Hoy es uno de esos días, magníficos, gloriosos, maravillosos, desbordantes, radiantes, impresionantemente geniales. Hoy siento la fuerza en mis manos y en mi interior, en mi mente y en mis ojos, en mis labios y en mis dedos. Hoy soy capaz de comerme el mundo. Me comería el cielo y el infierno yo sola si existieran. Hoy siento el huracán y la tormenta que llevo dentro, los colores, los sonidos, los sabores. Hoy noto el Todo dentro de mi, moviéndose y girando. Asustándome.
No tengo palabras, ni gestos, ni notas, ni colores para expresar lo que me pasa en estos días, es como el hombre lobo en luna llena, que se transforma. Aunque yo me transforme cada día.
Parece que hoy es el día, en que todo empieza, en que todo acaba. Hoy es el día en que la montaña rusa abre de nuevo sus puertas. El día en que el ciclo empieza de nuevo y el cielo y la tierra tiemblan mientras mis demonios desgarran mi piel y van saliendo poco a poco. No se sabe si para dejarme libre o si para atormentarme durante un periodo mas.
Hoy una figura alta y serena se alza al borde de un acantilado con el pelo ondeando al viento, dejando escapar a su ejército de sombras mientras el sol se va ocultando poco a poco, dando paso a la oscura noche.
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