He llegado a casa y me he mirado en el espejo. Hoy tenía una mirada especial, un aire a despreocupación, a alegría, a llanto, a diversión, a locura, a inocencia... demasiadas cosas que hacía tiempo que no veía. He sonreído tontamente, me apetecía quedarme ahí mirando, viendo a una niña pequeña en esos ojos. En el fondo se veían cansado y medio caídos, incluso algo rojizos, pero nada tan importante como ese brillo especial que me atraía. Mi piel estaba pálida, muy suave, y contrastaba con el oscuro negro de mi cabello, que andaba un poco revoloteado. Mis mejillas sonrojadas y mis labios, mas bonitos que de costumbre, sonreían al espejo. El pijama rosa y verde nunca me había quedado tan bien como en aquel momento. Me alegré lo que había hecho. Me alegré de estar allí, delante de ese espejo, aún con mi boca destrozada, me veía bien. Me sentía guapa, y estaba sonriendo. Igual que ahora...
Las cosas no son para nada como me había imaginado hace mucho tiempo atrás y mi vida ha dado muchísimas vueltas, pero cada día pienso mas que la vida, no está hecha para sufrir, sino para vivir y ya he malgastado demasiado tiempo. Quizá no siempre escoja la mejor manera de pasar el rato, pero al menos no estoy muerta. No... no estoy muerta...o eso creo. ¿Tú que crees?
Me gustaría dejarme llevar, mirando a la lejanía, me gustaría pasar toda la noche en mi cuarto, sin mas razón que estar. Estar simplemente, con la música sonando, y con mi ojos empañados. Simplemente, estar. Me gustaría en realidad, poder pasar la noche esperando algo, algo que no llegará, pero por lo que merece la pena estar, toda la noche, en vela. ¿Y si lo hago? ¿Y si le espero todas las noches? ¿Y si le espero una y mil vidas? Eterno dilema...
Tengo frío, mucho frío, las manos congeladas, y el cuello engarrotado. Creo que estaría mejor durmiendo, pero no me apetece. Me quedo embobada con todo, y los ojos se me caen solos. He tenido un fin de semana bastante movidito y enriquecedor. Cómo diría él: "Y nos dijimos las verdades". Por que nada fue una tontería, por que no nos tomamos las cosas a la ligera. Por que yo, sigo teniendo un poquito de cordura, escondida, allá al fondo. Junto a sus recuerdos. Al fin fui capaz de soltarlo,te lo dije, no podía esconderlo mas. Ojalá te hubiera correspondido como te mereces.
El tiempo pasa, el frío sube por mi espalda. No sé que contarte... no sé por qué me lees, ni tampoco qué tengo de interesante. Pero aquí estoy, escribiendo... intentando impresionarte. Comiéndome la cabeza con qué decirte... Intentando no dormirme.

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