Es gracioso obsevar por el espejo retrovisor cómo la carretera va quedando atrás, y pensar: justo esto está ocurriendo, no solo en cuánto a camino, o distancia, sino en cuanto a tiempo.
La diferencia en todo esto se encuentra en que los caminos, los lugares, ahi están, puedes andarlos, desandarlos, pero el tiempo no.
El tiempo es esa pequeña o gran cosa invisible sobre la que no podemos tener ningún control. Viene, va, se adelanta, se retrasa... Se pierde, se malgasta.
Cada milésima cuenta. Cada centésima siempre es decisiva, siendo cadaz de crear, según mi opinión, millones de universos paralelos alternativos en los que cada uno de nosotros se subdivide, dando paso a nuevos nosotros, totalmente distintos.
Cuántos nosotros habremos dejado atrás, cuantos momentos de los que no seremos conscientes, sólo por tomar las decisiones que tomamos. Cuántas oportunidades desperdiciadas, pero no porque no sucedan, sino porque no seremos conscientes de ellas.
Antes de que me conocieras ya soñaba con ello, tu solo avivaste el fuego al sentarte a mi lado a soñar. Dos almas salvajes con una cadena al cuello. Esas cadenas eran independientes pero de tanto rodar, saltar y corretear se confundían la una con la otra y sin dudarlo pensaron que les unían, que en un cuello empezaba y en otro acababa. La una creyó que la otra seria siempre suya al estar atados, ya que sus ataduras eran designios del destino, la otra pensó que las cadenas solo eran un castigo y que no eran necesarias para estar juntos, solo eran un limite.
ResponderEliminarTu y yo seguíamos sentados mirando las estrellas, señalando la dirección de nuestro sueño, definiendo cada paisaje del trayecto, poniendo nombre a las paradas y creyéndonos los reyes de nuestro sino. Las dos almas siguieron saltando, caminando por la cerca en la que estaban atados, cada vez mas cerca y con menos espacio entre sus cuellos, cada paso que daba una tensaba la cadena de la otra, causando un tira y afloja, desmoronando las ganas de saltar, de estar juntas. Empezaron a no soportarse la una a la otra, desearon que esa cadena acabara en cualquir otra parte, no en su compañera, prefirieron estar atadas al suelo y no poder moverse a seguir aguantando ese forcejeo. Fue entonces que una lo recordó, en ningún momento estuvieron unidos, en ningún momento esas cadenas fueron una, y sin pensarlo se removió, agitó y forcejeo hasta que las cadenas liadas volvieron a estar separadas, hasta que se deshizo el nudo que las juntaba. En ese momento una corrió como el viento intentando dejar atrás ese lugar donde tantos disgustos compartieron y la otra se sentó a esperar creyendo aun que la cadena seguiría llevando al cuello de su amiga, no a un poste clavado al suelo.
Aquí estamos, tus ojos encontrándose con los mios, tu enigma perdiéndome entre deducciones, suposiciones e ilusiones, mis descabellados planes perdiendote en irreales caminos, aventuras nunca vividas y ansias de volar. Dejemos de hablar de ti y de mi, abandonemos también a esas almas estúpidas que no supieron superar su egoísmo, una oprimiendo a la otra. Hablemos ahora de ese sueño que es lo importante, de ese destino que se abre en el horizonte, mostrando el sol como un guía y las estrellas como un mapa. Hablemos de la aventura, de una mochila, una sonrisa y las ganas de andar. Hablemos de desatar a esas almas que bastante asqueaditas están de pisar siempre el mismo albero, hablemos de levantarnos y avanzar y dejemos de estar parados mirando a la lejanía
Tengo un plan. Ya lo sabes, es sencillo y adaptable, solo consiste en caminar y amar, salga que salga el sol. Olvidemonos de lo que nos ata a estas llanuras que solo nos trajeron desilusión y golpes duros, dejemos de movernos por las fronteras, sin entrar dentro por falta de un hueco donde encajemos o no salir fuera por las cadenas que tiran de nosotros hacia el vacio. Ya se que tu estas en tu burbuja, yo estoy en mi habitáculo y hay mucha separación entre ellos, pero mandemos a la mierda la distancia, ls limites, fronteras, barreras y cualquier limitación interna o externa, obliguemos la vida a entender que todo es posible, huyamos de este mundo cruel que nos encadena a una senda que no deseamos y volemos juntos sin un rumbo fijo, dejando que el viento nos arrastre y sin tener en cuenta el tiempo, dejarnos mecer a nuestro antojo.
Aquí tienes el mensaje, la reflexion, la obsesión, la estupidez y ese inaguantable ímpetu por luchar y no rendirme. Ahora te pregunto, sabiendo que la respuesta ya esta decidida. ¿Quieres caminar conmigo o este plan deja de ser de dos? Recorramos España y vivamos las aventuras que queramos vivir, sin ataduras.