del tiempo. No sabéis que sensación es esta. Pensad que le hacéis daño a todo el que tenéis cerca, de una forma u otra, aunque no lo quieran admitir. Sé que les causo lo mismo que yo sufro, esa cosa de acercarse y alejarse a la vez. O al menos eso pienso. Odio ser yo, os lo juro. Y lo peor es que, soy así desde hace ya demasiado tiempo.


En momentos como éstos, pienso que mis bromas podrían no estar tan mal... aunque bueno, no lo pienso sólo en momentos como este. Cada día me apetece mas. Cada día me parece una opción más válida. Cada día tengo mas ganas de hacerlo. Cada día tengo mas ganas de destrozarme más y más por dentro, pero que al menos no sea mentalmente, la cabeza ya la tengo demasiado tocada. Ya tengo demasiada mierda ahí adentro, demasiados sentimientos, demasiados recuerdos, demasiados pensamiento autodestructivos. 


Si lo pienso puede ser por eso que dejé que te alejases, porque no quería seguir siendo una carga para ti, porque en el fondo te quiero mas que a mi vida, y lo único que quiero es que vivas sin tener que estar pendiente de mi.



Porque ya aguantaste demasiado de mí durante muchos años, y eso no puede ser sano. Porque soy demasiada carga para alguien como tú. A ti fui capaz de dejarte ir, aunque te anhele, y si lo pienso, será mejor así, aunque me duela. Lloráis, por no poder estar de una forma u otra con una persona, hasta que os deis cuenta de que es peor llorar por no poder estar con una persona de ninguna forma. Es más doloroso saber que esa persona estará mejor sin recibir noticias vuestras. Cuando lloréis por ello, habréis aprendido a llorar. Habréis aprendido qué es la frustración. Habréis aprendido lo que es el amor.





miércoles, 6 de noviembre de 2013

Sé que vives.

Lo que daría yo por conocerle, por saber cómo es, cómo se siente. Saber qué cosas le inquietan y con quien se mueve. Si tiene novia o si ha visto mis mismos animes. Conocer sus aficiones. Tratar con sus amigos y hacer bromas entre nosotros. Poder decirle alguna que otra palabra amable. Tener secretos.

 Es una sensación tan triste, esa de tener a alguien al lado y no cruzarle la palabra aún cuando convives con él... Saber que tiene una vida y que, realmente, tú sólo eres un actor secundario, de esos que salen de relleno para hacer bulto. Ojalá la vida no nos hubiera separado tanto. Sé que tienes que ser muy buena persona, y estoy segura de que eres muy divertido. Creo que incluso podríamos congeniar muy bien en una fiesta.


 Estoy segura de que tenemos muchas cosas de las que hablar y de que, si realmente nos conociéramos, nos daríamos cuenta de que no somos tan diferentes como aparentamos. Recuerdo cuando te conté y tú me contaste. Cómo me sentí, lo cercana a ti que estuve. Saber que habías pasado por lo mismo que yo, me reconfortó muchísimo. Me hizo no sentirme sola, sentir que podría tener a alguien mas que me comprendiese y supiera por lo que pasé. Desgraciadamente, esto no duró mucho. No creo que hayamos vuelto a hablar de algo personal desde entonces. No tengo noticias tuyas. Sé que vives, pero no sales.



lunes, 4 de noviembre de 2013

Volar desde el sofá.

Creo que podría acostumbrarme a que me hicieran no pensar. A que me tuvieran tan ocupada que no me diera cuenta de nada. Es bonito a su manera, es como meterte en un mundo, disfrutarlo y cuando empieces a darte cuenta de cómo estás y de dónde estás, salir y explorar otro. Es cambiar, e ir de un sitio a otro sin pensar en el anterior. Hay mucho que descubrir en todas partes y de nada sirve lamentarse por la posición anterior, piensa que la nueva puede ser mucho mejor. A veces temo perderme en alguno de esos mundos, habitaciones, ciudades, personas... por eso siempre ando con recelo. Por eso dudo y desconfío. Pero no importa, creo que voy a empezar a controlarlo.


Estoy empezando a cogerle el gusto a eso de disfrutar y no pensar en que en realidad me estoy yendo. No pensar en que en realidad os estoy dejando y que tal vez no pueda volver. Cuando vuelvo...realmente lo echo de menos. Creo que si me lo tomo con calma, podría ser una sensación agradable, podría gustarme ese estado de desinhibición, de no estar en ninguna parte, de olvidar quien soy o quien está a mi lado. Hasta podría gustarme perderme a mitad de frase, jajaja es tan divertido...Es como... es como que todo es una película que se va rodando sobre la marcha. No sé si esto es lo que querré mañana, pero si sé que es lo que quiero hoy. 

Tal vez me guste que todo sea humo, así no tendré que preocuparme por nada, por que se desvanecerá. Así no tendré que aferrarme a nada. Todo será mio. Y a la vez, nada me pertenecerá. ¿Se trata de disfrutar, no? ¿De qué sirve pararse a pensar en conseguir cosas y que te pertenezcan? No sirve de nada, la mayor parte de las cosas que tenemos, simplemente no son necesarias. Es mejor tomarse la vida como un pitillo. Hay que aprovechar cada calada al máximo, para después dejarla ir. Te llenará y dejará un resto en ti pero debes soltarla para que pueda llegar una nueva. Hasta el día en que todo acabe. La vida entonces, no es más que un cigarro aliñado. Tu día a día, no son mas que caladas de ese largo cáncer, que a veces, trae alegría.

Llegados a este punto sólo os puedo decir: Vamos a fumarnos la vida.


sábado, 2 de noviembre de 2013

Límite.

Si dijera lo que pienso os metería una bofetada en la boca. De esas que duelen. Que se te quedan marca. esa bofetada que se da con ganas, queriendo. Por esta razón me callo. Por que me odiaríais. Por que soy inestable. Por que os dio a todos. Por que me dais asco. Por que no os soporto. Por que me asqueáis con cada palabra que soltáis. Por que mi vida se basa en que os odio u os amo. Y hoy os odio. Por que hoy mi mirada os congelaría. Porque huiríais de terror. Por que aunque no os lo creáis puedo ser muy buena actriz. Por que mi sonrisa no es adorable. Por que mi cara es cambiante. Por que no sabéis con quien os juntáis.

Hoy mejor no me miréis. No me habléis. No me penséis. No me améis. No me respiréis. Por que será odio lo que tendréis de mi. Desprecio. ¿Por que no os vais con vuestras maravillosas vidas lejos de mi? ¿Por que no me dejáis en paz? ¡Eh! ¿Por qué? Si tanto os importo dejadme. Olvidad que existo. A mi no me importáis. Ni vuestras vidas. Ni lo mucho que me echáis de menos. Ni vuestros perdones. Ni vuestras penas. A mi me importan las mías. Mis putos complejos es lo que me importa. Mis mierdas. Mis pensamientos. Mis arrepentimientos. 


¿A que ya no soy tan interesante? Pues os jodéis. Esto soy yo. Con esto vivís, y ni siquiera lo sabéis. Vivís engañados y no sabéis nada de mí, por mucho que os lo creáis. Sólo yo soy quien controla lo que sabéis de mi. Y es lo que hay. Jamás os podréis poner en mi lugar, por que no lo conocéis. Nunca sabréis quien soy en realidad. Y yo tampoco.


Os odio. Os odio mucho, demasiado. Lo mismo que os amo. No os creáis importantes cuando os diga que os quiero. En segundos puede cambiar de significado. En segundos podéis no ser nada. Podéis significar para mí lo mismo que una piedra. Puedo no querer veros en días. No os asustéis, tranquilos, que a mi esto se me pasa mañana. Pero seguirá para siempre. ¿Y sabéis lo que me calma? NADA. Todo es sinónimo de: sigue enfadándote por nada. Sigue odiándolo todo. Benditos aquellos que os fumáis un cigarro y os calmáis. Benditos aquellos que saben como pararlo. Benditos aquellos a los que no les pasa. Maldita yo, que me molesto a mi misma de tal manera. Maldita yo que no encuentro ayuda. Maldita yo que no hago más que destrozarme. Maldita yo que no hago mas que destrozaros a vosotros. 

Y ojalá ahora mismo la sangre corriera. Y ojalá tal vez mañana esto haya sido un sueño.Y ojalá en la vida esto no se repitiera. Pero no me queda otra que aguantar. Esconderme y disimular ser alguien que no soy y sentir cosas que no siento. Tal vez esta no sea la solución, sabéis a cual me refiero, pero es lo que mas se me antoja en estos momentos. Me gustaría que descansar me ayudara, pero es lo que me ha hecho despertarme así esta mañana. Entonces, ¿Qué me queda? ¿Qué puedo hacer para que acabe todo esto? Si alguien lo sabe... ojalá que hable. Y me traiga una cuchilla.


Llamadme loca, no me importa, de verdad, incluso me gustaría. Al menos sabría quien soy y qué me pasa, pero desgraciadamente no lo sé y no me queda otra que aguantar, e intentar mostraros la mejor parte de mí, por miedo a que me huyáis y me dejéis sola. Sí. Ahora mismo os he dicho que os olvidéis de mi, y segundos después que no me dejéis sola. Sí, me contradigo, lo sé, lo siento. Os juro que no me soporto. Que ojalá me pegaran un tiro. Por que ser yo, es lo peor que os podría pasar.




viernes, 1 de noviembre de 2013

Humo.

El tiempo se detiene. El piano suena. Tu cara se ilumina. El sol entra por la ventana y acaricia tus mejillas. El humo de mi cigarro se resbala. Noto que alguien viene. La brisa entra. Los pájaros cantan. La ropa está perdida. Las sábanas enamoradas. Mi mano se desliza. Tu cara se sonroja. Tus labios me besan. Las horas no pasan. La puerta cruje. Tu risa se eleva. Mis ojos se agrandan. La puerta se abre y con ella mis pupilas. Tu silencio me calma. Mi mano se aparta. La puerta se cierra. Estamos solos en casa. Tu pelo se enreda. La piel se me eriza. Tu mano me alcanza. Adoro tu sonrisa. El olor nos inunda. El humo nos acompaña. Las sabanas se revuelven. ¿Cómo has llegado hasta ahí arriba? El sol nos calienta. Las paredes nos miran. Parecemos dos niños que jugando se entretienen. Aparto la ceniza. Tu mirada me busca. Mis labios te encuentran. Mi mano se funde en tu pecho. Tus ojos se cierran. El tiempo acelera. Yo te busco. Tu me encuentras. ¿Y si nos damos la vuelta? Tus ojos brillan. Mi mente vuela. El amor se respira. Las sabanas nos persiguen y al final se enredan. La calma llega. Respiras profundo. Mi beso acaba en tu mejilla. Tu mirada me reconforta. El sol se ha escondido. Los pájaros se han dormido. Tu corazón se ralentiza. Mi cuerpo te arropa. Estamos en una nube. La luna nos observa. Las estrellas envidiosas. El sueño llega. La felicidad me alcanza. El piano cesa. Las horas se marchan.