jueves, 8 de mayo de 2014

Una vez mas, el miedo.

Una vez mas el miedo, la ansiedad, o como lo quieras llamar no me deja actuar, no sé de qué modo he comenzado a escribir, pero al menos estoy haciendo algo. Los dibujos por hacer se amontonan en mi escritorio, como pequeñas piezas musicales sin componer, como pequeños pedazos de algo roto sin montar. Me miran, sin ojos, como recriminándome el no estar haciéndolos. Flyleaf suena de fondo y, justo tras leer aquellas notas, el recuerdo de aquellos días aparece en mi cabeza. Hace un año ya desde que en aquella tarde de río aquello comenzara a atormentarme, algo incluso mayor que la culpabilidad que arrastraba desde hacía años. Aquel día, mi mente giró tan deprisa que descolocó mi mundo. Yo no era yo. El tiempo no era el tiempo. El espacio no era el espacio. Y yo, no podía creerlo.

Es increíble como pasa el tiempo, o cómo no pasa, pero más increíble es ver, como yo no avanzo, y me quedo atrás. Como siempre. Aquí estoy, pensando en qué cojones hacer el día que quede con él. Mañana, ¿tal vez? ¿No es eso demasiado pronto? ¿No es en realidad ya demasiado tarde?

Aquellas conversaciones de antaño no se repiten, aquella sensación ya no existe en mi, ahora solo soy alguien sentada frente a su ordenador, con la vista perdida, sin saber que escribe, que se deja llevar por la ansiedad que le provoca el trabajo por hacer, el paso del tiempo. Ahora no puedo más que mentirte, decirte que todo va bien, que estoy haciendo trabajos, que el examen espero aprobarlo y que con suerte en septiembre podré hacer algo con mi vida.

Pero nada mas alejado de la realidad, seré alguien igual de inútil que siempre. Alguien que ya no es capaz de sentir, que se hunde, que tiene el barro hasta la garganta y que empieza a tragarlo.

¿Crees que es bonito contarle eso? Me odio por aquella carta. Me odio. Siento que le obligué a llamarme como lo hace ahora, siento que le hice sentir culpable o responsable de mi, pero realmente no es así, no lo es, y creo que sentirme así es de ser egocéntrica… al fin y al cabo, yo no importo, ¿no? Yo no controlo la impresión que causo a los demás. No soy tan importante. No soy el centro del mundo. Pero entonces ¿Por qué cojones todo el mundo me hace pensar eso, joder? ¿Por qué todos me enaltecéis para luego daros cuenta de que yo tenía razón y que no valgo nada? ¿Por qué tras decirme que me amabas, que era tu vida, que era lo más importante… llegas y me dices que soy una egocéntrica y que no todo gira alrededor de mí? ¿Por qué entonces todos tus amigos me odian? ¿Qué les cuentas de mi? Deja los putos colchones, y si dices que eres así de suicida de por sí, díselo a tus amigos. No. Tú simplemente les dejas que piensen que es culpa mía, por que soy una zorra y una puta, no haces nada para defenderme, pero luego quieres que crea que soy una egocéntrica y que no es culpa mía… Aclárate.

Quisiera fumar. Quisiera repetir aquel incidente, hace un año. Quisiera volver a salir de mí, pasarlo mal, y descubrir lo que puede llegar a imaginar mi cabeza. Me gustaría volverme loca, así al menos todo tendría una explicación, todo sería culpa de mi mente, que es odiosa y enfermiza.

A veces me pregunto si habrá alguien más en el mundo que se sienta como yo, que haya pasado algo parecido. Me gustaría saber como afrontarían otras personas las etapas de mi vida por las que he pasado. Si soy normal, o si realmente todo me ha afectado demasiado. 


Me gustaría encontrar a alguien con el que encerrarme en una habitación, en ropa cómoda, con música de fondo, un colchón y un par de cervezas. Alguien con quien realmente me sintiese a gusto plenamente, con el que no haya tapujos, ni celos, ni rencores, ni odio, ni decepción. Alguien a quien pueda besar y hacer el amor, sintiéndolo plenamente, disfrutando, gimiendo, y sin que eso nos ate. Pero creo que pido demasiado. Cada día esa persona se me antoja más lejana, se me antoja un producto de mi imaginación que nunca se hará realidad. Por que, ¿acaso existe realmente el amor? Ese que nos venden en las películas y en los cuentos de hadas, ese que dicen que dura para toda la vida… 

3 comentarios:

  1. Anónimo13:06

    Lo peor es que no paro de pensar en ti.... No paro de darte esa importancia que no quieres... Sigo pensando que no mereces estar asi por como me sienta... Yo tambien soy egoista, me empeño en intentar algo que solo te hace sentir mal... No te lo mereces...

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  2. Anónimo23:45

    Cualquiera que se arrepienta de sus errores y quiera mejorar y ser feliz se merece oportunidades, no sufrir.

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