La nuestra, fue una relación fugaz, nada seria, etérea, efímera e infinita en un mismo instante, ni siquiera sé si podría considerarse una relación, pero no podemos negar que lo nuestro fue algo único e incluso mágico de alguna manera, y que, aún sin nombre que lo defina, es algo que siempre recordaré. Llegamos a tener mucha confianza en poco tiempo, compartimos sueños, esperanzas, ilusiones, decepciones, alegrías, llantos, nuestro pasado, nuestro futuro, nuestros buenos y malos momentos, comida, música, dibujos, porros y muchas ralladas mentales... Quizá lo que mas eche de menos.
Dubstep de fondo, Nirvana en ciertos momentos, Tool, Flyleaf y muchos mas, cerveza, buenos amigos, risas y buenos ratos, un parque en mitad de un pueblo fantasma, aquello fue nuestro escenario perfecto para poder escapar de la realidad, una realidad que nos consumía a ambos, quizá incluso más a ti que a mi.
Tu fuiste quizá quien me conoció mas libre, más escéptica, mas caótica, mas yo y menos encadenada, por ello nunca sé decir si me conociste en mi peor o en mi mejor momento. Tal vez sea que ahora recuerdo las cosas mucho mejor de lo que ocurrieron, pero extraño demasiado ciertas ocasiones en las que sin necesidad de nada mas que una buena conversación, el mundo no existía y solo estábamos tu y yo. Siempre con un cielo azul y a la temperatura perfecta.
Sé reconocer mis errores y sé que para nada lo hice bien, debí haberme tomado las cosas de otra manera, tal vez pensar mucho mas en lo que estaba haciendo, el daño que causaba en los demás con mi egoísmo y mi locura, pero creo que de esa forma nada habría tenido el matiz que tiñe todos esos recuerdos en mi cabeza. Tal vez las cosas habrían sido mas sosas, mas estándar, mas normales, menos memorables, aún asi, eso no me exime de pedir disculpas por todo el daño que haya podido ocasionarte, cosa que creo que nunca dije, pues no creo haber hablado nunca abiertamente de todo esto, para mi eran cosas que me negaba a admitir estando sumida en mi propia mentalidad escéptica.
Aún sigo paseándome en mi mente por aquellos lugares que frecuentábamos, y no creas que no he tenido el impulso mas de una vez de coger y salir corriendo hacia ellos como lugar de refugio. Por aquel entonces yo no creía en el amor ni en la vida, prefería creer en el odio, el caos y la destrucción, incluida la propia, como forma de vivir, si lo quieres ver asi, o mejor dicho, de morir. Pensar que estoy allí, o pasear por ellos, me tranquiliza. Recuerdo aquel odio y sé que ya no manda en mi, no me dirige, y yo no le sigo a ciegas, el caos no reina mi mundo últimamente. Pero no es sólo eso lo que me refugia, es la parte positiva, es la parte tranquila, el reposo, y el sosiego que me aportabas cuando estaba contigo, pareciera que el tiempo flotase, que estuviésemos como en una nube, ambos flotando, sobrevolando una ciudad en ruinas que no nos quería.
A ti, que nunca te dediqué nada como te merecías.
