viernes, 4 de diciembre de 2015

Fear.

Tengo miedo, por eso este blog no tiene sentido, por eso las paredes se derrumban y el cielo se cae. Por eso las nubes no se sostienen. Por eso la habitación blanca quedó calcinada por las llamas y ahora es toda negra. Porque tengo miedo.

Miedo de ser yo misma. No es que no haya tenido miedo antes, claro que he tenido miedo, muchísimo miedo, y muchísimas mas veces que ahora. No hay diferencia, porque no hay cambio perceptible, pero aún así, lo noto distinto. La motivación, las ganas, el ímpetu, desaparecen. La tranquilidad no viene a mi entre las letras. El caos de mi mente no es capaz de salir, porque vuelve a estar encerrado en la habitación mas escondida del sótano más profundo. Y ahora no sé como volver a bajar.


No soy capaz de serenarme. No puedo escucharme. Las voces de mi cabeza no hablan, y pienso que todas me han dejado sola. Todas ellas. ¿Dónde están? No hay nadie en las habitaciones, la gran mesa de reuniones vacía, los pasillos desiertos... Tan solo intranquilidad camuflada de silencio y fría calma.


No quiero pensar. No. Más bien, no puedo pensar. Mi mente es como un continuo laberinto en construcción y yo soy quien va recorriendolo a la vez que lo construye. Antes no era asi. Mi mente siempre ha tomado muchas formas. Ahora, esto.




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