¿No lo sientes? ¿No ves que el mundo se tambalea y tiembla cada vez que ocurre? ¿No entiendes que la grieta se abre y todos estamos en peligro? ¿Que los fantasmas son mas fuertes y se quedan a escasos centímetros de salir? ¿No ves que casi pueden alcanzarme? Siento su frio tacto, cerca de mi piel...
Cada vez me siento más inútil por no poder pararlo, por no controlarlo. Y es que me haces sentir tan débil que duele. Y es que abres la puerta de mi infierno y lo dejas todo salir, inconsciente del daño que podrías causar. Lo siento, pero soy mas fuerte sin ti. Puedo aguantar la puerta sola. Puedo luchar mejor contra ellos cuando tu no estás, porque tu les permites alcanzarme. Tu abres ese hueco, y haces que se hagan fuertes.
Gritan, a todas horas, pero si no estás, no les oigo.
Mientras tanto, ella está en un precipicio. Con su vestido blanco, y su pelo negro, largo, impecable. Todo es negro a su alrededor y desde fuera, se oye el murmullo de sus demonios gritando dentro de su cabeza. Ella siente que su cuerpo es demasiado pequeño, para todo lo que encierra y piensa que tal vez, si lo dejase caer al precipicio...
-"Me haces sentir débil. Me haces sentir débil. Me haces sentir débil."
Aquello que es luz me ciega, y todo lo que me ciega es malo. Sin luz, no puedo moverme de la oscuridad, pero así ellos tampoco pueden encontrarme. ¿Qué hacer cuando los demonios me persiguen de esta forma? Quedarme quieta en mitad de la habitación, sorda, tal vez sea la mejor opción.
Toma mi mano, siéntelo, esa brecha, ese resplandor que me hace ser vista. Ese aura de felicidad amarga que les llama. ¿Soy la única que lo ve?
-"No, no, no, no."
Cierra los ojos, sus manos están frías, el abismo sigue bajo sus pies. Su tez se torna gris, sus ojos pierden calor, su pelo, ahora encrespado, ondea mecido por una suave brisa. Alguien está allí, frente a ella, al otro lado del precipicio, lejos, pero lo suficientemente cerca para divisarles a ellos. Miles de demonios, monstruos, fantasmas, recuerdos, ilusiones, sueños rotos... todos tras aquella silueta, mirándola fijamente a los ojos, sedientos de sangre. Las voces en su cabeza aumentan, gritan. Ella grita. La silueta grita.
Caos.
Vete, es lo único que puedo pensar, y es que tu no lo comprendes, pero necesito que te alejes de mi. Porque si te quedas, jamás podré vencer, porque no podré luchar contra ti.