martes, 29 de octubre de 2013

Manzanas.

¿Por qué tendré que ser así? Soy un jodido desastre. Necesito encontrarlos. Necesito saber donde están. ¿Dónde los habré metido? Está bien que no quisiera verlos en un tiempo pero.. ¡no era para tanto! Eres idiota, de verdad... Ahora tendrás que pasarte toda una tarde revolviendo todo, como siempre. ¿Acaso no tienes vista de futuro? ¡Joder! Estas condenada...


Como dos manzanas unidas
La mayoría del tiempo me lo paso hablando sola. Es curioso cómo puedes mantener una conversación contigo misma desde varios puntos de vista distintos. Generalmente opuestos. Es como... si tu mente se dividiese en dos, y las partes no fuesen capaces de llegar a un acuerdo, pero viven condenadas a estar juntas. Imagina, una de esas discusiones con tu madre en las que ninguno de los dos quiere ceder. Tu quieres volver a casa a las 2, pero ella insiste en que tienes que estar allí a las 12 y media como mucho. Al final tu madre acabará ganando y tú te quedarás con el enfado. Yo, constantemente me debato sobre qué tengo que hacer o cómo tengo que hacerlo. Siempre soy capaz de ver todas las opciones y soy incapaz de decidir una. Soy madre e hijo a la vez. Tengo ambos puntos de vista. Puedo tomar una decisión, pero nunca será la que quiera completamente. El hijo o la madre siempre estará presente recordándome lo que he hecho e intentando convencerme de que aún puedo decidirme por otra opción. Soy muy indecisa. 

Puede parecer que todo el mundo duda alguna vez y que puede estar confuso, está claro, no debería sentirme especial por estar confusa, pero lo mio es distinto. Es una sensación de angustia y tensión constante. Hacer algo o no hacerlo. Querer hacerlo y no querer. Hacerlo y odiarlo. No hacerlo y odiarlo también. Todo se resume a eso. ODIO. Es la palabra que mas repito últimamente, he entrado en una de esas fases en las que todo me parece una mierda. Los odio a todos. Me dio un bajón hace un tiempo y aún no me he recuperado. Creo que mis cambios de humor son demasiado drásticos. Por que me hayan hundido... ¿Ya tengo que dejarlo todo? ¿Tengo que odiar lo que mas amo? ¿Cómo puede ocurrir eso? ¡Y en cuestión de segundos! Por esta razón no me abro a las personas... No me comprenderían.


¿Qué pensaría la gente si le dijese que hoy me cae estupendamente, pero que dentro de tres segundos la voy a odiar por que me he pintado las uñas y se me ha caído el bote de pintura en el escritorio? No tendría ningún puto sentido. Mi relación con los demás, parece pender siempre de un hilo. Un hilo que me esfuerzo por no romper, aunque lo esté deseando, por que sé que a la mañana siguiente, ya no desearé cortarlo. Bueno, también puede ocurrir que muera de ganas por retomar algún hilo, pero que no lo haga por miedo. ¿Miedo? Miedo de qué... ¿De que no quiera? ¿Pero es que no veo que eso ya está pasando? Quizá sea miedo a que diga que si. Quién sabe...


¿Os dais cuenta? Jodidamente loca.



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