Saber que quieres expresarte y no poder, no saber como hacerlo, es una de las mayores torturas de mi vida, sin tener en cuenta, claro, las que fueron causadas por agentes externos a mi...
Siento sobre mis hombros un peso. Inevitable. Inamovible. Insufrible. Un peso que hace que todo a mi alrededor se vuelva mucho mas difícil de lo que ya es.
Sentir que tienes en tu interior un universo que no puede expandirse al mundo real a causa de la armadura de carne y hueso que lo aprisiona. Un montón de pensamientos, conexiones, prejuicios y sentimientos que le impiden dar el paso, darse a conocer. Odio, que le obliga a pensar que el resto de seres mortales no son merecedores de tal maravilloso regalo que les entrega y que no sabrán como cuidar, admirar, o simplemente cómo disfrutar de él.
Sentir que estás rodeada de estupideces insignificantes, que no tienen un propósito, que nada tiene motivo de ser o de estar, es quizá la consecuencia mas visceral del trágico hecho de sentirse encerrada entre cuatro paredes y dos ventanas. Sobrevives, te camuflas, lo escondes, pero tarde o temprano la sangre corre, y gotea, y mancha a todos a tu alrededor, aunque giréis la mirada hacia otro lado. La humedad, la textura, el hedor de la sangre que nos recorre, sigue estando en todos nosotros. Necios ignorantes que negamos reconocer su presencia.
El aroma a muerte, destrucción, caos, escombros y cosas rotas, se impregna a la ropa, los muebles, las cortinas, las ventanas, la cara y el pelo. Todos los seres humanos lo llevamos con nosotros mismos allá donde vayamos, sin importar cuándo, cómo, dónde o quién. Nuestro destino, como el de todo el mundo es perecer, tarde o temprano. Lo terrenal tan solo es temporal... mero entretenimiento que nos distrae de lo que verdaderamente ocurre, de lo verdaderamente importante: nosotros mismos.
Aliméntame como alimenta el fuego al caos. Destruyendo. Consumiendo. Arrasando. Dando la oportunidad a otros de comenzar de nuevo, de florecer con más fuerza aún, más grandes, más llenos de vida y de un nuevo amor verdadero. La nueva fertilidad en sus venas y con ello la capacidad para poder construir en el futuro un mundo mejor.
miércoles, 22 de abril de 2020
martes, 19 de febrero de 2019
20:19
Muchas vueltas da la vida, más, muchas mas vueltas da mi cabeza sobre tu idea. ¿Cuál de ellas? No lo sé. Todo vale. Todo es cierto según quien lo lea.
Nunca escribí para nadie, siempre escribí para mi, pero dejé de hacerlo cuando empecé a escribir para ti. Ahí me perdí, y no supe cómo continuar comunicándome conmigo misma, perdí de vista el norte y me quedé sin rumbo, estancada en una encrucijada sin salida.
Decidí no avanzar.
Hasta hoy, el dia en que decidí que era hora de tomar un camino, aunque fuese el erróneo, aunque acabase en un bosque de horrores del que nunca pudiese escapar.
Solo hay nostalgia ahora mismo dentro de mi. Tan solo intento entenderme a mi misma del pasado, y ponerme en su lugar, y tambien en la del futuro, en la que llorará, reirá y sufrirá al leer esto.
Quizá debería inventar un nuevo alfabeto.... Miedo y anticipación. Anticipación y miedo.
Nunca escribí para nadie, siempre escribí para mi, pero dejé de hacerlo cuando empecé a escribir para ti. Ahí me perdí, y no supe cómo continuar comunicándome conmigo misma, perdí de vista el norte y me quedé sin rumbo, estancada en una encrucijada sin salida.
Decidí no avanzar.
Hasta hoy, el dia en que decidí que era hora de tomar un camino, aunque fuese el erróneo, aunque acabase en un bosque de horrores del que nunca pudiese escapar.
Solo hay nostalgia ahora mismo dentro de mi. Tan solo intento entenderme a mi misma del pasado, y ponerme en su lugar, y tambien en la del futuro, en la que llorará, reirá y sufrirá al leer esto.
Quizá debería inventar un nuevo alfabeto.... Miedo y anticipación. Anticipación y miedo.

sábado, 8 de abril de 2017
Largo paseo a casa.
Saber que son tus piernas las que te llevan a casa y no tu propia voluntad...querer controlar tus pasos y que se vuelva torpe tu caminar. Alzar tu vista al frente y no ver mas que oscuridad. Tiembla tu voz al pensar que se te escapa la realidad...refugiarse en la soledad para no tener que pensar.
Arropada por canciones tristes me dirijo a casa en buscar de un lugar en el que descansar, recorro calles de un pasado que una vez me hizo llorar. Deseo con ganas tumbarme en la cama a reposar la mente, y desconectar durante un par de siglos de infinidad.
Arropada por canciones tristes me dirijo a casa en buscar de un lugar en el que descansar, recorro calles de un pasado que una vez me hizo llorar. Deseo con ganas tumbarme en la cama a reposar la mente, y desconectar durante un par de siglos de infinidad.
sábado, 11 de marzo de 2017
L.D.
Es curioso ver como por esta época tus recuerdos vienen a mi y tu imagen se instala en mi cabeza, dando vueltas por mi mente, para quedarse en ella todo el día, para aparecérseme en sueños, para despertar mi conciencia de la realidad en que vivo, en que viví y en que vivimos, para levantar decepciones y arrepentimientos enterrados, pasiones y sueños olvidados, lamentos y risas compartidos, todo a partes iguales.
La nuestra, fue una relación fugaz, nada seria, etérea, efímera e infinita en un mismo instante, ni siquiera sé si podría considerarse una relación, pero no podemos negar que lo nuestro fue algo único e incluso mágico de alguna manera, y que, aún sin nombre que lo defina, es algo que siempre recordaré. Llegamos a tener mucha confianza en poco tiempo, compartimos sueños, esperanzas, ilusiones, decepciones, alegrías, llantos, nuestro pasado, nuestro futuro, nuestros buenos y malos momentos, comida, música, dibujos, porros y muchas ralladas mentales... Quizá lo que mas eche de menos.
Dubstep de fondo, Nirvana en ciertos momentos, Tool, Flyleaf y muchos mas, cerveza, buenos amigos, risas y buenos ratos, un parque en mitad de un pueblo fantasma, aquello fue nuestro escenario perfecto para poder escapar de la realidad, una realidad que nos consumía a ambos, quizá incluso más a ti que a mi.
Tu fuiste quizá quien me conoció mas libre, más escéptica, mas caótica, mas yo y menos encadenada, por ello nunca sé decir si me conociste en mi peor o en mi mejor momento. Tal vez sea que ahora recuerdo las cosas mucho mejor de lo que ocurrieron, pero extraño demasiado ciertas ocasiones en las que sin necesidad de nada mas que una buena conversación, el mundo no existía y solo estábamos tu y yo. Siempre con un cielo azul y a la temperatura perfecta.
Sé reconocer mis errores y sé que para nada lo hice bien, debí haberme tomado las cosas de otra manera, tal vez pensar mucho mas en lo que estaba haciendo, el daño que causaba en los demás con mi egoísmo y mi locura, pero creo que de esa forma nada habría tenido el matiz que tiñe todos esos recuerdos en mi cabeza. Tal vez las cosas habrían sido mas sosas, mas estándar, mas normales, menos memorables, aún asi, eso no me exime de pedir disculpas por todo el daño que haya podido ocasionarte, cosa que creo que nunca dije, pues no creo haber hablado nunca abiertamente de todo esto, para mi eran cosas que me negaba a admitir estando sumida en mi propia mentalidad escéptica.
Aún sigo paseándome en mi mente por aquellos lugares que frecuentábamos, y no creas que no he tenido el impulso mas de una vez de coger y salir corriendo hacia ellos como lugar de refugio. Por aquel entonces yo no creía en el amor ni en la vida, prefería creer en el odio, el caos y la destrucción, incluida la propia, como forma de vivir, si lo quieres ver asi, o mejor dicho, de morir. Pensar que estoy allí, o pasear por ellos, me tranquiliza. Recuerdo aquel odio y sé que ya no manda en mi, no me dirige, y yo no le sigo a ciegas, el caos no reina mi mundo últimamente. Pero no es sólo eso lo que me refugia, es la parte positiva, es la parte tranquila, el reposo, y el sosiego que me aportabas cuando estaba contigo, pareciera que el tiempo flotase, que estuviésemos como en una nube, ambos flotando, sobrevolando una ciudad en ruinas que no nos quería.
La nuestra, fue una relación fugaz, nada seria, etérea, efímera e infinita en un mismo instante, ni siquiera sé si podría considerarse una relación, pero no podemos negar que lo nuestro fue algo único e incluso mágico de alguna manera, y que, aún sin nombre que lo defina, es algo que siempre recordaré. Llegamos a tener mucha confianza en poco tiempo, compartimos sueños, esperanzas, ilusiones, decepciones, alegrías, llantos, nuestro pasado, nuestro futuro, nuestros buenos y malos momentos, comida, música, dibujos, porros y muchas ralladas mentales... Quizá lo que mas eche de menos.
Dubstep de fondo, Nirvana en ciertos momentos, Tool, Flyleaf y muchos mas, cerveza, buenos amigos, risas y buenos ratos, un parque en mitad de un pueblo fantasma, aquello fue nuestro escenario perfecto para poder escapar de la realidad, una realidad que nos consumía a ambos, quizá incluso más a ti que a mi.
Tu fuiste quizá quien me conoció mas libre, más escéptica, mas caótica, mas yo y menos encadenada, por ello nunca sé decir si me conociste en mi peor o en mi mejor momento. Tal vez sea que ahora recuerdo las cosas mucho mejor de lo que ocurrieron, pero extraño demasiado ciertas ocasiones en las que sin necesidad de nada mas que una buena conversación, el mundo no existía y solo estábamos tu y yo. Siempre con un cielo azul y a la temperatura perfecta.
Sé reconocer mis errores y sé que para nada lo hice bien, debí haberme tomado las cosas de otra manera, tal vez pensar mucho mas en lo que estaba haciendo, el daño que causaba en los demás con mi egoísmo y mi locura, pero creo que de esa forma nada habría tenido el matiz que tiñe todos esos recuerdos en mi cabeza. Tal vez las cosas habrían sido mas sosas, mas estándar, mas normales, menos memorables, aún asi, eso no me exime de pedir disculpas por todo el daño que haya podido ocasionarte, cosa que creo que nunca dije, pues no creo haber hablado nunca abiertamente de todo esto, para mi eran cosas que me negaba a admitir estando sumida en mi propia mentalidad escéptica.
Aún sigo paseándome en mi mente por aquellos lugares que frecuentábamos, y no creas que no he tenido el impulso mas de una vez de coger y salir corriendo hacia ellos como lugar de refugio. Por aquel entonces yo no creía en el amor ni en la vida, prefería creer en el odio, el caos y la destrucción, incluida la propia, como forma de vivir, si lo quieres ver asi, o mejor dicho, de morir. Pensar que estoy allí, o pasear por ellos, me tranquiliza. Recuerdo aquel odio y sé que ya no manda en mi, no me dirige, y yo no le sigo a ciegas, el caos no reina mi mundo últimamente. Pero no es sólo eso lo que me refugia, es la parte positiva, es la parte tranquila, el reposo, y el sosiego que me aportabas cuando estaba contigo, pareciera que el tiempo flotase, que estuviésemos como en una nube, ambos flotando, sobrevolando una ciudad en ruinas que no nos quería.
A ti, que nunca te dediqué nada como te merecías.
sábado, 25 de febrero de 2017
Frustración. Ansiedad.
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