domingo, 27 de marzo de 2016

Micro-historia.

Hacía días que te esperaba. Vagaba por la habitación sin rumbo, pero nunca apareciste.

Cuando llegaste llamaste cuatro veces, como acordamos.

No estaba segura de abrirte, pero mentiría si dijese que no estaba deseando verte.

Me hice de rogar y esperaste, paciente, hasta que me digné a abrir la puerta.

No dije nada ni saludé, pero dejé que entraras y me tumbé en la cama.

Te sentaste en la silla y me miraste mientras encendías un cigarrillo.

Cuando el humo hubo llenado el silencio, viniste a mi, me abrazaste y todo el mundo se paró.


lunes, 21 de marzo de 2016

3.

Imagina una pequeña bola de plastilina negra, una esfera perfectamente negra y mate. ¿Qué puede haber en su interior? La mayoría imagino que contestarían que sólo es una pequeña esfera de plastilina negra, solo puede contener plastilina negra en su interior, porque parece contundente, ¡no puede estar hueca!

Yo soy de las que piensan que esa pequeña esfera es mayor en su interior, Seguro que sólo os quedáis en la superficie, pero para mi, esa esfera negra, tiene tonalidades distintas de azul, algunos toques violetas, magentas, unas pequeñísimas manchas blancas. Esa pequeña esfera de plastilina a mi me resulta el universo comprimido, todo lo existente y por existir y no podría definíroslo con claridad, pero en mi mente todo está mas claro, sin duda.

Esa esfera se representa en mi mente como una masa enorme, que se expande, que tiene "vida" propia por decirlo de algún modo, yo veo su aura, siento cosas sólo con mirarla, me vienen olores a la mente, y miles de historias que voy construyendo a cada segundo, porque a veces creo que mi mente va demasiado rápido. No todas las historias se completan, obviamente, porque, ¡es imposible! pero en mi mente tienen sentido, están redondas, y tienen su final, aunque ni yo misma soy consciente de él.



2.

Hoy era el día, hoy era la tarde, hoy era la noche, estaba perfecta, el tiempo idóneo, la temperatura adecuada, el ruido justo entrando por la ventana, dejándome volar pero sin perder el contacto con la realidad que me recuerdan los coches pasando por la calle.

Si, hoy era. Lo era hasta que empecé a ponerme excusas, a ponerme distracciones en el camino, como siempre hago. ¿No es eso ya algo que me caracteriza? El boicotearme a mi misma.

Lo era hasta que no lo fue, para ser lo que es.

Ni siquiera tengo claro sobre qué quiero escribir, pero sé que lo necesito, porque lleva muchos dias en mi cabeza, dando vueltas. Y sé que he perdido mi esencia y que nada de lo que escribo merece ya la pena, y es justo por eso por lo que no escribo, pero también por lo que lo necesito mas que cualquier otra cosa.

Me siento cohibida. Me siento prisionera de mi misma, de cuatro paredes, de mi propio blog, de mis propias palabras, de vuestros propios juicios. Me siento encerrada.


1.

Era un día como otro cualquiera: la cama estaba deshecha, el desorden reinaba en el cuarto, la puerta de la habitación y el cristal de la ventana estaban cerrados, su corazón estaba cerrado.

El humo se concentraba en la estancia, haciendo que resultase difícil ver, y respirar. El sol que entraba por la ventana calentaba la habitación creando un ambiente bastante agradable. Todo lo agradable que pudiese ser tratándose de aquel extraño lugar.

Ella estaba sentada sobre la cama, inclinada hacia delante, inmersa en sus pensamientos, observando sus pies descalzos. Resultaba extraño, pero esa vez no estaba desnuda, vestía una camiseta blanca.



miércoles, 10 de febrero de 2016

Moda.

De repente te das cuenta en un instante, en un bostezo, en mitad de clase, de que tu vida no es de color de rosa, de que tu sonrisa no es ni la mitad de real de lo que aparenta ser, que no eres ni por asomo todo lo feliz que intentas aparentar.

Todo sucede, en un instante, en un suspiro, las conexiones de tu mente dan de pronto un chispazo, un cortocircuito. Y en cambio, sabes que le quieres, y que esa felicidad es real, independientemente de cualquier otra.