jueves, 26 de enero de 2017

"Nada nunca es para siempre"


Y es que parece que cuando algo roza mi pequeño corazoncito haciendolo sentir vivo, tiene que llegar una horrible tempestad que lo tire todo abajo. 

No sabría decir como me siento en este momento, pero tengo claro que no estoy bien. Llevo dias sin encontrarme bien, sintiendo dolores físicos, sin poder deshacerme de este cansancio emocional que arrastro. 

Dolor siempre presente en la vida de todos, por todo, dolor siempre.


domingo, 15 de enero de 2017

Un mundo en blanco y negro.

Vivo en un barrio tranquilo y pacífico, a las afueras de la ciudad. Mi apartamento está situado en la tercera planta de un edificio bastante antiguo, lo distingue un adorno de Navidad que cuelga en la puerta desde hace unos años, nunca me he parado a quitarlo, pienso que eso le da encanto. Tengo un trabajo a media jornada en una librería cercana, y visto todos los días con traje y corbata. Suena el despertador a las 8:00 de la mañana, me doy una ducha fría, tomó un café con dos terrones de azúcar, y salgo por la puerta de casa agarrando con prisas las llaves, la cartera y un sombrero. Siempre doy un ligero toque con el pie a la puerta para cerrarla mientras voy saliendo, pero nunca me aseguro de si está bien cerrada, no tengo tiempo para eso. Bajo las escaleras apresuradamente, el ascensor nunca funciona. Llego a la planta baja, recorro el pasillo que conduce a la puerta principal, y salgo a la calle a las 8:45 de la mañana.

Era primavera, y aquel día estaba soleado, el azul del cielo brillaba con mucha fuerza, y el verde de los árboles parecía especialmente intenso y verde. Las calles estaban especialmente limpias y yo de un extraordinario buen humor. Los comercios comenzaban a levantar sus persianas y a preparar sus escaparates. La gente salia de sus casas para ir al trabajo y los más despiertos me devolvían el saludo con un fuerte "¡Buenos días!". El ajetreo comenzaba, y la ciudad empezaba a despertar mientras yo seguía mi camino al trabajo sin detenerme. Nunca aquella calle me había parecido especial, ni había notado nunca nada fuera de lo normal. De repente me fijé en un portal azul. 

Tardé en reaccionar y conseguí frenar mis pies unos pasos mas allá. Retrocedí sin poder apartar la mirada de aquel portal. ¿Desde cuando había estado allí? Me paré unos segundos a pensar, miré mi reloj, llegaría tarde al trabajo, pero una fuerza sobrenatural me impedía pasar de largo. No aquel día.
Comprobé que el mecanismo que abría la puerta estaba roto y con un simple empujón, se abrió. Decidí entrar en aquel momento. 

Aquel era un edificio más, se podría decir que incluso mejor que mi propio edificio, aunque carecía de ascensor. Tras pasar el portal azul, hallé un largo pasillo, adornado por un gran espejo en la pared derecha, los buzones de los inquilinos se encontraban enfrentados al espejo, en la otra pared. Al fondo distinguí unas escaleras con una barandilla de madera, y escalones antiguos de loza blanca. Volví a fijarme bien. Sólo uno de los buzones mostraba nombre: "Ella. 3º B" . Por el aspecto amarillento del papel, no parecía que alguien hubiese cambiado ese nombre en muchos años.

Anduve el pasillo con paso curioso, oyendo mis pisadas una detrás de otra, y comencé a subir escaleras cada vez mas entusiasmado, cuanto más subía, menos pensaba en bajar. De repente me vi frente a una puerta pintada de gris, entreabierta. Ante ella, encontré un pequeño felpudo rojo en el se leía "Bienvenido, puedes pasar" lo cual en aquel momento, me pareció algo sorprendente. No veía nada más, no se oía nada mas ahora que mis pies se habían parado. Alcé mi mano para alcanzar la puerta e instintivamente la abrí con un leve empujón, no hubo tiempo para pensar en llamar, oí el chirrido de las bisagras, y puse un pie dentro de aquella casa. 

Una nueva sensación recorrió mi cuerpo de punta a punta. Sin duda, aquel lugar gris, estaba envuelto en un aura distinta a todo lo demás. Entrecerré la puerta tras de mi y comencé a andar, a mi izquierda había una puerta que daba a una cocina en la que colgaba del techo una simple bombilla, avancé el pasillo y encontré a mi derecha una puerta que daba al baño, al terminar el pasillo encontré un salón muy amplio, en el que había otras dos puertas, también entreabiertas. -Todas las puertas de ésta casa se encuentran entreabiertas - pensé, - qué raro. Me acerqué al balcón que daba a la calle y  me paré frente a él para contemplar las vistas. Aquella calle, vista desde esa perspectiva parecía desde luego una calle especial.  Al girarme descubrí entonces otra puerta que había pasado por alto, esta vez cerrada. Avancé hacia ella titubeando, puse mi mano en el pomo por primera vez aquel día y lo giré. 


Entré en aquella habitación y descubrí tu cuerpo desnudo. 



viernes, 11 de noviembre de 2016

El caos y la paranoia vuelven a ser perceptibles para mi en su expresión mas leve. El resquemor y las cosquillas de lo que fueron se sienten en mi pecho y en mi cabeza, en mis ojos y en mis oidos, en mis mejillas y en mi garganta. Éste hecho me hace pensar, que tal vez nunca se fueron del todo, que se camuflaron como camaleones bajo mi ser.

Las marcas en mi piel tan solo son sombras, de todo lo que fue y dejó de ser. Ellas son solo el sintoma menos grave de todos los hallados y los que aún hay que no han logrado hallar.

El sueño y el cansancio me buscan, me encuentran y yo no se si dejar de correr o seguir, si pararme en seco o correr en dirección contraria. Ya no sé qué esta bien o qué esta mal. Ya no me paro ni a pensarlo.

He vuelto al modo automático.

Sin embargo, me niego a pensar que no queda una parte de mi que aún controla este cuerpo a duras penas, perdiendo el control de vez en cuando.

sábado, 22 de octubre de 2016

Reflexión mañanera.

Nos empeñamos en ajustar a las personas a determinados esquemas pre-diseñados por nosotros mismos sin darnos cuenta de que no hay nada estable ni rígido en este mundo. Las cosas no son cuadriculadas, no están ordenadas, no es blanco o negro por siempre, sino que puede cambiar. Todo a mi modo de ver está formado por curvas, lineas onduladas y flexibles, caras cóncavas que ocultan caras convexas de otro lado, movimiento y fluidez. 

Nos empeñamos en ver solo una cara de la moneda, sin darnos cuenta siquiera de que a lo que llamamos cara podría no serlo siquiera. No somos capaces, o no queremos ver, o simplemente no nos permitimos admitir, que las cosas cambian, que salen a relucir otras cualidades que habíamos omitido o tachado de nuestra percepción porque no se ajustaba a lo que queríamos tener. 

A veces pienso que deberíamos ser mas anchos de mira y no dejarnos engañar por un truco tan simple. Deberíamos pararnos a pensar y evaluar todas las posibilidades antes de descartarlas y así, deberíamos ir haciéndonos a la idea de cualquier cosa, por minúscula que fuese, A veces, no está de más ponerse en lo peor, y asumirlo, aunque solo sea un poco, e interiormente, para que cuando llegue el momento, no nos destroce brutalmente.


viernes, 21 de octubre de 2016

Caos.

Cómo empezar a escribir después de tanto tiempo es la pregunta que ronda mi cabeza estos últimos días. Mi mente está llena de ideas y pensamientos nuevos y viejos que se confunden unos con otros y no sé de qué modo sacarlos sin enredarlos todos y hacer un nudo enorme de cosas sin sentido. 

Sé, y siempre lo he sabido, que la manera mas fácil de dejar que salga todo es centrar mis ojos sobre mis manos en el teclado y no ver las palabras que se van quedando grabadas en la pantalla, pero la pérdida de práctica está haciendo muy difícil esta tarea, con lo que supongo, creo e imagino, que esta introducción será larga, muy larga, tan larga como sea necesario para quitar toda la capa superficial de complejos y prejuicios que envuelven los pensamientos profundos. 

Lo que ahora para vosotros es un párrafo tras otro... a mi me ha supuesto unos 10 minutos en busca de la canción adecuada que haga que mis palabras fluyan sin preocuparme por ellas, y ni siquiera estoy segura de ser capaz de conseguirlo. 

No sé que os quiero decir, sinceramente, tengo tantas cosas que al final siempre pienso ¿y para qué? ¿A caso les importa? Y realmente creo que no, que no os importa. No por nada, solo es que, no sé que puede aportaros a vuestra vida, sencillamente. Creo que vivís mejor sin sobredosis de información con la que no podéis hacer nada. 

Estas preguntas absurdas son las que me molestan, sinceramente. ¿Que qué es eso? ¿Y que te importa? Si nunca has preguntado nada, nunca te ha importado, nunca te has molestado en saber, bastante tenias tu ya con tus cosas ¿no? ¿O es que acaso ahora te interesa saber que es? Y si te interesa realmente ¿esa es la forma que tienes de preocuparte? Porque si es asi, mejor déjalo y sigue en la inopia, créeme, serás mas feliz. Tu sigue ahí con tus dietas fallidas, y con tus "intentos" de nada, que así te va, y te seguirá yendo como no cambies radicalmente de actitud. Enserio, es un consejo, tómatelo a bien. 

No. No me avergüenzo ni quiero avergonzarme de esa marca, de hecho será la que más orgullosa luzca, así que si, si te molesta mejor ni la mires. 

El caos. La destrucción. El sufrimiento. El placer. La satisfacción. La repetición. El ciclo de nunca acabar. Todo. Nada. El infinito. La fluidez. El paso del tiempo. El estancamiento. La desesperación. La esperanza. La reflexión. La reciprocidad. Mi alma. Mi ser. Yo. Si eso no forma parte física de mi, no sería nada. 

Y a ti gracias.