domingo, 19 de octubre de 2014

Sed.

Cuando vuelves a sentarte delante de la pantalla en blanco, y dejas que tus manos se muevan a través de las teclas sin decirles nada, asumes el riesgo de que salgan cosas que no quieres que salgan, o tal vez, que no salga nada, sólo una mirada pérdida al infinito que busca encontrar la perfecta simbiosis con el texto, con las lágrimas, con los pensamientos. 

El odio y la tristeza, viejos amigos, tal vez los únicos para mi en realidad. ¿Cuánto tiempo desde la última vez? No termino de recordar cuando fue que me sentí así, No sé entender por qué me siento así de nuevo. Y no sé si me gusta o lo odio. Ambivalencia es lo único que puede definirlo.


A veces simplemente siento, como ahora, que este es mi estado natural, en el que debería hibernar, y otras que es esto de lo que debo escapar. Y nunca sé que hacer. Echo de menos cosas que en el momento odiaba, y sé que estoy odiando esto y en un futuro lo extrañaré. Y solo puedo preguntarme ¿Por qué soy así? ¿Qué me pasa? Tal vez todo empiece, por que las cosas empiezan, y no me gusta empezar... pero tampoco acabar. 


Hay momentos en los que noto que me consumo, algo empieza a aprisionarme y hace fuerza contra mi pecho, como intentando hundirme en la cama. Entonces empiezo a marearme y todo a mi alrededor se vuelve insignificante. 


Cada vez me cuesta mas entrar en contacto conmigo misma, llevo mucho tiempo viviendo en el mundo superficial. Los deja vu los esquivo, no son tan profundos, la conexión de la linea temporal es cada vez mas difusa o inexistente. Los saltos en el tiempo han dejado de producirse, mis manos siempre son mis manos, o incluso dejo de preguntarme por ellas. ¿Cuándo me volví tan conformista? Hasta que hay algo que me acaba trayendo de vuelta aquí, aunque no es tan fuerte. Quiero patadas en el pecho, y no las consigo. Necesito dolor y no lo encuentro. 


Estoy triste. Hacía tiempo que no lo decía. No sé si por que no lo sentía o simplemente por que me engañaba para no sentir. 


Cuando se te va la inspiración o la dejas ir porque crees que eres repetitiva. Cuando te das cuenta de que realmente lo eres, y que tu vida es solo una montaña rusa. Cuando no dejas acercarse a los demás a ti porque ya sabes con seguridad lo que va a pasar. Cuando eres yo. 


Ese momento en el que crees que podrías escribirlo todo pero tu mente va tan rápido que tus dedos no pueden alcanzarla... así me siento ahora cuando cierro los ojos, Miles de historias, como las que solía escribir, pasan por mi mente, durante un segundo. Todas esas historias que sólo salen de mi, cuando estoy mal. Todo lo relacionado con la melancolía, las drogas, y mis mundos ficticios que tanto me gustan... todo ello en mi cabeza, sin poder salir. Es un desperdicio. 


Dicen que esas personas suelen tener facilidades en temas de arte, música y pintura. 


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