Me parece increíble haber perdido la capacidad de escribir sin estar borracha, o ciega. Aunque antes necesitaba también de droga para escribir, no era lo mismo.
Me sorprende además el hecho de que estando borracha me importe tres cominos la gente que haya alrededor, o que esté tirada en el suelo, escribiendo en un barril, en mitad de un bar.
Es realmente patético.
Yo, soy realmente patética, y lo he sido desde hace al menos 9 años. Hay pruebas, y están escritas. Y además, escritas con una frialdad que duele, como si se tratase de lo más trivial del mundo.
Me pregunto si habré cambiado, muchas veces, a lo largo del día, de los días, y está claro que no... Y me entra el miedo, y las dudas, al ser consciente de quién soy, cómo, cuándo, cuánto. A veces desearía poder enseñarle a la gente, qué ven mis ojos desde este lado del espejo, el único que conozco, que me entendiesen, y tuviesen la oportunidad de elegir si quieren quedarse a mi lado, después de todo lo malo. Por desgracia, eso es imposible.
Vergüenza es lo que siento, ahora mismo, en este instante. De mi. Vergüenza por ser "quién" soy, "cómo" "cuándo" "cuánto". Vergüenza de que alguien tenga que cuidar de mi. Vergüenza de emborracharme, casi cada día. Vergüenza de que aún asi, escriba cosas realmente malas. Y yo anoche fantaseaba con ser alguien... Que ilusa. Quién te va a querer leer, por favor....
"Desvaríos antagónicos" ya tengo título... En su interior una recopilación de las historias más caóticas de un ser tan extraño que no es capaz de llamarse por su propio nombre, ni mantenerse la mirada por más de 3 segundos en el espejo.

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