sábado, 11 de marzo de 2017

L.D.

Es curioso ver como por esta época tus recuerdos vienen a mi y tu imagen se instala en mi cabeza, dando vueltas por mi mente, para quedarse en ella todo el día, para aparecérseme en sueños, para despertar mi conciencia de la realidad en que vivo, en que viví y en que vivimos, para levantar decepciones y arrepentimientos enterrados, pasiones y sueños olvidados, lamentos y risas compartidos, todo a partes iguales.

La nuestra, fue una relación fugaz, nada seria, etérea, efímera e infinita en un mismo instante, ni siquiera sé si podría considerarse una relación, pero no podemos negar que lo nuestro fue algo único e incluso mágico de alguna manera, y que, aún sin nombre que lo defina, es algo que siempre recordaré. Llegamos a tener mucha confianza en poco tiempo, compartimos sueños, esperanzas, ilusiones, decepciones, alegrías, llantos, nuestro pasado, nuestro futuro, nuestros buenos y malos momentos, comida, música, dibujos, porros y muchas ralladas mentales... Quizá lo que mas eche de menos.

Dubstep de fondo, Nirvana en ciertos momentos, Tool, Flyleaf y muchos mas, cerveza, buenos amigos, risas y buenos ratos, un parque en mitad de un pueblo fantasma, aquello fue nuestro escenario perfecto para poder escapar de la realidad, una realidad que nos consumía a ambos, quizá incluso más a ti que a mi.

Tu fuiste quizá quien me conoció mas libre, más escéptica, mas caótica, mas yo y menos encadenada, por ello nunca sé decir si me conociste en mi peor o en mi mejor momento. Tal vez sea que ahora recuerdo las cosas mucho mejor de lo que ocurrieron, pero extraño demasiado ciertas ocasiones en las que sin necesidad de nada mas que una buena conversación, el mundo no existía y solo estábamos tu y yo. Siempre con un cielo azul y a la temperatura perfecta.

Sé reconocer mis errores y sé que para nada lo hice bien, debí haberme tomado las cosas de otra manera, tal vez pensar mucho mas en lo que estaba haciendo, el daño que causaba en los demás con mi egoísmo y mi locura, pero creo que de esa forma nada habría tenido el matiz que tiñe todos esos recuerdos en mi cabeza. Tal vez las cosas habrían sido mas sosas, mas estándar, mas normales, menos memorables, aún asi, eso no me exime de pedir disculpas por todo el daño que haya podido ocasionarte, cosa que creo que nunca dije, pues no creo haber hablado nunca abiertamente de todo esto, para mi eran cosas que me negaba a admitir estando sumida en mi propia mentalidad escéptica.

Aún sigo paseándome en mi mente por aquellos lugares que frecuentábamos, y no creas que no he tenido el impulso mas de una vez de coger y salir corriendo hacia ellos como lugar de refugio. Por aquel entonces yo no creía en el amor ni en la vida, prefería creer en el odio, el caos y la destrucción, incluida la propia, como forma de vivir, si lo quieres ver asi, o mejor dicho, de morir. Pensar que estoy allí, o pasear por ellos, me tranquiliza. Recuerdo aquel odio y sé que ya no manda en mi, no me dirige, y yo no le sigo a ciegas, el caos no reina mi mundo últimamente. Pero no es sólo eso lo que me refugia, es la parte positiva, es la parte tranquila, el reposo, y el sosiego que me aportabas cuando estaba contigo, pareciera que el tiempo flotase, que estuviésemos como en una nube, ambos flotando, sobrevolando una ciudad en ruinas que no nos quería.


A ti, que nunca te dediqué nada como te merecías.

sábado, 25 de febrero de 2017

Frustración. Ansiedad.

Hasta la polla de que juzguen mis actos. Hasta la polla, de verdad, os podéis meter lo que pensáis por el agujero tan maravilloso que tenéis en el culo. Yo no os cuestiono, acepto lo que hacéis y cómo lo hacéis, y a cambio siempre recibo críticas. Todo lo que hago, parece que tuviese que haberlo hecho al revés. Si salgo, porque salgo. Si no salgo, por que no salgo. Si me quedo, porque me quedo. Si no me quedo, porque no me quedo. Si hablo, porque hablo. Si no hablo, porque no hablo. Si como, porque como. Si no como, porque no como. Si me río, porque me río. Si lloro, porque lloro. Si soy sincera, porque soy sincera. Si miento, porque miento. Si pido perdón, porque pido perdón. Si no lo pido, porque no lo pido. Si lo intento, porque lo intento. Si no lo intento, porque no lo intento. Ya no más, por favor. Haced lo que os dé la gana con vuestra vida, no soy yo la que va a deciros: "¿has hecho esto? Pues que mal, deberías haber hecho esto otro..." "¿Enserio ahora no haces esto?" "Aish, debes hacer esto, no creo que lo estés haciendo bien" "Uy, ¿pues no decías que harías esto otro?" Yo cojo y me trago vuestras mierdas, vuestras decisiones de mierda, y me callo, y me aguanto y actúo lo mejor que puedo, para que luego lleguéis y nunca estéis contentos conmigo. Siempre soy doña "no pasa nada, no te preocupes". Siempre doy por hecho que detrás de las acciones de una persona hay un motivo, y que si lo hace, por algo será, y no por ello tengo que ir a decirle: tu motivo me parece una puta mierda de motivo. Es suyo, es su realidad, y yo no soy nadie para cambiarla, ni para juzgarla, ni para criticarla, ni para decidir por él. Si no entiendo algo, supongo que la otra persona lo entiende, y lo dejo estar. ¿No podéis pasar de mi y confiar en que lo que estoy haciendo es lo que creo que tengo que hacer en ciertas ocasiones? ¿Que hoy no he salido? Pues mamá, te aguantas, un motivo tengo, y me suda la polla que sea Carnaval. Siempre detrás mía porque salgo mucho, porque estoy todo el día en la calle, porque llego tarde, porque me puede pasar cualquier cosa.... Y hoy, precisamente hoy, el día en que más probabilidades tengo de que un gilipollas borracho me apuñale o se líe a puñetazos conmigo, quieres que salga y te extraña que decida no salir. Por favor, sed un poquito coherentes, no pido más. No podéis no parar de repetirme lo mal que hago algo, decirme que haga algo, y en el momento en que lo hago, os echáis las manos a la cabeza. No podéis quejaros de que salgo, y de que no salgo. De que lo intento, y de que no lo intento. De que me voy y de que me quedo. De que río y de que lloro. No podéis pedirme coherencia, si vosotros no la tenéis conmigo. No podéis hacerme peticiones que vosotros no sois capaces de cumplir. Yo no pido nunca nada, no me gusta molestar, no me gusta entrometerme en la vida de los demás. Si me conoces sabes que mucha gente viene a pedirme consejo, y soy buena escuchando, soy buena empatizando, porque no impongo mis estándares de cómo actuaría yo a los demás, siempre intento ver todos los puntos de vista, siempre intento ponerme en el lugar de esa persona, que decide quedarse, o que decide irse. Siempre intento entender el motivo. Escucho el motivo si me lo quieren contar, y si no lo hacen, estoy segura de que habrá una buena razón para que no lo hagan. A lo mejor soy demasiado confiada, o demasiado tonta, o incluso una imbécil, pero veo a diario muchísimas conductas que no comparto, que no termino de "entender" porque no encajan en lo que yo tengo metido en la cabeza y aún asi, creo que "por algo lo habrá hecho" y creo que no soy nadie, nadie, para decirle a otra persona lo que hace o deja de hacer, si lo hace bien, o si lo hace mal. No puedo estar todo el día quejándome de lo poco que lo intenta una persona, para, el día que lo intenta, decirle que no lo hubiese intentado. Y ésto, todos los días de mi vida, con todas y cada una de las decisiones que tomo. Y luego dicen, que no tomo decisiones. Obvio, si por cada una de ellas, no sólo va a haber gente a la que le parezca mal, que es lo más normal del mundo, sino que va a haber gente que venga a decirme a la cara, que cómo es posible que haya hecho algo, después de haberse quejado mil veces de que no lo hacía. Decidiría rendirme, decidiría mandarlo todo a la mierda, y que os den a todos, quedarme sola, sin nadie que me reproche nada, pero entonces, no lo estaría intentando y....vaya, justo quieren que lo intente, pero, ¡Mierda! que si lo intento también la cago.... "Inhala, exhala. Inhala, exhala"

jueves, 26 de enero de 2017

"Nada nunca es para siempre"


Y es que parece que cuando algo roza mi pequeño corazoncito haciendolo sentir vivo, tiene que llegar una horrible tempestad que lo tire todo abajo. 

No sabría decir como me siento en este momento, pero tengo claro que no estoy bien. Llevo dias sin encontrarme bien, sintiendo dolores físicos, sin poder deshacerme de este cansancio emocional que arrastro. 

Dolor siempre presente en la vida de todos, por todo, dolor siempre.


domingo, 15 de enero de 2017

Un mundo en blanco y negro.

Vivo en un barrio tranquilo y pacífico, a las afueras de la ciudad. Mi apartamento está situado en la tercera planta de un edificio bastante antiguo, lo distingue un adorno de Navidad que cuelga en la puerta desde hace unos años, nunca me he parado a quitarlo, pienso que eso le da encanto. Tengo un trabajo a media jornada en una librería cercana, y visto todos los días con traje y corbata. Suena el despertador a las 8:00 de la mañana, me doy una ducha fría, tomó un café con dos terrones de azúcar, y salgo por la puerta de casa agarrando con prisas las llaves, la cartera y un sombrero. Siempre doy un ligero toque con el pie a la puerta para cerrarla mientras voy saliendo, pero nunca me aseguro de si está bien cerrada, no tengo tiempo para eso. Bajo las escaleras apresuradamente, el ascensor nunca funciona. Llego a la planta baja, recorro el pasillo que conduce a la puerta principal, y salgo a la calle a las 8:45 de la mañana.

Era primavera, y aquel día estaba soleado, el azul del cielo brillaba con mucha fuerza, y el verde de los árboles parecía especialmente intenso y verde. Las calles estaban especialmente limpias y yo de un extraordinario buen humor. Los comercios comenzaban a levantar sus persianas y a preparar sus escaparates. La gente salia de sus casas para ir al trabajo y los más despiertos me devolvían el saludo con un fuerte "¡Buenos días!". El ajetreo comenzaba, y la ciudad empezaba a despertar mientras yo seguía mi camino al trabajo sin detenerme. Nunca aquella calle me había parecido especial, ni había notado nunca nada fuera de lo normal. De repente me fijé en un portal azul. 

Tardé en reaccionar y conseguí frenar mis pies unos pasos mas allá. Retrocedí sin poder apartar la mirada de aquel portal. ¿Desde cuando había estado allí? Me paré unos segundos a pensar, miré mi reloj, llegaría tarde al trabajo, pero una fuerza sobrenatural me impedía pasar de largo. No aquel día.
Comprobé que el mecanismo que abría la puerta estaba roto y con un simple empujón, se abrió. Decidí entrar en aquel momento. 

Aquel era un edificio más, se podría decir que incluso mejor que mi propio edificio, aunque carecía de ascensor. Tras pasar el portal azul, hallé un largo pasillo, adornado por un gran espejo en la pared derecha, los buzones de los inquilinos se encontraban enfrentados al espejo, en la otra pared. Al fondo distinguí unas escaleras con una barandilla de madera, y escalones antiguos de loza blanca. Volví a fijarme bien. Sólo uno de los buzones mostraba nombre: "Ella. 3º B" . Por el aspecto amarillento del papel, no parecía que alguien hubiese cambiado ese nombre en muchos años.

Anduve el pasillo con paso curioso, oyendo mis pisadas una detrás de otra, y comencé a subir escaleras cada vez mas entusiasmado, cuanto más subía, menos pensaba en bajar. De repente me vi frente a una puerta pintada de gris, entreabierta. Ante ella, encontré un pequeño felpudo rojo en el se leía "Bienvenido, puedes pasar" lo cual en aquel momento, me pareció algo sorprendente. No veía nada más, no se oía nada mas ahora que mis pies se habían parado. Alcé mi mano para alcanzar la puerta e instintivamente la abrí con un leve empujón, no hubo tiempo para pensar en llamar, oí el chirrido de las bisagras, y puse un pie dentro de aquella casa. 

Una nueva sensación recorrió mi cuerpo de punta a punta. Sin duda, aquel lugar gris, estaba envuelto en un aura distinta a todo lo demás. Entrecerré la puerta tras de mi y comencé a andar, a mi izquierda había una puerta que daba a una cocina en la que colgaba del techo una simple bombilla, avancé el pasillo y encontré a mi derecha una puerta que daba al baño, al terminar el pasillo encontré un salón muy amplio, en el que había otras dos puertas, también entreabiertas. -Todas las puertas de ésta casa se encuentran entreabiertas - pensé, - qué raro. Me acerqué al balcón que daba a la calle y  me paré frente a él para contemplar las vistas. Aquella calle, vista desde esa perspectiva parecía desde luego una calle especial.  Al girarme descubrí entonces otra puerta que había pasado por alto, esta vez cerrada. Avancé hacia ella titubeando, puse mi mano en el pomo por primera vez aquel día y lo giré. 


Entré en aquella habitación y descubrí tu cuerpo desnudo. 



viernes, 11 de noviembre de 2016

El caos y la paranoia vuelven a ser perceptibles para mi en su expresión mas leve. El resquemor y las cosquillas de lo que fueron se sienten en mi pecho y en mi cabeza, en mis ojos y en mis oidos, en mis mejillas y en mi garganta. Éste hecho me hace pensar, que tal vez nunca se fueron del todo, que se camuflaron como camaleones bajo mi ser.

Las marcas en mi piel tan solo son sombras, de todo lo que fue y dejó de ser. Ellas son solo el sintoma menos grave de todos los hallados y los que aún hay que no han logrado hallar.

El sueño y el cansancio me buscan, me encuentran y yo no se si dejar de correr o seguir, si pararme en seco o correr en dirección contraria. Ya no sé qué esta bien o qué esta mal. Ya no me paro ni a pensarlo.

He vuelto al modo automático.

Sin embargo, me niego a pensar que no queda una parte de mi que aún controla este cuerpo a duras penas, perdiendo el control de vez en cuando.