Llegó y se marchó. Pasó por mi, y ni lo noté. ¿Qué pasó conmigo este año? Parece que el mundo se fue, me dejó sola y me abandonó, haciéndome sentir mal, extraña, y a la par normal. A decir verdad le extraño. Evadirse a un lugar distinto, irreal, inexistente, que pueda moldear a mi antojo, como si de arcilla se tratase.
Una chica, sentada sola en un banco, de algún parque. Su larga cabellera negra, mecida por el viento, contrasta con el impoluto vestido blanco. Destaca en ella el azul intenso de sus ojos, y la dulzura e inocencia que se intuye de sus pies descalzos, que se mueven de delante a atrás sin tocar el suelo.
Es primavera. Los árboles radiantes, dan sombra sobre el césped más verde que puedas imaginar. El silencio de un lugar vacío, lo inunda todo. De vez en cuando, algún pajarito inquieto canta, guiando a los mas pequeños, que prueban hoy, su primera salida del nido. El sol calienta lo justo, haciendo de aquel lugar, el más apetecible de todos los lugares posibles en éste o cualquier universo existente.
No sabemos qué pasa por su mente, no sabemos que hace allí, pero lleva horas sin cambiar la expresión de su cara. ¿Quién ha abandonado a quién?
Y llegará el invierno de nuevo, y se congelará mi corazón de nuevo. No habrá cambiado nada, no habré cambiado yo.
Qué ilusa si pienso que puedo... Qué ilusa si pienso que no.
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