jueves, 26 de enero de 2017

"Nada nunca es para siempre"


Y es que parece que cuando algo roza mi pequeño corazoncito haciendolo sentir vivo, tiene que llegar una horrible tempestad que lo tire todo abajo. 

No sabría decir como me siento en este momento, pero tengo claro que no estoy bien. Llevo dias sin encontrarme bien, sintiendo dolores físicos, sin poder deshacerme de este cansancio emocional que arrastro. 

Dolor siempre presente en la vida de todos, por todo, dolor siempre.


1 comentario:

  1. Anónimo21:27

    El ser humano, desde su nacimiento hasta su muerte, esta cargado de ese sentimiento que lo corrompe, que de la mano del miedo, se enrosca y oprime los pequeños corazones que injustamente poseemos. Nuestros corazones, aunque digamos que son nuestros, no son. Son de quienes han hecho de él, su hogar, son de todos aquellos que nos han dejado sus rosas en nuestras tumbas vacías, son de todos aquellos que pasearon por nuestras ruinas y tomaron sus decisiones. Dolorosamente, nuestros corazones no nos pertenecen. Nosotros los poseemos, pero tienen otros dueños, como las camas. Dolorosamente, algunos corazones se rompen para siempre, otros, renacen de sus cenizas. Este no es el caso. Nuestros corazones nunca fueron nuestros, ni poseídos por nosotros, si no por el lacerante dolor de la incertidumbre, de la ambivalencia, del blanco y el negro, de los matices, de todos esos que sembraron antes de arar. Somos, dolorosamente, pequeñas gotas suspendidas en el tiempo, cargadas del dolor que conlleva no tocar tierra nunca, desesperadas, por fijarse a la tierra y dejar de flotar. Somos la dolorosa indecisión de abrir una puerta o no, aunque sepamos que detrás de ella se encuentra nuestro país de maravillas. Desde que nacemos hasta que morimos soportamos ese dolor que algunos llaman vida, la cual para nosotros no es más que una pesadilla recurrente de la que intentamos escapar, hasta que nos cogen.
    Maestra, alumna, amiga, confidente, fiel guardián de la locura y el caos. Estés donde estés, mira al cielo, sonríe, él te invita.
    Un camino empieza, otro se termina. Un sol nace y otro muere. El caos cesa y empieza el orden. No te pierdas, pues no todos los caminos llevan a Roma.

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