sábado, 4 de enero de 2014

No importa.

El ambiente cargado, las cortinas rajadas, el humo espeso, la habitación desordenada, la música alta, el ánimo bajo, la mirada perdida, la jeringuilla tirada. Su cuerpo tumbado en la cama, reposando. Él la miraba, desconcertado. ¿Qué ha pasado? 

Al rato, ella sonríe y se levanta. Él, suspira aliviado. Coge las pocas ropas que encuentra y se las ofrece, pero ella, las niega. Se sienta en el borde de la cama, y comienza su tarea. Otro pitillo vuela. Sus ojos cargados no soportan mas dolor, es por eso que la encontraron tirada, fuera del colchón. 


 - ¿Acaso tu nunca quisiste escapar de todo? Ella me ayuda, me ofrece lo que todos me niegan, me da calor, me libera de la tensión, me hace imaginar un mundo mas ameno.

 + ¿Pero es que no te ves? ¡Estás echando tu vida a perder! 


 - ¿Y me lo dice el que se fuma mi hierba? Vamos hombre... sé que también quieres probar... sé que te atraemos más de lo que quieres demostrar. 


 + ¡¿Qué dices?! ¿Estás loca? Sólo vine por que llevabas días sin aparecer, no dabas señales de vida. 


 - Por que la vida no es más que lo que yo quiera imaginar, y este mundo vil y cruel, no me lo permite.


 + Podrías al menos abrir la ventana, ¿no? Así al menos te daría un poco el aire fresco.


 - Está bien así, no la toques. 


 + ¿Me prometes que estás bien? Estoy muy preocupado por ti....


 - Estoy bien si estás aquí... Quédate. 


Y ella rodó por el colchón como Dios la trajo al mundo, y el tragó saliva intentando ocultar la vergüenza que sentía de sí mismo al verse allí, cohibido, sabiendo que ella, no tenía límites. Su piel blanca, destacaba sobre las mugrientas sábanas. Su pelo negro, contrastaba con sus ojos azules. Sus manos desgastadas, jugaban a ratos con el humo, y su sonrisa a veces se tornaba divertida. Él se miraba y apenas podía ver a alguien ajustado a las normas, vestido con traje y corbata, con zapatos apretados y con sonrisa forzada. Eran tan diferentes, que asustaba verlos en la misma habitación. Aunque allí, ¿Quien estaba realmente cuerdo de los dos? 

 -Oye, ¿vas a quedarte con ese pitillo mucho tiempo? ¡Te recuerdo que te lo hice yo! -Dijo soltando una carcajada. 


 +L-Lo siento. Es que me quedé embobado y... 


 -Acércate. Sé que me estabas mirando. No me importa. 


 + N-No, toma aquí tienes...


Y ella se acercó consciente de lo que causaba en él. Sus pies dieron un par de pasos por el escaso suelo que se dejaba ver, esquivando una y mil cosas, teniendo cuidado de no pincharse. Llegó hasta su silla, y dulcemente lo rodeó por la espalda con los brazos. Él se removió en la silla, molesto. Y ella rió. ¿Tanto te asusto? Le preguntó. Por delante suya se paseó y le quito el pitillo, y con gesto burlón, se tiró en la cama. 


 - No sabes que bien se está aquí. ¿Sabes? No tengo que preocuparme de nada, de vez en cuando salgo al super de la esquina a comprar algo de comida, pero ni siquiera la necesito. Este cuarto es todo lo que necesito, es todo lo que quiero, es todo lo que puedo imaginar.


Entonces se movió quedando tumbada de lado, mirando hacia él, con los mechones de pelo largo cayéndole por el costado. Y por su pecho, por su escaso pero lindo pecho. En una mano sujetaba el pitillo, con la otra se sujetaba la cabeza.


 - Anoche me sentí muy sola, ¿sabes? Imaginé que estabas aquí conmigo, y no con esos amigos tuyos tan estirados. ¿Cuando pasarás la noche conmigo? Si algo le falta a este cuarto sólo eres tu. Pero ni cuando llegas eres capaz de ser tu mismo. ¿Cuándo vas a dejar ese estúpido traje?... Me encantaría que estuvieras aquí conmigo, pero nunca lo haces. Por más que quieres, no lo haces.


 + D-De verdad piensas así de mi? Nunca me habías dicho nada...


 - ¿Cómo quieres que lo haga? Te veo así, tan ocupado, con todas esas obligaciones... yo no puedo más que ser una simple niña que se droga y que tira su vida a la basura. Al menos, eso es lo que creo que soy para ti. Ojalá me entendieras...


Lo que ella no sabía, es que se moría de ganas de probarlas, de conocerlas, de perderse en ellas, de que le inundaran. O tal vez si que lo sabía. Eso nosotros, nunca lo sabremos. Para cuando lo supo, él ya se había levantado de la silla, y caminaba con miedo hacia la cama. Ella, tenía los ojos cansados, pero rebosantes de alegría. ¿Era acaso cierto lo que estaba pasando o aún seguía soñando? Pero en cuanto llego a su lado lo supo. Sus miradas se encontraron a la misma altura, y parecían hablarse sin decir nada. El tiempo se paró. Él se apartó, dejando que ella sufriera un poco, quería agarrarlo, tocarlo, saber que aquel que la visitaba todas las semanas era real. Pero no lo haría. No si él no quería. Se conformó son seguir consumiendo el pitillo, y acomodarse a un lado de la cama. Desde allí observó como, sin creerlo, él iba deshaciéndose de su corbata, y pronto de su camisa. Al poco, sólo quedaba su ropa interior. 


 - No tienes por qué hacerlo. 


 + Quiero hacerlo. 


Ella sonrió, como nunca antes, y a él le pareció la sonrisa mas bella que jamás podría encontrar. Estaba preparado, necesitaba de ella. Y aún asustado, entró al colchón, cogió el piti y le dio la calada mas honda que pudo. Ella no pudo esperar. Abrió lo más que pudo sus ojos, se apartó el pelo, y con la yema de sus dedos, tocó el torso desnudo de su acompañante. No podía creerlo, era una sensación mágica, mas mágica incluso que Ella misma. Podía tocarlo, podía sentirlo, mas cerca que ninguna otra vez. Por fin estaba completa. 



Sus mejillas se sonrojaron y sus ojos se cerraron. Una asustadiza lágrima salió y rodó por su cara. Dejando salir todo aquello que había guardado durante todo aquel año. Era cierto, no había estado viviendo un sueño, aquel que la visitaba era real. Y estaba allí con ella. 

El soltó el pitillo, la miró y adivinó sus pensamientos. Los vio reflejados en aquella pequeña lágrima y le asustaron. ¿Cómo una niña tan pequeña, podría guardar tanto? Sin dudarlo la abrazó, y ciego de aquel ambiente, le susurró algo al oído. Ella asintió y con la alegría del que abre sus regalos en navidad, deslizó sus manos por la espalda de él, sintiendo cada poro de su piel, fundiéndose a cada centímetro un poco mas. Y llegó al final, y recorrió cada parte de su costado, y de su pecho. Y bajó, y delicada como un algodón, segura de lo que hacía, le robó la ropa interior. Se asustó, y tuvo miedo de haber echo algo imprudente. Nunca él se había mostrado tan abierto con ella. No sabía cómo alguien como él, había sido capaz de entrar en un mundo como el de ella. 


El tiempo pasó muy rápido, y el humo del cuarto se incrementó. La música siguió sonando y acompañando a los dos desconocidos que por fin se estaban encontrando. 


 + Hacía mucho que me había planteado hacer esto... Pero me parecía muy arriesgado. Pensé que realmente mi camino era el correcto, y venía a visitarte sólo para cerciorarme de que lo era. Pero poco a poco, me fui enganchando a este ambiente, cargado. Y ahora, estando aquí contigo, entiendo que no es humo lo que lo llena, sino sueños e ilusiones rotas. Por mi culpa. Por no saber entenderte. Porque sólo te veía como una yonki mas. Pero no, no eres así. Eres alucinante, tienes algo que no te deja indiferente.



 - Aún te queda mucho por aprender... tienes que conocerla a Ella. Sé que desde fuera no es agradable de ver, sé que te preocupé muchísimo cuando me encontraste, pero... Ella es mi mejor amiga. Siento que tuviéramos que conocernos así. Pero no podía ser de otra manera. 

 + Eres increíble, pero al menos, por ahora, déjame disfrutarte a ti. ¿No? No te negaré que no siento curiosidad por las dos. Pero tú, bonita, me atraes mas. 


Y ambos rieron juntos. Por primera vez. 


5 comentarios:

  1. Si fuese tú tampoco me querría ir de allí. Me gustaría quedarme encerrada en esa habitación, viendo el tiempo pasar, mirando a la pared con una sonrisa tonta, que nadie pudiese saber lo que pienso salvo esa persona, que esta pensando igual que yo (si es que llegamos a pensar algo en algún momento)... Creo que es de lo mejor que has publicado Ella.

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    1. Muchas gracias, siempre me gusta saber tu opinión. ¿Ahora se entiende, verdad? A lo mejor nos os llega en realidad toda la historia, pero a mi estos personajes me han gustado, y me encantaría seguir contándoos sus pequeñas aventuras. :)

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    2. Jajajaja La verdad es que tengo curiosidad por saber como acaban.

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  2. Me encanta. La historia es sexy, atrevida y hay drogas. No le falta de nada jajajaja.
    Me gusta mucho el toque picarón, quizás la de 'Ciencuentas sombras de Grey' te contrate de negra para otra saga, pero esta vez en plan "Sex, Drugs n' Rock&Roll".

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    1. Jajaja muchas gracias por los cumplidos! La verdad es que no eres la primera que me relaciona o compara con la de 50 sombras de Grey, tendré que leerla xDD

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