miércoles, 6 de noviembre de 2013

Sé que vives.

Lo que daría yo por conocerle, por saber cómo es, cómo se siente. Saber qué cosas le inquietan y con quien se mueve. Si tiene novia o si ha visto mis mismos animes. Conocer sus aficiones. Tratar con sus amigos y hacer bromas entre nosotros. Poder decirle alguna que otra palabra amable. Tener secretos.

 Es una sensación tan triste, esa de tener a alguien al lado y no cruzarle la palabra aún cuando convives con él... Saber que tiene una vida y que, realmente, tú sólo eres un actor secundario, de esos que salen de relleno para hacer bulto. Ojalá la vida no nos hubiera separado tanto. Sé que tienes que ser muy buena persona, y estoy segura de que eres muy divertido. Creo que incluso podríamos congeniar muy bien en una fiesta.


 Estoy segura de que tenemos muchas cosas de las que hablar y de que, si realmente nos conociéramos, nos daríamos cuenta de que no somos tan diferentes como aparentamos. Recuerdo cuando te conté y tú me contaste. Cómo me sentí, lo cercana a ti que estuve. Saber que habías pasado por lo mismo que yo, me reconfortó muchísimo. Me hizo no sentirme sola, sentir que podría tener a alguien mas que me comprendiese y supiera por lo que pasé. Desgraciadamente, esto no duró mucho. No creo que hayamos vuelto a hablar de algo personal desde entonces. No tengo noticias tuyas. Sé que vives, pero no sales.



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