miércoles, 22 de octubre de 2014

Inocencia Interrumpida

[...]


-Soy ambivalente. De hecho es mi nueva palabra favorita.

+¿Sabes qué significa ambivalencia?

-Me da igual.

+Siendo tu palabra favorita tendrías que saberlo.

-¡Significa que me da igual, eso significa!

+Todo lo contrario, Susana. Ambivalencia sugiere fuertes sentimientos contrapuestos. 
El prefijo, como en “ambidiestro”, significa “dos”. Y el resto, en latín, significa “vigor”. 
La palabra sugiere que te debates entre dos líneas de acción opuestas.

-¿Me quedo o me marcho?¿Estoy cuerda o estoy loca? Eso no son líneas de acción.
+Pueden serlo pequeña, para algunos.

-Entonces, me he equivocado de palabra.

+No. Yo creo que es perfecta. Quis ic locus, quae regio, quae mundi plaga. Qué mundo es éste, qué reino, qué playas de qué mundos. Te estás enfrentando a una pregunta muy importante, Susana, la elección de tu vida.  ¿Hasta dónde consentirás tus defectos? ¿Cuáles son tus defectos? ¿Son defectos? Si los asumes, ¿te condenarás a un hospital de por vida? 
Grandes preguntas, grandes decisiones. No me sorprende que ante ellos muestres indiferencia.


[...]



domingo, 19 de octubre de 2014

Sed.

Cuando vuelves a sentarte delante de la pantalla en blanco, y dejas que tus manos se muevan a través de las teclas sin decirles nada, asumes el riesgo de que salgan cosas que no quieres que salgan, o tal vez, que no salga nada, sólo una mirada pérdida al infinito que busca encontrar la perfecta simbiosis con el texto, con las lágrimas, con los pensamientos. 

El odio y la tristeza, viejos amigos, tal vez los únicos para mi en realidad. ¿Cuánto tiempo desde la última vez? No termino de recordar cuando fue que me sentí así, No sé entender por qué me siento así de nuevo. Y no sé si me gusta o lo odio. Ambivalencia es lo único que puede definirlo.


A veces simplemente siento, como ahora, que este es mi estado natural, en el que debería hibernar, y otras que es esto de lo que debo escapar. Y nunca sé que hacer. Echo de menos cosas que en el momento odiaba, y sé que estoy odiando esto y en un futuro lo extrañaré. Y solo puedo preguntarme ¿Por qué soy así? ¿Qué me pasa? Tal vez todo empiece, por que las cosas empiezan, y no me gusta empezar... pero tampoco acabar. 


Hay momentos en los que noto que me consumo, algo empieza a aprisionarme y hace fuerza contra mi pecho, como intentando hundirme en la cama. Entonces empiezo a marearme y todo a mi alrededor se vuelve insignificante. 


Cada vez me cuesta mas entrar en contacto conmigo misma, llevo mucho tiempo viviendo en el mundo superficial. Los deja vu los esquivo, no son tan profundos, la conexión de la linea temporal es cada vez mas difusa o inexistente. Los saltos en el tiempo han dejado de producirse, mis manos siempre son mis manos, o incluso dejo de preguntarme por ellas. ¿Cuándo me volví tan conformista? Hasta que hay algo que me acaba trayendo de vuelta aquí, aunque no es tan fuerte. Quiero patadas en el pecho, y no las consigo. Necesito dolor y no lo encuentro. 


Estoy triste. Hacía tiempo que no lo decía. No sé si por que no lo sentía o simplemente por que me engañaba para no sentir. 


Cuando se te va la inspiración o la dejas ir porque crees que eres repetitiva. Cuando te das cuenta de que realmente lo eres, y que tu vida es solo una montaña rusa. Cuando no dejas acercarse a los demás a ti porque ya sabes con seguridad lo que va a pasar. Cuando eres yo. 


Ese momento en el que crees que podrías escribirlo todo pero tu mente va tan rápido que tus dedos no pueden alcanzarla... así me siento ahora cuando cierro los ojos, Miles de historias, como las que solía escribir, pasan por mi mente, durante un segundo. Todas esas historias que sólo salen de mi, cuando estoy mal. Todo lo relacionado con la melancolía, las drogas, y mis mundos ficticios que tanto me gustan... todo ello en mi cabeza, sin poder salir. Es un desperdicio. 


Dicen que esas personas suelen tener facilidades en temas de arte, música y pintura. 


jueves, 9 de octubre de 2014

Terror.

Ese aura tétrica la inundó por completo. Sintió como la cremallera de su alma estaba siendo abierta lentamente, alumbrando poco a poco aquella estancia, pero sólo dentro de su mente. En su pecho, sintió un alivio sólo comparable a la sensación de libertad que experimenta un preso al ser liberado de sus grilletes.

El frío aire invernal se colaba por la ventana, llegando hasta su piel y despejando su mente y sus sentidos hasta hacerla sentir más ligera y en armonía consigo misma y su alrededor. La noche empezaba a caer y los últimos grillos del verano pasado comenzaban a cantar, haciéndola viajar a mitad del campo, haciéndola imaginar cosas que no veía, como la imagen aquella de su amiga la luna.


Sus compañeros de clase, ajenos a todo lo que pasaba por aquella pequeña y revoltosa mente, seguían inmersos en una serie de banales conversaciones. Ella, sin embargo, era incapaz de salir del lugar al que había llegado. La oscuridad la había abrazado de nuevo, entrando en ella y tomando el control de su ser, completándolo. Su mente bullía en ideas, sueños, historias, sensaciones, recuerdos, futuros, pasados, sonidos, imágenes, letras, olores... haciéndola sentir como a punto de estallar. 


Hasta ahora no había sido capaz de recordar lo que significaba llevar su larga melena negra y sus ojos azules. Hasta ahora no había logrado recordar lo que significaba su ser y a dónde pertenecía. Acababa de recordar el motivo de su existencia. 


De repente, la luz blanca apareció. 


Para ella la luz blanca revelaba secretos, imperfecciones y defectos...Y eso no era lo suyo. Ella era experta en el arte de esconder, de mentir, de disimular y de pasar desapercibido, de camuflarse en las sombras y de mezclarse entre sus compañeros sin llamar la atención, con su mejor sonrisa falsa. 


Oh cuánta tristeza albergó su ser al descubrir que aquella luz había marchitado su interior, que la oscuridad debía abandonarla de nuevo para dejarla a su suerte en aquel mundo blanco. 


Oh que terrible suerte tuvieron sus compañeros, al no percatarse de que en realidad ella quería verlos muertos a todos.