lunes, 29 de diciembre de 2014

"F.

Cómo explicarte que el mundo no está hecho para mi, que mi mente va mas rápido de lo que yo quisiera y crea historias que no existen sólo con el fin de autoconvencerse a sí misma que de debe haber un lugar en el mundo por minúsculo que sea en el que pueda estar tranquilamente. Pero yo sé que no es asi, que en realidad no existe.

Cómo explicarte que la única vez que sentí felicidad fue en aquel instante en el que soñaba con un futuro prometedor, como mujer y marido que habían deseado estar juntos desde los 13 años.

Cómo explicarte que mi vacío se ha ido agrandando a medida que todos y cada uno de los sueños en los que creía y confiaba fueron cayendo poco a poco como piezas de dominó perfectamente colocadas para que ni una, ni una sola, fallase al caer sin derribar la siguiente. 

Cómo explicarte que yo ya no creo en las cosas, ni en la vida. O tal vez si, pero como algo demasiado fugaz, lleno de idas y venidas, en las que no hay tiempo de sentir, no hay tiempo de disfrutar, ni de llorar de verdad. 

Que estamos todos muertos, chiquillo, que no vale la pena pararse a preguntarse por qué. Aunque duela. Se trata de sobrevivir, y ya está. 

Aquel que diga que es feliz, miente, es imposible, llámame pesimista, sé que lo estás pensando, pero es cierto. Siempre hay algo, una mancha en el objetivo que te estropea la foto, aunque no quieras. O llámame simplemente egoísta y envidiosa por no poder entender que la gente sea feliz con tan poco. O llámame exigente. 

Sea como sea... aún siendo feliz, acabará. Llámame dramática, pero es lo único que la vida me ha enseñado hasta ahora. De los sueños te despiertas, a veces mas apaciblemente, otras con una ostia en la cara, pero lo haces. De las personas te separas, a veces con una discusión, otras con el mejor polvo de tu vida. De las ilusiones te cansas, descubres que el mago lleva siempre un As bajo la manga y te cansas de esperar que las cosas cambien, para nada. De los trabajos te hartas, acabas haciendo eso que no te llena, sólo por que aquello que lo hacía se esfumó cuando te despertaste del primer sueño. 

Tal vez esto si que sea una mamaostiez, pero, ¿Y lo que mola que te respondan asi a una pregunta? Quiero decir, bah, déjalo. 

Está bien, no diré que no seré feliz nunca, dejémoslo mejor en que simplemente no espero serlo. Confío en que simplemente desapareceré como un cigarro, y dejaré en los demás algo de mi, aunque sólo sea un olor, o un regusto en los labios.Y a la tumba me llevaré conmigo el olor y el regusto de muchos otros, cuantos pueda que puedan enseñarme a ser un poco mejor persona en esta estúpida vida que tengo que vivir. 

Aunque sea inútil, yo lo quiero intentar.

3 comentarios:

  1. Anónimo15:33

    Como puede querer felicidad quien niega la existencia de esta?

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    1. Alguien que niega la existencia de algo, puede estar por dentro deseando que eso que niega se le presente delante para poder dejar de negarlo, no sé si me explico. Una persona que niegue que el amor exista, no crea en ello, puede que sólo lo haga por despecho o por que no ha tenido oportunidad de sentirlo, pero puede realmente estar por dentro deseando enamorarse, como pidiendo que la vida le calle la boca y le diga: estabas equivocado.

      Aún asi, si te refieres particularmente a mi,o a éste texto, dejando caer que niego la existencia de la felicidad, no niego estrictamente la existencia de la felicidad, asumo que no voy a volver a encontrarla. Entiendo la felicidad como un estado anímico de plenitud o sentimiento de estar completo, en armonía con el ambiente y con otra persona, la cuál te regala sueños en los que puedes creer.

      La felicidad sería entendida entonces mas bien como una ilusión que te empuja a seguir, la cuál es pasajera y ni siquiera podemos mantenerla en el tiempo.

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  2. Quiero esto en mi epitafio.

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