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-Soy ambivalente. De hecho es mi nueva palabra favorita.
+¿Sabes qué significa ambivalencia?
-Me da igual.
+Siendo tu palabra favorita tendrías que saberlo.
-¡Significa que me da igual, eso significa!
+Todo lo contrario, Susana. Ambivalencia sugiere fuertes sentimientos contrapuestos.
El prefijo, como en “ambidiestro”, significa “dos”. Y el resto, en latín, significa “vigor”.
La palabra sugiere que te debates entre dos líneas de acción opuestas.
-¿Me quedo o me marcho?¿Estoy cuerda o estoy loca? Eso no son líneas de acción.
+Pueden serlo pequeña, para algunos.
-Entonces, me he equivocado de palabra.
+No. Yo creo que es perfecta. Quis ic locus, quae regio, quae mundi plaga. Qué mundo es éste, qué reino, qué playas de qué mundos. Te estás enfrentando a una pregunta muy importante, Susana, la elección de tu vida. ¿Hasta dónde consentirás tus defectos? ¿Cuáles son tus defectos? ¿Son defectos? Si los asumes, ¿te condenarás a un hospital de por vida?
Grandes preguntas, grandes decisiones. No me sorprende que ante ellos muestres indiferencia.
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