domingo, 15 de junio de 2014

Solas.

Tu pelo castaño cae por tus hombros alcanzando tu fino pecho. Tu linda sonrisa asoma entre mechones de pelo rebeldes que cubren tu cara. Tus ojos me miran fijamente, cálidos como la primavera. Tu oscura piel contrasta con el frío blanco de las sábanas. Tu sola presencia ilumina la habitación llenándola de ese desparpajo que te caracteriza.

Te quejas de mi horrible corte de pelo mientras te ríes 
descaradamente. 

Me siento ofendida, pero te lo perdonaré esta vez, sólo esta vez. 

Me paso la mano por la nuca, mi corte de pelo es realmente horrible. Camino por el suelo desordenado, y me siento en el rincón, rodeada de sábanas y cojines. Recuerdo cuando hacía esto cuando era pequeña, me encantaba tirar todo al suelo, convertirlo en cama y acampar. Cabizbaja, espero. Tu me miras desde la cama, y me sonríes. Te acercas a mi, y me tiendes la mano. Estas hermosa con esa camiseta. 

La agarro decidida, y al intentar incorporarme te tiras encima mía, envuelta en risas. Me susurras algo en el oído, y sonrío. Me abrazas y te acomodas. Tienes ganas de dormir, estás cansada.


Noto como respiras apaciblemente y sueñas, tal vez con el final del cuento que nunca llegaste a escuchar.


 El cuento de una noche en la que dormiste conmigo. 



2 comentarios:

  1. Rubio2:49

    Ya escribías bien, pero ahora te has superao. Deberíamos volver a tener una charla tú y yo

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    1. Gracias por el cumplido. A ver cuando vuelvo a tener móvil...

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