viernes, 16 de mayo de 2014

2 semanas

No puedo sostenerte la mirada, no puedo mirarte a la cara desde hace mucho tiempo, tal vez nunca... pero no es por que haya ocurrido algo horrible, es por que yo soy horrible. Las cosas que hago, las cosas que pienso, las cosas que digo, las cosas que siento... Hacen daño. Te hacen daño, y duele. Me hacen daño. 

Me hago daño y no es algo físico, es algo peor, es un sentimiento negro que me corroe por dentro, que quema, y que cada día que pasa va ennegreciendo mi interior, hasta que no quede ningún hueco rosa. Cada vez que me miro al espejo, sólo veo reflejado todo aquello que no quiero ser, todo aquello que intento negar, que exijo a los demás por que no puedo encontrar en mi. Todo lo que veo son un par de ojos tristes. 


Que no son tuyos ni míos, que no son de nadie. Si supieras, si pudieras leer mi mente, si tuvieras acceso a cada rincón de mi, saldrías huyendo, me tendrías asco, y odio, el mismo que me tengo yo a mi misma. Promesas rotas, palabras incumplidas, mentiras, engaños... no sabes nada de mi, no me conoces en absoluto, ni tu ni nadie... por que escondo demasiadas cosas, por que llevo demasiado dentro, por que en mi espalda casi no caben mas nudos, por que en realidad, todo lo que dicen por ahí de mi, es verdad.


¿Cómo quieres entonces que te mire a la cara? ¿Acaso lo merezco? Si lo hiciese, lloraría, si lo hiciese pensaría en tus sentimientos, si lo hiciese me daría cuenta, de todo lo que ya sé y no quiero admitir, por que a la que mas miento es a mi, a quien no puedo mentir. Puta, zorra, buscona, fácil, guarra... al fin y al cabo, es así. Mentirosa, falsa, egoísta, manipuladora, hipócrita, controladora... al fin y al cabo, es así. 


No podría describir, cuán culpable, asquerosa y rastrera me siento en estos momentos. No sabría decir, cómo de triste estoy. No sabría explicar lo poco que soy, tanto que no merezco amor de nadie, y créeme que duele ser yo. Buscar desesperadamente algo que sabes que no te mereces, para despreciarlo cuando lo encuentras y ser incapaz de corresponder...


Me siento como cuando tenía 15 años, volvía a casa con el corazón ahogado en lágrimas, escuchaba a My Chemical Romance y lloraba eternamente por mi, por lo poco que quedaba de mi... Siempre he sido horrible, siempre he hecho sufrir, siempre he hecho lo que he querido sin tener en cuenta los sentimientos de los demás, y no pienses que estoy loca si admito que pienso que el Confi tenía razón. Mentirosa y puta.  Mentirosa y puta. Mentirosa y puta. Mentirosa y puta... 


Desagradecida, eso es lo que soy, alguien que no puede valorar lo que hacen por ella, por que siempre encuentra el fallo, lo que está mal, pero que no tiene el valor de admitir que ella es la peor de todos, la mas egoísta, la mas mentirosa, la mas manipuladora... Una egocéntrica que piensa que todo gira alrededor de ella, cuando no es mas que una piedra en la carretera. 


No puedo sonreír, ahora mismo no. Me siento tan hundida como cada vez que le veía. Pero él ya no está, ya no puede hacerme ver todos mis fallos, ahora sólo yo soy capaz de hacerlo, y yo no me lo escupo a la cara, pero lo tengo encima, igual o más encima que si me los escupiese él, al menos, tenía a quien culpar...Pero ahora... ahora qué. Si yo misma lo pienso.... como para que no lo piensen los demás...


Lo siento por mentir, lo siento por tratarte así, lo siento por ser yo, lo siento por que me tuvieras que encontrar, lo siento por enamorarme de ti, lo siento por no dejarte vivir, lo siento por todo. Lo siento por que me tuvieras que ver.



jueves, 15 de mayo de 2014

2:22

A veces siento que mi cuerpo no es mi cuerpo, que no soy mas que mi mente, y que estoy encerrada en mi cabeza, observando a través de unos ojos que no son míos, usando un cuerpo que no me pertenece. ¿Acaso son estas mis manos? Al menos parece que las controlo. Suelo perder la noción de donde estoy, de quien soy, de qué pienso. La mayoría del tiempo solo "estoy", sin estar, hasta que me paro a pensar, quien soy, donde estoy, qué pienso. Entonces es cuando me doy cuenta de que soy persona, tengo cuerpo, estoy en un lugar, manteniendo una conversación, con otra persona, que tiene cuerpo, que está en el mismo lugar. Pero no es hasta que me paro a mirar a la otra persona, que pienso en que es persona, entidad pensante, y en ebullición de sentimientos y emociones, y no es hasta que les hago daño, que me doy cuenta de que sienten. ¿Hacéis las cosas pensando en cómo puede afectarle a la otra persona? Yo sinceramente, a veces hablo sin pensar, es como que mi cabeza está tan atareada en ordenar mis emociones, mis pensamientos, dentro de mi, y aislándome de los demás, que es incapaz de procesar los sentimientos o emociones que podría experimentar la otra persona. Mis comentarios, mis palabras, caen como un jarro de agua fría sobre los demás. Sus comentarios caen en saco roto cuando van dirigidos hacia mi. Pero no siempre es así. Puedo llegar a ser manipuladora, fría, algo calculadora, y sé exactamente, que decir o como actuar, para hacer sentir a la otra persona, pero en ese caso, ni siquiera pienso en las consecuencias. De hacerlo, me quedo paralizada, pensando, sobre mí misma, y soy incapaz de actuar, puesto que soy capaz de predecir los daños que causaría y tendría que pensar, en como actuar para librarme de ellos. Otra vez, calculando. Y no es que me guste, lo odio. El pasado me atormenta y el futuro me asusta, me angustia, me paso la mayor parte de mi presente pensando en el futuro, intentando atarlo, dejarlo claro, pero es imposible. ¿Pero cómo quiero atar el futuro, si no quiero manipular? Quien me dice ami... que todo lo que hago, no es más que para engañarme a mi misma, y a los demás. Por que en sí, ni siquiera me puedo fiar de mi, en mi cabeza todo son monólogos, que parecen venidos de otra persona distinta a mi, que me hace dudar de mi misma. Me pregunta, ¿Por qué haces esto? ¿Qué quieres conseguir con tus palabras? ¿Acaso estás segura de que sientes eso, y no lo dices sólo para quedar bien? ¿Quién te dice a ti, que no estás escribiendo esto, que debería estar en otro sitio, que no lo estás haciendo sólo para ir de victima por la calle? Noelia, o lo que quiera que seas, o como te llames... estás midiendo tus palabras, esto ya no sale de tu corazón, no es mas que un dictado que alguien te susurra al oído, y que ni siquiera eres capaz de dejar de escribir... por que confías en mi, o por que no sabes en quien confiar. 

Estoy sentada en mi cuarto, con el ordenador enfrente, otra vez vuelve a pasar, pierdo la noción de lo que escribo, según mi concentración soy alguien distinta, o lo siento asi. Estoy asustada. No sé si esto lo escribo de verdad, o si me lo están dictando, o si sólo estoy imaginando la carta de alguien que se siente asi y que quiere demostrar a los demás que está loca. Ya no sé lo que hago por que quiero, ni lo que hago por aparentar. Os juro que no sé cual es la intención de mis palabras y me asusta, por qué realmente, no sé quien las escribe... Yo... mi cabeza... alguien dentro de ella... no lo sé. Si miro al rededor veo mi cuarto, tengo otras cosas en las que pensar, desconecto de mi interior, son como mundos distintos, cada sitio, cada situación, cada punto en el que fijo la mirada, evoca en mí miles de pensamientos, que me hacen ser distinta, sentirme distinta, tener o no contacto conmigo misma. A la lejanía ni recuerdo que tengo cuerpo. A lo cercano, puedo ver mis manos, mi pelo, mis kilos de más, mis defectos... En mi interior, veo odio, egoísmo, depresión, contradicción, confusión, ganas de estallar, ganas de arrancarme la piel a tiras, ganas de cortarme el pelo y no verlo nunca mas... 


No sé como he llegado hasta aquí, he perdido el hilo de la conversación, me hablan y me preguntan sobre qué soy, y ni siquiera yo lo sé. Quien soy... quienes somos... ¿existe realmente un quienes? ¿Es sólo un juego enfermizo al que me gusta jugar, solo para sentirme especial? ¿Para reírme? ¿Para intentar ocultarme tras varias máscaras? Pero quien soy yo realmente... cual de ellas, ¿Todas? ¿Ninguna? 


Socorro.



jueves, 8 de mayo de 2014

Una vez mas, el miedo.

Una vez mas el miedo, la ansiedad, o como lo quieras llamar no me deja actuar, no sé de qué modo he comenzado a escribir, pero al menos estoy haciendo algo. Los dibujos por hacer se amontonan en mi escritorio, como pequeñas piezas musicales sin componer, como pequeños pedazos de algo roto sin montar. Me miran, sin ojos, como recriminándome el no estar haciéndolos. Flyleaf suena de fondo y, justo tras leer aquellas notas, el recuerdo de aquellos días aparece en mi cabeza. Hace un año ya desde que en aquella tarde de río aquello comenzara a atormentarme, algo incluso mayor que la culpabilidad que arrastraba desde hacía años. Aquel día, mi mente giró tan deprisa que descolocó mi mundo. Yo no era yo. El tiempo no era el tiempo. El espacio no era el espacio. Y yo, no podía creerlo.

Es increíble como pasa el tiempo, o cómo no pasa, pero más increíble es ver, como yo no avanzo, y me quedo atrás. Como siempre. Aquí estoy, pensando en qué cojones hacer el día que quede con él. Mañana, ¿tal vez? ¿No es eso demasiado pronto? ¿No es en realidad ya demasiado tarde?

Aquellas conversaciones de antaño no se repiten, aquella sensación ya no existe en mi, ahora solo soy alguien sentada frente a su ordenador, con la vista perdida, sin saber que escribe, que se deja llevar por la ansiedad que le provoca el trabajo por hacer, el paso del tiempo. Ahora no puedo más que mentirte, decirte que todo va bien, que estoy haciendo trabajos, que el examen espero aprobarlo y que con suerte en septiembre podré hacer algo con mi vida.

Pero nada mas alejado de la realidad, seré alguien igual de inútil que siempre. Alguien que ya no es capaz de sentir, que se hunde, que tiene el barro hasta la garganta y que empieza a tragarlo.

¿Crees que es bonito contarle eso? Me odio por aquella carta. Me odio. Siento que le obligué a llamarme como lo hace ahora, siento que le hice sentir culpable o responsable de mi, pero realmente no es así, no lo es, y creo que sentirme así es de ser egocéntrica… al fin y al cabo, yo no importo, ¿no? Yo no controlo la impresión que causo a los demás. No soy tan importante. No soy el centro del mundo. Pero entonces ¿Por qué cojones todo el mundo me hace pensar eso, joder? ¿Por qué todos me enaltecéis para luego daros cuenta de que yo tenía razón y que no valgo nada? ¿Por qué tras decirme que me amabas, que era tu vida, que era lo más importante… llegas y me dices que soy una egocéntrica y que no todo gira alrededor de mí? ¿Por qué entonces todos tus amigos me odian? ¿Qué les cuentas de mi? Deja los putos colchones, y si dices que eres así de suicida de por sí, díselo a tus amigos. No. Tú simplemente les dejas que piensen que es culpa mía, por que soy una zorra y una puta, no haces nada para defenderme, pero luego quieres que crea que soy una egocéntrica y que no es culpa mía… Aclárate.

Quisiera fumar. Quisiera repetir aquel incidente, hace un año. Quisiera volver a salir de mí, pasarlo mal, y descubrir lo que puede llegar a imaginar mi cabeza. Me gustaría volverme loca, así al menos todo tendría una explicación, todo sería culpa de mi mente, que es odiosa y enfermiza.

A veces me pregunto si habrá alguien más en el mundo que se sienta como yo, que haya pasado algo parecido. Me gustaría saber como afrontarían otras personas las etapas de mi vida por las que he pasado. Si soy normal, o si realmente todo me ha afectado demasiado. 


Me gustaría encontrar a alguien con el que encerrarme en una habitación, en ropa cómoda, con música de fondo, un colchón y un par de cervezas. Alguien con quien realmente me sintiese a gusto plenamente, con el que no haya tapujos, ni celos, ni rencores, ni odio, ni decepción. Alguien a quien pueda besar y hacer el amor, sintiéndolo plenamente, disfrutando, gimiendo, y sin que eso nos ate. Pero creo que pido demasiado. Cada día esa persona se me antoja más lejana, se me antoja un producto de mi imaginación que nunca se hará realidad. Por que, ¿acaso existe realmente el amor? Ese que nos venden en las películas y en los cuentos de hadas, ese que dicen que dura para toda la vida… 

jueves, 10 de abril de 2014

A ti.

Me pides que piense, cuando yo lo que quiero es no pensar.

Me pides que te mire, y no sabes que mis ojos ya no pueden ver.

Me pides que sienta, cuando mi corazón ya dejó de latir.

Me pides claridad, pero con luz no se puede dormir.


Y no es que no te aprecie, o no sienta nada por ti, es que me aterra sentir. Es que si hay que decidirse a atravesar el río, mira, yo mejor me quedo aquí. ¿Acaso no está mal y es engañar, el decir o prometer algo que no te acaba de llenar?

No es fácil para mi escribir, estando sola en mi habitación, realmente no sé muy bien que decir. La música está sonando, y yo buscando consuelo en ella. La luz pequeña está encendida, apuntando hacia otro lado, iluminando sólo lo imprescindible, que no deslumbre, que sólo la tinta sobre el papel me deje ver.


¿Has escuchado alguna vez la bso de Mr. Nobody? Realmente creo que deberías... Yo tal vez nunca llegue a componer algo así, pero me gustaría. Es tan triste, es una guitarra que suena tan rota, tan solitaria... Es en realidad un llanto, un quejido. Es la historia de alguien perdido en el espacio y en el tiempo. Es la voz de alguien que no se reconoce en el espejo. No es mas que la triste historia inventada en la mente de un niño de nueve años.


Porque... ¿Podemos en realidad decir que somos algo mas que nuestra propia invención? ¿Que somos algo mas que el producto de nuestra propia mente? Una simple representación, intentando ser alguien que no somos, intentando sentir cosas que no sentimos, intentando pensar cosas que no pensamos... 


Tu piensas de mi que soy rara, confusa, ambigua, ambivalente (casualmente una de mis palabras favoritas), tonta, y probablemente muchas cosas mas... y yo realmente no te lo puedo negar ¿Qué hago? Si solo se huir y esconderme, si solo sé tener miedo, si lo único que hago es callar y aguantar, si lo único que quiero es correr y dejaros a todos atrás ¿Es mucho pedir que no le pueda gustar a los demás? Si yo estoy bien observando, no necesito participar. Mi burbuja es en realidad mi hogar, es donde estoy feliz, arropada por mis sueños, por mis deseos, por mis miedos... por mis estúpidos miedos, por mis recuerdos, por las canciones... ¿Tan malo es no querer actuar? Si yo lo que quiero es que los demás vuelen en libertad. Está bien, si solo sé observar.


¿Qué puedo decir? Que quiero una dosis de heroína que me deje muerta aunque sólo sea por unas horas. Que quiero una patada en el pecho, ese dolor. Que quiero, o mejor dicho necesito darme un respiro a mi misma. Que las cosas van demasiado deprisa para mi, cuando en un principio ni siquiera se suponía que iban a ir. ¿Cómo cojones he llegado hasta aquí? Quiero salir. ¿Como conseguir que el agobio no se apodere de mi? 


Y como siempre aquí mi hallo, entre la espada y la pared, por que como ya dije antaño, esta situación no para de repetirse una y otra vez. Y sé que esto probablemente no haya servido de nada, que tal vez lo mejor sea mirar por nuestra salud mental. Pero también se que la culpa fue mía, por no querer volar.