Las palabras no salen de mi, pero sé que están todas dentro, porque las siento. Parece que aunque hay algunas puntiagudas, la mayor parte son dulces, redondas, melódicas. Hay "aes" "es" y muchas "ies". Y entre ellas un rostro sincero, aniñado, teñido de blancos, celestes, verdes agua y amarillos. El fondo es negro, vacío, silencioso. Se oye un eco de risa, muy lejano, muy tenue, casi silencioso.
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