martes, 3 de noviembre de 2015

Agosto.

Tengo sequía. Sequía mental. Falta de fluidez. Escasez de palabras. Mi mente es un embalse y alguien ha construido una presa. El agua no fluye, se queda estancada y la suciedad se amontona en su superficie.

Huele a putrefacción.

No puedo escribir porque no sé que decir. Porque no sé que pensar. Porque me gustaría poder tener un orden, un sentido, una estructura, pero no la hay. Porque solo existen unos hilos invisibles que a veces me levantan pero que se rompen fácilmente.

Si tuviese que decir algo, diría lo de siempre: tengo miedo, pero es que me resulto tan aburrida, tan repetitiva, que me asqueo. Todo se repite. Soy tan poco original....

No sé a que juego. Ni con quién. Sé que soy un peligro, pero no sé por qué.

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